Promoviendo la salud democrática: prohibidas las cenas del "colesterol"
El miércoles en la noche hubo un asadito en el Cortijo Vidiella donde participaron tres generales, el ex presidente de la República Julio María Sanguinetti y el ex ministro de Defensa, Yamandú Fau. Horas después, ya avanzada la mañana del jueves el presidente Tabaré Vázquez relevó de la comandancia del Ejército al teniente general Carlos Díaz, quien había sido el anfitrión de esa cena con bastante colesterol, que no llegó a ser un pacto y que nunca se propuso dar un golpe de Estado.
La cadena de mando había sido rota, al «olvidarse» el comandante que debía comunicar previamente a la ministra de Defensa, por lo menos, de la realización de esa reunión. Y de las que iban a seguir, porque parece que los próximos invitados a la fiesta del colesterol eran el ex presidente Luis Alberto Lacalle y el senador Jorge Larrañaga.
Como casi siempre ocurre, los colorados movieron primero, para que cuando llegaran los blancos el menú ya estuviera establecido.
Me hizo acordar a aquello que contaba el profesor Carlos Cigliuti de cómo eran las elecciones en Canelones, al principios del pasado siglo. «Primero votan los colorados y después, si hay tiempo, votan los blancos», se escuchó una vez en la puerta de un lugar de votación, por la boca democrática de un caudillo colorado, contó el profesor en su libro «El Batllismo en Canelones».
Al sentirse el tercer excluido, el ex presidente Jorge Batlle reaccionó como era de esperar y apoyó, sin pelos en la lengua, al presidente Vázquez, quizás porque sabe bien que el colesterol es malo para la salud, para la democracia y para el futuro político de la Lista 15. Mientras los cusquitos del Partido Colorado, los sectores minoritarios que se dicen progresistas, enmudecen porque en el fondo siguen creyendo que las Fuerzas Armadas son patrimonio de su colectividad política.
Poco les importa conocer la verdad y hacer justicia.
¿Y el cocinero?
En la polémica cena hubo seis personas, según confesó Fau el viernes a Mundo Cañón. Estuvieron el comandante Díaz, los generales Pedro Aguerre y Miguel Dalmao, los dirigentes colorados Sanguinetti y Fau y el cocinero, que suponemos fue quien picó los choricitos, repartió la bebida y preparó la verde ensalada, teñida por colorados tomates. Se descarta que haya habido algún espía escondido detrás de la ventana o grabando en plena zona militar, corriendo el peligro que le partieran la cabeza de un culatazo.
Entonces, de estos seis uruguayos: ¿quién operó con Búsqueda antes del cierre, para «descubrir» la reservada reunión? ¿Por qué la necesidad de hacerla pública? Parece difícil que el cocinero haya dejado de atender a los invitados, para llamar por teléfono al semanario y pasar la exclusiva. Descartado éste, nos quedan los dos invitados y los tres militares. ¿Por qué iban a difundir una reunión reservada los tres uniformados, que además no tenían autorización del poder político para realizarla? Una posibilidad es que con el anuncio de la existencia de la reunión se intentara demostrar fuerza, dando a entender que se tenía apoyo político, en este caso del Foro Batllista. Puede ser, pero ¿por qué no esperaron a realizar la reunión con los blancos y así anunciar todo el paquete junto? Tampoco es creíble, entonces, que los tres generales hayan sido los que filtraron la información.
Si la línea de razonamiento ha sido correcta hasta ahora, nos quedan dos «sospechosos» de haberse contactado con Búsqueda y son los dos dirigentes foristas. ¿Con qué intención? Una posibilidad es que creyeran que el Presidente no iba a actuar y en ese caso saldría debilitado ante la opinión pública, en tanto había perdido el control del Ejército y nada menos que a manos de Sanguinetti. La otra alternativa fue que supieran que Vázquez reaccionaría con firmeza y que Díaz se iba a dar de bruces contra el piso. En ese caso, siempre en término de hipótesis, se sacaban de arriba a Díaz, que a pesar de que en materias de derechos humanos no había sido nada claro su gran debe fue el segundo vuelo y la masacre en tierra uruguaya- tuvo una actitud firme ante las pechereadas de gente como Gregorio Alvarez y otros. Las dos posibilidades permiten sostener que la filtración de la reunión partió del riñón del Foro Batllista, que ha apoyado con firmeza el operativo salvataje de Juan María Bordaberry (con esta conclusión sobre quién dio a conocer la cena, el cocinero queda fuera de sospecha). Ahora, con Díaz o sin Díaz, la institucionalidad salió fortalecida y se bajaron los niveles de colesterol. Con su gesto, el Presidente demostró apego a la legalidad y que la lealtad a la Constitución paga, aunque haya tenido que sancionar a quienes nunca hubiera deseado hacerlo.
* El colesterol elevado en la sangre es un «factor de riesgo» para la aparición de enfermedad cardiovascular, responsable de la primera causa de muerte en Uruguay.
** En 1931 asumió la presidencia Gabriel Terra, y dos años después exigió la enmienda de la Constitución uruguaya para ampliar los poderes presidenciales; ante las protestas que originaron sus demandas, instauró una dictadura.
*** El general Julio César Vadora, el general Estaban Cristi, el general Gregorio Alvarez, el general Amauri Prantl, el general Queirolo, el general Linares Brum, golpistas del año 1964 (en ese año tenientes coroneles), participantes del famoso «pacto de la buseca». *
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