La opinión de Daniel Buquet, Gerardo Caetano, Daniel Chasquetti, Adolfo Garcé y Rafael Piñeiro

Politólogos analizan con matices la crisis generada por el paro de los transportistas

Buquet: el gobierno actuó con presteza y autoridad

El politólogo Daniel Buquet entendió que «este tipo de conflictos son normales y esperables», aunque «las reacciones que generó la huelga de transportistas» además de la propia medida «fueron exageradas», sobre todo » al pensar que existía una conspiración desestabilizadora de la derecha».

Esto no quiere decir que no existan personas de derecha «con poca vocación democrática», pero se les dio una «trascendencia fuera de lo común» y se alentó «un espiral conflictivo polarizante».

Del otro lado el pronunciamiento del PIT-CNT, que lucha por determinadas medidas y cuando son los empresarios que realizan algunos pedidos «análogos, los tratan de golpistas». Esto los «llevará a reflexionar cuando se dice lo mismo desde el otro lado». En este sentido también «sirvió para poner a la central obrera del lado del gobierno».

En referencia al gobierno «sale razonablemente bien parado» del conflicto ya que «actuó con presteza y autoridad» además «la declaración surtió efecto y eso es bueno» porque se demostró «fuerza y responsabilidad» de una forma «positiva».

De todas maneras también tiene su «parte de responsabilidad» porque maneja el precio del gasoil y «su impacto parece que no fue estudiado a fondo en la propuesta inicial», se trabajó «sobre el pucho» y deja la sensación que no se «consideraron los impactos o consecuencias».

 

Caetano: el móvil político no se puede «desechar»

El politólogo e historiador Gerardo Caetano en declaraciones realizadas a Canal 10 se mostró sorprendido porque los transportistas hayan llegado «tan rápido» a una medida que habitualmente se toma «en las últimas circunstancias».

Caetano planteó la necesidad de establecer un pacto entre las partes. Explicó que «lo primero es la institucionalidad; dentro de la institucionalidad todo, fuera de la institucionalidad nada, y la población no puede quedar de rehén de la defensa de un interés, por más legítimo que este sea».

En referencia a «la hipótesis de que haya un móvil político, realmente, en este contexto, porque las medidas se toman dentro de contextos, como investigador, como analista independiente, es una hipótesis que no tendría argumentos para desechar», sentenció el analista.

 

Chasquetti: «Exageración  de sectores vinculados  al gobierno»

Por su parte el cientista político Daniel Chasquetti entendió que existió una «exageración muy grande de algunos sectores vinculados al gobierno» así como también del PIT-CNT sobre «el riesgo de la institucionalidad democrática».

Este tipo de conflicto se da en «cualquier sistema democrático» en el momento en que un sector intenta obtener un determinado beneficio.

Hay que tomar en cuenta que esta gremial le hizo paro a los gobiernos de Sanguinetti y Batlle y ahora se lo hace al Frente Amplio, por lo que «no creo que sea un brazo de la derecha como dice el PIT-CNT».

«No hay riesgos institucionales, esto no es el Chile de 1973 y los que piensan de esa manera es preocupante», además «no hay polarización en las calles y no existe un estado de efervescencia». Así que se debe «descartar la hipótesis de que la democracia está en peligro».

Otra que es «muy llamativa» es la referida a la posibilidad de un «complot de la derecha», teniendo en cuenta que se está «vinculando el asado de Sanguinetti con los militares, el paro de los transportistas, las actitudes del Partido Nacional y la interpelación al ministro Díaz». Es una «interpretación exagerada». No hay «pruebas que estos hechos estén conectados, quizás alguno sí» pero no «todos».

Además se está «sobreestimando la capacidad de la oposición para operar». Se puede decir que «aumentó sus críticas, que se puso más duro, pero el Partido Nacional y el Partido Colorado, no tienen capacidad para generar un clima de polarización o de contrarrevolución».

En el caso del relevo del ex comandante Carlos Díaz, «el Partido Colorado quedó mal parado, Sanguinetti también» y quedó demostrado que la «manipulación» vino desde la misma «interna militar», mientras que las interpelaciones, «ya vienen desde antes». La «mala relación» entre el gobierno y la oposición ha quedado más evidenciada, explicó Chasquetti.

 

Garcé: la movilización de los transportistas es legítima

El politólogo del Grupo Radar, Adolfo Garcé, sostuvo que «la movilización de los transportistas es absolutamente legítima», ya que se están «organizando para defender sus intereses».

Los uruguayos tendemos a «criticar» a los que buscan el «interés propio», no nos gusta que los empresarios busquen ganancias, ni que los políticos busquen votos.

Las reacciones de los transportistas seguramente fueron «exageradas» pero son «legítimas». En cuanto a la actitud adoptada por el gobierno también fue calificada de «legítima y comprensible» al decretar «la esencialidad» del servicio, porque el paro de los transportistas «complica a muchos sectores» y es necesario brindar «tranquilidad» a la población.

La reacción del gobierno puede ser que sea «exagerada desde el diagnóstico», por la forma en que «lee la situación» ya que fue «el primero que habló de intencionalidades» por parte de algunos de sus ministros», adelantando de esta forma «una tesis que después fue retomada por el PIT- CNT y que la exageró», con una exposición «fuera de lugar, sin ningún sustento», alentando «la idea de la conspiración», siendo ésta de todas las reacciones «la menos razonable».

 

Piñeiro: «Uno de los momentos de mayor crisis política»

El politólogo Rafael Piñeiro entendió que el conflicto transportista que está enfrentando el gobierno es uno de los «momentos de mayor crisis política» que le ha tocado manejar a la administración del presidente Vázquez desde el momento de su asunción.

En esta oportunidad lo que ha quedado demostrado es que para «algunos sectores económicos» la apuesta es «radicalmente diferente» de la que está proponiendo la administración central, por lo que se comienza a entender de parte de los mencionados grupos que la política económica está «bastante alejada de lo que piensan».

Muchos sectores han tenido que «abandonar la estrategia de lobby, que puede tener sentido para influenciar políticas» en el caso que los parámetros políticos sean cercanos a los mismos, situación que en este caso parece estar bastante lejana.

Se ha «optado por una estrategia de confrontación», de hacer «sufrir» al gobierno los costos del conflicto al «marcar» éste una «política diferente» que en este caso particular «no subsidia o no favorece a determinados sectores», explicó el cientista político. *

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