El presidente español, Zapatero, insistió en la importancia de regular las migraciones

Fox denunció la acción "electorera" y "torpe" de Bush al construir el muro

De esta manera, los mandatarios reafirmaron la postura adoptada anteayer mediante un comunicado especial contra el levantamiento del muro. «Manifestamos nuestra profunda preocupación por la decisión adoptada por el gobierno de los Estados Unidos de América para la construcción de un muro en su frontera con México, toda vez que constituye una medida unilateral, contraria al espíritu de entendimiento que debe caracterizar la atención de los problemas comunes entre países vecinos y afecta a la cooperación en el hemisferio», señalaba el comunicado.

En la sesión realizada ayer por la tarde, el presidente mexicano, Vicente Fox, calificó como una «acción torpe y electorera» la decisión de Estados Unidos de levantar un muro en la frontera con su país para frenar la inmigración ilegal. Si bien dijo que las migraciones deben ser «ordenadas, legales, seguras y respetuosas de los derechos humanos», sostuvo que «donde hay un empleo ofertado y un trabajador dispuesto a ocuparlo no debe haber trabas e interferencias».

Por su parte, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, también fue dura al momento de referirse al levantamiento de muros, ya que «hay que sentar las bases para una cultura de acogida». Para la primera mandataria, los «muros cuestionan el espíritu de amistad e incitan a la discriminación y la xenofobia». Bachelet sostuvo que «aún en democracia, las brechas sociales constituyen la principal causa de las migraciones», por lo que consideró primordial enfrentar «con mayor fuerza la urgente tarea de generar políticas de apoyo a los migrantes».

El canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, cuestionó duramente la construcción por parte de EEUU de un muro en la frontera con México: «La intención de construir un muro es una expresión aberrante de lo que es una visión excluyente, racista, discriminatoria, del ser humano que vive hacia el sur, hacia América Latina y el Caribe», afirmó. El jerarca diplomático del gobierno de Hugo Chávez, reclamó también que «se condene de manera muy enérgica» esta decisión de la administración Bush.

El vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, Carlos Lage, mostró una visión muy contraria hacia esta iniciativa del gobierno norteamericano: «El muro en la frontera de México y las cacerías de emigrantes que allí tienen lugar -es una prueba, si es que se requería alguna- del desprecio que sienten los poderosos por todos los que no lo son, aun si esos gobiernos son sus aliados». Lage consideró además que «nada detendrá» a la emigración mientras «haya subdesarrollo y pobreza, mientras se continúen imponiendo a los países del sur las actuales condiciones económicas neoliberales, mientras no se transforme el actual orden económico internacional».

«Hay una verdad que quiero decir sin rodeos: en la mayor parte de los países desarrollados no existe voluntad política, ni interés económico ni humano, para cambiar esta situación. El norte opulento y derrochador usa y discrimina a los inmigrantes. El sur es el proveedor de la materia prima del norte, el almacén de donde sacan recursos de todo tipo, desde el mineral hasta el talento», disparó el vicepresidente cubano.

En tanto, el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, mostrando una visión más mesurada, consideró que «no toda la responsabilidad recae sobre los países desarrollados.

El tema migraciones exige plantear preguntas incómodas, porque es un hecho que América Latina expulsa seres humanos a una velocidad nunca vista», por lo cual, según el mandatario, la región «tiene que pensar qué hacer para que el primer producto de exportación de América Latina no sea su gente.

Se debe decidir si se está dispuesto a construir sociedades más equitativas, invirtiendo en desarrollo humano y en la educación de nuestra juventud», sostuvo Arias.

En otro orden, el mandatario costarricense criticó la «carrera armamentística» que han iniciado algunos países -en clara alusión al gobierno de Venezuela que encabeza Hugo Chávez-. Sobre este aspecto, dijo que «debería ser la última prioridad; no sé cómo van a llenar el estómago de un joven latinoamericano con una AK 74″.

Por su parte, el canciller de Brasil, Celso Amorim, opinó que «la única solución realmente efectiva consiste en promover el desarrollo de forma equilibrada, y eso implica transformar países y regiones socialmente deprimidas en áreas de prosperidad, con más empleos y oportunidades. Significa promover el desenvolvimiento regional regional, distribuir la renta y ofrecer perspectivas para los segmentos excluidos de las sociedades».

Los presidentes y cancilleres que intervinieron en la segunda sesión plenaria, que se desarrolló entre las 16 y 19 horas, hicieron énfasis en el respeto de los derechos humanos de los migrantes y coincidieron en que «contribuyen a su país de destino».

La necesidad de atender la situación de las mujeres y la implementación de medidas contra la trata ilegal de personas fueron otros puntos señalados en la reunión realizada ayer por la tarde. *

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