La Ciudad Vieja se transforma para recibir a presidentes iberoamericanos
La importante presencia policial y los preparativos para las distintas actividades que se desarrollarán entre mañana y el domingo, le imprimieron ayer un movimiento inusual a la Plaza Independencia. Es que el espacio público más representativo de Montevideo captará las miradas de los presidentes iberoamericanos debido a que las sesiones plenarias de la cumbre se llevarán adelante en el Hotel Radisson.
El vallado para delimitar la tan escuchada zona de exclusión, que regirá desde hoy al mediodía, comenzó a colocarse ayer: son unas 500 vallas de color amarillo que bordearán la plaza, donde la estatua del general José Gervasio Artigas sigue mostrando su habitual falta de mantenimiento, además de faltar algunas baldosas del piso.
Las paradas de trasbordo ya no interfieren en la arquitectura que bordea la plaza, por lo que es más visible el edificio inconcluso del ex Palacio de Justicia, que se convertirá en sede del gobierno nacional cuando sean trasladadas allí las oficinas que actualmente funcionan en el Edificio Libertad.
Estética y seguridad
Por estética y seguridad, no faltará iluminación en la zona. Las luminarias de la plaza fueron renovadas en su totalidad y hay focos adicionales para optimizar el servicio, precisó un funcionario de Alumbrado de la Intendencia. Los artefactos lumínicos del edificio Dodero, ubicado en Ciudadela y la plaza, estaban siendo cambiados ya que muchos estaban obsoletos.
Una de las tradicionales fotos que se tomará durante la cumbre tendrá como escenario la Plaza Independencia, más precisamente la Puerta de la Ciudadela. Al pie de esta estructura de piedra posarán mañana, a las 12 horas, los cancilleres que asistan al encuentro.
Las tarimas enfrentadas que ayer armaban bajo el emblema de Montevideo (una para los cancilleres y otra para los fotógrafos) llamó la atención de más de uno que pasó por la zona. Uno de los obreros contó ayer que otras estructuras similares se colocarán en la entrada del Cabildo y en el Hotel del Prado, donde se tomará la foto de los presidentes y la de las primeras damas respectivamente.
El Cabildo de Montevideo continuaba ayer en obra para dejarlo a la altura de los acontecimientos. Los trabajos principales incluirán intervenciones en los sanitarios, instalación eléctrica y reparaciones de albañilería y pintura. Su antigua fachada mostraba ayer algunas inscripciones en aerosol y tiza, aunque los obreros continuaban trabajando en el lugar.
Ultimo día
A pesar de los preparativos, la peatonal Sarandí mantuvo ayer su movimiento habitual. De hecho, los artesanos que allí se apuestan de lunes a viernes estaban aprovechando su último día de trabajo. «Mañana (por hoy) no venimos porque es feriado y nunca hay nadie en esta zona. Y ya desde el viernes no podemos instalarnos por seguridad, así que hasta el lunes trabajaremos en otro lado», detalló ayer un artesano.
Más de uno tendrá que abandonar su empleo por unos días debido a la zona de exclusión montada por cuestiones de seguridad. Humberto Tieri, que abre las puertas de los taxis en la plaza Independencia, es uno de ellos. «A lo mejor venga durante la noche, que dejarán abrir los boliches, pero durante el día va a ser bastante complicado».
La Ciudad Vieja se transforma para la cumbre y se nota. Los últimos detalles se terminarán de ajustar hoy y otros quedarán para el próximo encuentro internacional que tenga a Montevideo como sede. *
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