El ríspido debate en Diputados se quebró por una declaración de los blancos

Esta madrugada la mayoría aprobaba el ingreso de Venezuela al Mercosur

Ni en el más delirante de sus sueños  no de sus pesadillas, porque ésas las ocupa Bush- Hugo Chávez habrá imaginado algo siquiera parecido a lo ocurrió, o mejor dicho, sigue ocurriendo al escribir estas líneas, en el plenario de la Cámara de Representantes con la aprobación del ingreso de Venezuela como miembro pleno del Mercosur.

El proyecto de ley de un solo artículo, que aterrizó sin informe previo y sin pasar por la Comisión de Asuntos Internacionales, había sido aprobado el martes por el Senado. Fue «LA REPUBLICA» el único medio que advirtió ayer acerca del brete en que se colocaba a los diputados oficialistas, ya que, para tratar el tema con carácter de urgencia en una sesión ordinaria necesitaban sesenta y seis votos. Dicho en criollo prístino, catorce había que manguearlos a la oposición.

Pues bien, la odisea por obtener esos votos  objetivo entrevisto difícil como comer gofio chiflando-, o por aprobar otra sesión extraordinaria en algún horario y hasta día posterior, ocupó prácticamente toda la sesión.

 

Surrealismo al cubo

Y la sesión fue muy extraña. Culminada la media hora previa, apenas si se trató el otorgamiento de pensiones graciables a Eduardo Darnauchans, Alcides Lanza Perdomo y Servando Aldrovani Castillo, las que fueron luego aprobadas siguiendo el método reglamentario de votación secreta en las correspondientes urnas.

Tal vez, como señales de lo vendría después, se debió prestar atención a algunos detalles a los que ahora, en perspectiva, podría adjudicarse el carácter de inquietantes y hasta reveladores.

Por ejemplo, un diputado suplente del Partido Nacional que llegó muy acicalado y se sacó varias fotos  cuidado, para eso hay un fotógrafo a la orden cuando aparece un nuevo legislador-, de esas que van en la repisa sobre la estufa a leña familiar, y se marchó muy contento. El despelote que inundó luego el recinto me impidió confirmar si había regresado, aunque ¿quién podría reprocharle, si logró un revelado rápido, que haya ido a mostrárselas a la patrona?

Por otro lado, José Carlos Cardozo (Herrerismo) lució esta vez una corbata haciendo juego con la camisa de Aníbal Pereyra (Espacio 609), ambos de Rocha: un colorcito arcilla mezclado con mostaza de La Pasiva (con perdón de Z). Para completar el impacto visual, Iván Posadas (Partido Independiente) insistió con su corbata amarillo fluorescente, que parece una señal de advertencia para evitar ser atropellado por las noches.

En determinado momento, en un exquisito movimiento estratégico, la mayoría pidió, y obtuvo, la extensión del horario de la sesión. Más tarde se sabría: ese movimiento fue pensado minuciosamente  con la destreza del Beto Acosta para el penúltimo toque, porque el último siempre le sale mal- a fin de abrir la puerta a la discusión del asunto que tanto desvelaba a los diputados oficialistas.

 

Mociones e intervalos

La cosa es que se debía ingresar al quinto punto del Orden del Día: la Convención sobre Prohibiciones o Restricciones del Empleo de Ciertas Armas Convencionales que Pueden Considerarse Excesivamente Nocivas o de Efectos Indiscriminados (así, con sublimes mayúsculas y todo), que implicaba aprobar el Protocolo V sobre los Restos Explosivos de Guerra. Ignoro si lo que pasó enseguida, interrumpiendo el tratamiento de ese punto, tuvo que ver con su extensa y esperpéntica enunciación; pudo ser, porque no hubo secretario que pudiera leerlo de un tirón.

En fin, lo cierto es que esa Convención padeció una suerte de aborto clandestino y, a renglón siguiente, empezó el festival de las mociones y los cuartos intermedios, todo, obvio, a la búsqueda de los votos necesarios o de un acuerdo para tratar el ingreso de Venezuela al Mercosur como miembro pleno, objetivo que el presidente Vázquez, según hizo conocer a sus legisladores oportunamente, quería conseguir antes de la Cumbre Iberoamericana de Presidentes y Jefes de Gobierno.

Ah, pero mientras se sucedían los intervalos la sala bullía. Que nadie vaya a pensar que los legisladores se iban a pasear a la cantina o a hablar por celular con la familia. No, hervía todo a la temperatura, más o menos, que hace posible la incineración de las más altas, nobles, ínclitas intenciones.

Allá un grupo de blancos, con Jaime Trobo (Herrerismo) a la cabeza  sacándole ventaja incluso a su correligionario Cardozo, lo que ya es decir-, gesticulando y comunicándose a grito pelado; acá, un imperdible (si se hubiera podido escuchar) diálogo entre Daniel García Pintos (Lista 15) y Víctor Semproni (Claveles Rojos), que tal vez hablaban de alguna redoblona, vaya uno a saber; acullá, la diputada Silvia Sanabria (suplente de Carlos Mazzulo, de Correntada Wilsonista), demostrando, con mucho recato, eso sí, y también mucho resto, que sigue dando buenas criollas el partido de Aparicio.

 

Y nos vamos a  la madrugada…

Hasta que, exactamente a las 20.30 horas  como si fuera el rápido de Buquebus de puerto a puerto-, el oficialismo presentó la moción de tratar el ingreso de Venezuela al Mercosur a la hora 1.30 horas de hoy.

¡Pare la mano, lector! Nada de conclusiones apresuradas. No fue un capricho.

Para considerar un tema con carácter de urgente, sin los votos de la oposición y sin una nueva sesión, esta vez extraordinaria, deben transcurrir cinco horas entre la moción y el tratamiento del asunto. Está escrito clarito en el reglamento, sólo que a algunos parece que se les escapó.

Por supuesto, surgieron llamaradas  de aquellas a las que cantaba Tita Merello, pasionales- en más de una banca.

José Carlos Cardozo, restallando su arcillosa corbata como si fuera una reluciente lanza al sol, declamó: «No vamos a votar». Y arremetió con fervor y gesto enérgico: «Se ha comenzado a construir un brutal desconocimiento del funcionamiento del Parlamento. La bancada de gobierno está proponiendo votar a la una y media de la mañana que un país ingrese como miembro pleno del Mercosur. No le estamos poniendo el nombre a una escuela, ¡es un asunto de enorme trascendencia¡ No se ha escuchado los fundamentos del Poder Ejecutivo, no se ha dado participación a la Comisión de Asuntos Internacionales». Y cerró su exposición ardiente despotricando contra el país caribeño del Norte y contra el apuro del presidente Vázquez, al afirmar que «ningún país ni parlamento del Mercosur han tratado todavía el ingreso de Venezuela».

Aníbal Pereyra, también restallándole su camisa arcillosa cual corvina saltando entre las aguas del Plata, trató de dejar algunas cosas claras, aunque ni él sabe si lo logró (pasa que no le ayudó la voz, que se le enronqueció como en el boliche): «El lunes establecimos la prioridad y urgencia de este asunto y lo planteamos en la habitual coordinación de bancadas. Este proyecto de ley fue aprobado ayer en el Senado y hoy lo podríamos haber tratado temprano en la sesión, pero se necesitaban sesenta y seis votos y ni colorados ni blancos quisieron dar los que faltaban. Esta es una cuestión esencial, de política de Estado. Es una cuestión estratégica, muy seria para nosotros. Y dejo constancia que varios diputados de la oposición estaban de acuerdo, pero, bueno, después fueron minoría entre los suyos».

Washington Abdala (Foro Batllista) apuntó  estirando hacia delante su considerable labio inferior más de lo habitual- que «objetivamente no se recurrió al trámite regular para estos asuntos» y que, «en un momento crítico como el que está viviendo el Mercosur, no parece inteligente creer que el ingreso de Venezuela resuelva los problemas existentes». FinalizÃ
³ con un toque irónico diciendo que éste «es un tema central sobre el que no ha habido debate» y que «le decimos no al TLC y sí a Venezuela, lo que es como decir «somos de la barra del Hugo».

 

Declaración, suspensión  y después…

El debate, trancada va, zancadilla viene, siguió un par de horas más, hasta obligar a que la sesión extraordinaria prevista fuese trasladada para la hora 3.30 horas de hoy jueves.

Fue entonces que los diputados del Partido Nacional, ya sintiéndose en las cuchillas revoleando ponchos un poco deflecados, presentaron una declaración dramática. En ella criticaron la decisión de debatir apresuradamente el ingreso de Venezuela al Mercosur, considerándola un atropello de la práctica democrática, y sostuvieron que la política exterior es de Estado y sus asuntos deben ser tratados con solvencia y seriedad. Y concluyeron sin rodeos, denunciando la acción del Frente Amplio, «que ha ocultado información», y comunicando que no asistirán a la sesión citada.

Los colorados, poquitos y quietitos a esta altura de los calientes acontecimientos, no obstante se sumaron cómodamente a esta declaración y la Mesa levantó la sesión alrededor de las 22.35, convocando a la extraordinaria para las 3.30 de esta madrugada.

Llegado ese momento, la mayoría, sola de toda soledad (y si consiguió sostener a todos sus legisladores despiertos en sus bancas), habrá logrado que el ingreso de Venezuela como miembro pleno del Mercosur sea ley de la República y pase a promulgación del Poder Ejecutivo antes de la Cumbre, como quería el Presidente y por más que Lula nos haga la pera y Kirchner se quede apenas un ratito y mirando de reojo (bueno, de otra forma no puede, pobre).

Andá llevando cómo viene la mano. *

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