"Lo que pasó terminó fortaleciendo a la democracia; no la debilitaron"
¿Cómo se está desarrollando la situación después del levantamiento del paro?
Con el establecimiento de la esencialidad comenzó a normalizarse. Fue con la distribución de los combustibles, que era un aspecto fuerte de la compleja situación. Cuando se resolvió a la hora 2.30 del martes la esencialidad, comenzó a desarrollarse una normalización progresiva. Hay que recordar que los uruguayos se acostaron sin combustible en las estaciones de servicio y se levantaron con combustible.
Antes del levantamiento del paro comenzaron a circular camiones que no pertenecían a la Intergremial, pero que estaban siendo parados en las rutas por los «paristas». Con la esencialidad se hicieron fuertes y exigieron que se les respetara su derecho a circular.
Lo que demore la vuelta a la normalidad total va a depender de las cuestiones operativas, que implica sacar los camiones de un lugar y llevarlos a otro para comenzar la operativa. Yo creo que vamos rápidamente a la normalización.
La esencialidad se mantiene, ¿hasta cuándo?
Se mantiene la resolución, aunque no se están haciendo cortes selectivos de tránsito por parte de los camioneros. La Policía Caminera no ha tenido ningún inconveniente, se está haciendo la recolección de residuos hospitalarios. Cuando el ministro Víctor Rossi nos diga que estamos en una situación absolutamente normal, se deja sin efecto la resolución 170006, se firma y punto. Levantar la esencialidad es más fácil que establecerla.
Por bien de todos se encontró una solución, pero en aquella noche de las largas colas de autos para cargar nafta se presentó la sensación de que si el paro se prolongaba el país podía entrar en una etapa compleja. ¿Sintió preocupación en ese momento?
Normalmente me voy del Ministerio escuchando dos noticieros de la televisión que se emiten también por radio. Escucho el final de uno y el comienzo del otro. Fue ahí que escuché que le hacían entrevistas a dueños de estaciones de servicio, quienes decían que se terminaba el combustible.
Mi propio chofer fue a cargar combustible después de dejarme en casa. Recorrió siete estaciones y no pudo cargar. Por otro lado los canales de televisión decían que había góndolas de los supermercados que estaban vaciándose y que había precios que se disparaban, poniendo como ejemplo la yerba. Me dio la sensación de que estábamos ante una situación nueva, pero que además se la estaba pintando como complicada. Había la intención de pintarla bien complicada. Ese mismo día el Partido Nacional llamó a responsabilidad al gobierno. Si esa situación se mantenía iban a empezar a hablar de la irresponsabilidad del gobierno. Detrás del desabastecimiento de combustible venía el desabastecimiento de alimentos, de medicamentos, la parálisis del puerto de Montevideo y de la producción. Yo había tenido entrevistas y contactos telefónicos con dirigentes de distintas cámaras empresariales, que se manifestaban absolutamente en contra de lo que estaba pasando, en contra de lo que estaban haciendo los transportistas. Se sentía un descontento grande. Pero la verdad es que la gente se acostó a dormir sin combustible y se levantó con combustible en las estaciones de servicio. El gobierno demostró absoluta responsabilidad.
La esencialidad que aplicamos no tiene nada que ver con la esencialidad que a veces me reclaman por la ocupación de una tripería o una fábrica de cierres. Tampoco tiene nada que ver con la situación del conflicto lácteo, donde no ha existido desabastecimiento.
¿Alguien de la oposición levantó el teléfono para hablar con usted?
Nadie me habló. La oposición, muchas veces, cuando hay un conflicto laboral se pone en contacto conmigo. Esta vez ningún legislador me llamó.
¿Cómo evalúa ese silencio?
No me doy cuenta de por qué pasó eso. Yo no sé si hubo coincidencia, causalidad, casualidad, intencionalidad, no sé, pero hubo una situación complicada sobre la cual hay varias lecturas.
¿Cuáles son esas lecturas?
Se dice, se maneja como hipótesis de análisis, que esto fue una medida de los empresarios contra los trabajadores, intentando polarizar. Yo creo que esto no es así. Acá hubo un conjunto de empresarios que tomaron medidas contra trabajadores, contra empresarios, contra la sociedad, contra jubilados, estudiantes, amas de casa. Los tomaron de rehén. Tomaron de rehén a otros empresarios que en esas horas no podían cumplir con su función por la falta de transporte y porque trataron de impedir la circulación de las empresas que no forman parte de la Intergremial de Transportistas de Carga. Hay que recordar que hubo cortes extraños.
Las gremiales empresariales apoyaron una plataforma que incluía la limitación del registro de transportistas, cuando ellos han impulsado el aumento de la competencia para romper el oligopolio, para disminuir por esa vía los costos. En este caso apoyaron una plataforma que limitaba el registro de transportistas.
Apoyaron un paro que significó la suspensión de ferias agropecuarias, en las que participan los productores chicos y medianos y que no se pudieron hacer por falta de transporte.
¿Ha escuchado otro tipo de análisis?
Sí. Se comparó lo que vivimos con Chile, en los días previos al golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende. Esto no lo comparto. En Chile había una confrontación social muy fuerte, una agudización de los enfrentamientos de clase, todo esto conviviendo con un mundo bipolar muy enfrentado. Existía una diplomacia muy fuerte, que influía directamente sobre la región, para tratar de torcer por cualquier vía el rumbo de los países. Estos no pasó acá, esos elementos no estuvieron presentes en estos días. En nuestro país la democracia uruguaya está muy fuerte y esa democracia le da instrumentos al gobierno para enfrentar situaciones como la que recientemente vivimos. Esto no desestabilizó a la democracia. Lo que pasó terminó fortaleciendo a la democracia. No la debilitaron, la fortalecieron. Me parece que las comparaciones, cuando son mecánicas, en lugar de aislar un fenómeno, lo potencia.
¿Para usted no salió lastimada la cultura de diálogo que caracteriza a dirigentes empresariales y sindicales?
En el último año la cultura de diálogo ha avanzado pero, además, nuestro proyecto político se apoya en ese diálogo y se sustenta en los trabajadores y distintos sectores empresariales. Ahora el diálogo no puede limitarse a quienes son sustento del gobierno, sino que tiene que extenderse a todos los sectores. Esto es lo que estamos haciendo.
¿Por qué la protesta de los transportistas se radicalizó tanto?
Durante años se ha llevado adelante una determinada política de transporte. Por eso vivimos el fin del ferrocarril, no se desarrolló la hidrovía que tantos sectores reclamaban, se trató de terminar con el Correo, y toda la política del transporte se apoyó en «caucho sobre cemento». La gran política de obras era de carreteras. Esto llevó a que se creara un oligopolio del transporte, por eso la limitación del registro de transportistas. Esto desarrolló intereses. Hoy este gobierno introduce 300 millones de dólares en el Presupuesto Nacional, para políticas educativas, de salud y en obras. Se van a dragar todos los puertos, no solo el de Montevideo. Tendidos de vías férreas y mejora de las rutas. Uruguay va hacia una nueva política de transporte.
Hay gente que no lo escribe, pero que lo dice, cuando pregunta quién lo va a compensar cuando se desarrollen
todas esas cosas. Por eso soportamos un conflicto que se anunció tres semanas antes. El ministro de Transporte negoció antes de empezar y propuso soluciones, pero igual se lanzó el paro.
Cuando el gasoil aumente para subvencionar el boleto, va a llegar a 22 pesos, pero los transportistas van a pagar 18 pesos, menos que lo que pagaban antes. Eso lo sabían, pero igual mantuvieron el conflicto. ¿Por qué? Ahora ¿quién compensó a los que vieron desaparecer sus pueblos cuando terminaron con el ferrocarril? ¿Quién compensó al productor rural que vio aumentado sus costos cuando redujeron a AFE a la nada?
También dijeron que le hicieron paros a Sanguinetti, a Lacalle y a Batlle, pero jamás le hicieron un paro por tiempo indeterminado. A esos tres ex presidentes le hicieron paritos, solo daban vuelta alrededor del Palacio Legislativo o del puerto de Montevideo.
Como ministro de Trabajo ¿qué significado tiene la rebaja del boleto para los sectores más humildes?
El objetivo de rebajar el boleto es importantísimo. El que se acaba de establecer es un mecanismo para lograr esa baja, que puede ser complementado por otros, por las acciones de la Intendencias. Una rebaja importante para la gente es imprescindible. *
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