Bandera del PCU terminó en el Servicio de Almacenes del Hospital

"El Gordo Pablo" y la hoz y el martillo en el Clínicas

En ese día el PCU festejaba un nuevo aniversario, en medio de la campaña electoral que terminaría con la dictadura, con la particularidad de que los comunistas votarían a Democracia Avanzada, Lista 10001, integrada por José Germán Araújo, Francisco Rodríguez Camusso y un grupo de jóvenes «bolches» que los servicios de inteligencia no habían detectado, como Gilberto Ríos, Juan Pedro Ciganda y Gonzalo Carámbula, que iba «escondido» como suplente detrás de una gran personalidad universitaria como es el doctor Yamandú Sica Blanco (entre otros que se van a enojar porque no los recuerdo).

Unos días después, el 3 de noviembre, Rodney Arismendi llegaría al país proveniente de Buenos Aires, para integrarse a la batalla en terreno nacional, aunque no fuera candidato porque seguía proscripto como ciudadano, además de la proscripción de su propio partido que compareció en las elecciones con presos políticos.

Conocido este comunicado interno, intentamos bucear en los túneles de la historia, para conocer el anecdotario de los hechos que provocaron este «comunicado interno» del galeno fascista Boix. La tarea, por cierto, no fue sencilla, porque el tiempo deja sus huellas y las neuronas se van gastando.

En primera instancia apunté mal, pensando que el doctor Hugo Rodríguez y el diputado Gonzalo Mujica ya habían sido puestos en libertad en esa fecha. Los dos dijeron no recordar el hecho, pero brindaron algunas pistas. Así fue que llegamos al doctor Gilberto Ríos, quien era dirigente de la UJC en aquella época y después diputado, quien no dudó en decir que la bandera la había colgado «el Gordo Pablo», especialista si los hubo en impactos comunicacionales durante la dictadura. La misma información nos la dio otro doctor, Daniel Bolani, pero aclaró que «en ese momento, como había salido de la cana, yo no militaba en Medicina sino en otro lugar».

Conversaciones van, conversaciones vienen, y aparece el nombre del doctor Alarico Rodríguez, quien fue hasta hace poco presidente del SMU, quien confirmó la puesta de la bandera y que «el Gordo Pablo» era el gran autor de aquella jugada.

Fue Alarico que lanzó el nombre del doctor Julio Braida. «Julio tiene una memoria brutal, hablá con él», propuso. La recomendación fue excelente, porque Braida volvió a sostener que «el Gordo Pablo», que hoy vive en Chile, era el autor del «crimen». Dijo más: que la bandera había sido atada con hilo, al que se le había agregado un cigarro que se consumió lentamente, hasta que quemó el hilo y provocó el despliegue de la bandera, dando tiempo al raje de los responsables de tremendo desafío a la dictadura.

Estas conversaciones sirvieron para recordar que el Hospital de Clínicas «sufrió» acciones de la UJC durante la dictadura en tres oportunidades. La primera fue en 1974, cuando se desplegó un cartel gigante que decía «Abajo la dictadura». Poco tiempo atrás había sido expulsado de la dirección del Hospital de Clínicas el doctor Hugo Villar. No sé de quien fue la idea, pero detrás de eso estuvo «El Griego», Hugo Abelando, quien escribe   seguramente también estuvo «El Gordo Pablo-, todos motivados porque León Lev nos decía, con cara de malo, que «a Villar no lo echan sin escándalo». La segunda fue en 1980 cuando el plebiscito sobre la reforma constitucional, cuando una sábana gritó «NO» y la tercera es esta última de 1984.

Se nos recordó, también, que en 1981 bajo una feroz represión que sufrió la UJC, se colgaron banderas similares en un edificio de la calle Grimaldi, muy cerca de la sede de hoy de Afcasmu. «Era un edificio en construcción y para poner la bandera tuvimos que subir por el ascensor de la obra. Una vez que la pusimos volví al lugar, para disfrutar de cómo la Policía intentaba bajarla», dijo el doctor Gilberto Ríos, hoy director general de Salud del MSP. *

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