Tabaré Vázquez: más filósofos y menos políticos
«Alguna vez me tengo que desquitar» comenzó advirtiendo Vázquez, agregando que «con gran placer cambiaría los roles, realizando un análisis profundo, detallado y desmenuzado del discurso del señor novel presidente de la asociación»; lo que causó múltiples risas entre los asistentes.
Mediante un distendido discurso, el presidente Tabaré Vázquez cerró ayer el Primer Congreso Uruguayo de Ciencia Política, en el Salón Rojo de la IMM. Además hicieron uso de la palabra el presidente de la Asociación Uruguaya de Ciencia Política, Daniel Buquet, y la presidenta de la Internacional Political Science Association, Lourdes Solá. Dos horas antes se realizó la asamblea fundacional de la Asociación de Ciencia Política del Uruguay que nuclea a los cientistas políticos egresados de la Universidad de la República y de la Universidad Católica. Los politólogos eligieron a Buquet como presidente de la nueva entidad.
Anunciando que sería muy breve, Vázquez advirtió que poco podía decir «sobre una ciencia en la que ustedes son especialistas», y señaló que sería de mal gusto que «les propinara un sermón de asuntos tales como el carácter teleológico, simbólico e ideológico del hombre; la ley de hierro de la oligarquía, o la legitimidad epistemológica del pensamiento estratégico de Nicolás Maquiavelo». En términos más formales expresó su deseo de expresar algunas interrogantes como, ¿qué se entiende hoy por ciencia política?, y ¿cuál es la relación actual entre la ciencia política y la filosofía política?, expresando que «no está caduca la filosofía política, sino cierta forma de hacer política sin filosofía; al mundo le haría mucho mejor que hubiera más filósofos y menos políticos, lo digo como político». Indagó sobre la función de la ciencia política como aporte para mejorar la condición humana, y cuestionó la forma de integración y desempeño de esta ciencia en una sociedad tan mediática como la actual. De la misma forma advirtió que tenía algunas interrogantes «más terrenales», a saber, «¿cómo puede la ciencia política aportar a la implementación de políticas públicas?, o ¿cómo puede coayudar esta ciencia a la calidad de la política en general, y por ende, de la democracia?», complementando: «nuestra sociedad, al tiempo que manifiesta una firme identificación con la democracia, expresa disconformidad respecto a su funcionamiento cotidiano». Puntualizó que esa disconformidad «no es insalubre» porque demuestra conciencia y voluntad de mejorar. Agregando seguidamente, nuevamente en tono irónico: «Y fíjese lo que es la democracia, hay un acto político conmemorando no sé qué» (en referencia al acto en la explanada de la IMM, a 2 años del triunfo del Encuentro Progresista). Finalmente señaló que no es su intención responder estas interrogantes, sino que «en todo caso será tarea de la Asociación Uruguaya de Ciencia Política». *
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