El ministro visitó el Hotel Radisson y el Centro de Prensa Internacional

Díaz supervisó personalmente las medidas de seguridad previstas para la Cumbre

Ambos edificios concentran la mayor parte de las actividades vinculadas a la reunión de mandatarios y son, por tanto, el punto neurálgico sobre el que se extendió la zona de exclusión, en cuyos bordes ayer se incrementaron severamente los niveles de seguridad impidiendo el tránsito de vehículos y peatones por varias de las calles que los circundan.

Tras la recorrida, que insumió poco más de una hora, Díaz aseguró que «todo viene marchando normalmente, esperemos que este evento sea un desafío bien respondido por las instituciones uruguayas, más allá de las dificultades que le pudo haber causado a algún vecino, por la que pedimos anticipadas excusas, pero en general apostamos a que este evento se desarrolle con la mayor normalidad y cordialidad de parte de los uruguayos hacia los visitantes que nos honran con su presencia».

El ministro, que se mostró satisfecho con la implementación del operativo de seguridad  que fue calificado por periodistas extranjeros como de baja rigurosidad en comparación con los creados para otras cumbres  desechó los trascendidos respecto a que la delegación argentina reduciría sus actividades fuera del Radisson, e incluso el canciller Jorge Taiana no concurrirá al CIP, debido a que se carecía de los elementos suficientes para garantizar su protección.

«Descarto la posibilidad de que en este centro, al igual que en cualquier otro ámbito del evento, los hermanos argentinos tengan la menor dificultad para operar con total libertad», afirmó.

En referencia a las movilizaciones que se realizaron horas más tarde por convocatoria de varios grupos radicales, Díaz dijo a LA REPUBLICA que se habían tomado todas las previsiones necesarias «en base a los antecedentes» de la marcha realizada un año atrás en la Ciudad Vieja, para evitar desmanes contra los bienes o las personas.

A la vez señaló que grupos especiales de las fuerzas del orden permanecían desde horas antes de la movilización «en alerta y desplegados por toda la ciudad».

Finalmente reiteró que todas las medidas previstas sólo serán utilizadas si los manifestantes transgreden las pautas de seguridad previstas para la Cumbre. «Mientras las expresiones de manifestación popular se hagan por la vía pacífica y sin armas, como dice nuestra Constitución, no va a haber ningún problema, pero cuando se transgreda cualquier norma de convivencia pacífica actuará como corresponda: previniendo, disuadiendo y si es necesario interviniendo», subrayó.

Para concluir, el ministro lamentó las amenazas de bomba registradas en las últimas dos jornadas, «porque distorsionan el funcionamiento normal de nuestra seguridad y del desarrollo del propio evento». *

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