Comandante Díaz: "La lealtad no paga"
-Señor Díaz, ¿fue relevado de su cargo?
-Sí, efectivamente fui relevado del cargo, es una potestad que ya sabía que tiene el Poder Ejecutivo y que tiene el señor Presidente de la República, que se ha cumplido de esa forma.
-¿Las causas las considera justas?
-No es un problema que yo considere justo o no. El problema es que hubo una reunión que salió en la prensa hoy (por ayer), que aparentemente eso motivó mi relevo. Generalmente hago hincapié en que soy una persona, desde que asumí el cargo, y en toda mi vida militar, donde el 1º de marzo cumpliría 40 años de servicio, y que no lo llegué a cumplir. He sido leal. Siempre he sido leal.
-¿Usted admite que cometió una falta?
-Yo creo que no. Pero se entendió que se cometió una falta, importante, como para ser relevado, determina que el Poder Ejecutivo, el Presidente de la República me haya relevado.
-¿En estos momentos, en esta situación se genera algún tipo de intranquilidad en el Ejército?
-Creo que no. El Ejército desde 1985 ha ido cumpliendo permanentemente con lo que establece la Constitución y la Ley. Se lo hemos expresado permanentemente a todos, no solamente al señor Presidente de la República, sino a todos los actores políticos con los que hemos tenido la oportunidad de hablar. La reunión (con el senador colorado Julio Sanguinetti) determinó de que fuera relevado.
-¿De qué tenor fue esa reunión?
-Fue una reunión para sumar y no restar. No hubo ningún hecho en el que yo estuviera poniendo por encima del cargo ni por encima de quien me había nombrado. Simplemente a veces uno conversa sobre determinados aspectos para sumar y no restar.
-¿Usted cree que debió de haber solicitado una autorización?
-Evidentemente, luego de ser relevado, pienso que debería haber solicitado autorización. No la solicité. Entendí que no era necesario, y por las consecuencias que tuvo, debo de haberme equivocado.
-¿A qué conclusiones arribaron los generales que se reunieron hoy (por ayer) en el Comando General del Ejército?
-Los que vinieron son todos camaradas. Hemos trabajado durante todo este tiempo juntos, sumando para la institución, con cosas que muchas veces no tienen que ver con lo que ustedes preguntan, como son los derechos humanos.
-¿Ya se sabe quien va a ser designado en su lugar?
-No. No me fue notificado.
-¿Se siente defraudado?
-No, de ninguna manera. Respeto totalmente…
-¿Habló con el Presidente de la República?
-No, no hablé con el Presidente de la República. La designación de comandante en jefe, después que uno asciende al cargo de general, es a lo máximo que uno puede aspirar. Evidementemente no puedo decir que hoy (por ayer) tengo la misma alegría por el hecho de ser destituido del cargo. Pero siempre respeto, y espero que el Ejército, siga respetando como de hace muchos años, el tema que quien manda y decide es el Presidente de la República.
-¿No hay arbitrariedad?
-No, no pienso que exista arbitrariedad. Además voy a decir una cosa, soy un individuo leal, creo que en algunos aspectos, la lealtad no paga.
-En varias oportunidades usted dijo que: espero que el Ejército (siga respetando la autoridad), entonces, ¿usted no está convencido?
-Estoy convencido. El Ejército va a ser totalmente leal; lo ha sido desde el año 1985. El relevo del comandante en jefe llevará simplemente a algunos cambios o alguna modificación. Tuve mi oportunidad y me pasó esto (la entrevista inconsulta con Sanguinetti), entiendo que (el relevo) sucede legítimamente. Tenemos que recordar y quiero resaltar que quien nombra y destituye es el Presidente de la República. Si el Presidente entiende que no cumplí con lo establecido, lo acepto perfectamente.
-¿No le importa que sea la máxima sanción que le aplicó el Presidente de la República?
No es un problema de compartir o no. Los militares cumplimos las órdenes. De la misma forma que tomo acciones disciplinarias con mis subalternos, también acepto que el Presidente de la República entienda que cometí un error que amerita mi relevo. Lo único que quiero aclarar es que tuve solamente una reunión con un senador de la República, que fue ex presidente de la República.
¿Usted entiende que puede ser peor para los militares que desfilaron por la Justicia, que se va a profundizar este proceso?
-Espero que este tema se vaya solucionando. Hay un espíritu en todos nosotros, y en el gobierno, de que esto vaya terminando. Hemos hecho una colaboración importante. Ustedes saben bien, que además de comandante en jefe, participé de la comisión del año pasado, del informe que se elevó al Poder Ejecutivo. Hay una voluntad política y militar de cerrar todos estos temas que son la preocupación de ustedes. Puedo decir que fui tratado muy deferentemente por el Presidente de la República, muy deferentemente por la ministra de Defensa Nacional. Lo último que voy a decir, es que he sido leal, creo que en definitiva, la lealtad no paga.
-¿Qué va a hacer de su futuro?
-Paso a retiro. Voy a descansar y a disfrutar de la familia. Mi señora y mi hijo me están esperando.
-¿Usted fue quien convocó a esta reunión?
-No interesa saber quién convocó; no es importante, y no lleva absolutamente a nada.
-La reunión ¿por qué se hizo?
-La reunión no se hace, en la medida de que se enteran del relevo empiezan a venir todos los oficiales generales.
-Le digo la reunión con Sanguinetti…
-Es una reunión que yo entendí que se podía hacer. Cometí un error, tendría que haber comunicado.
-¿Usted lo quería consultar como líder político o por la amistad que tenía?
-En principio, no tengo ninguna amistad (con Sanguinetti). En definitiva no fue algo ex profeso hecho en forma política. Simplemente fue una reunión, explicando un poco los temas del Ejército, que era para sumar y no para restar.
-¿La reunión iba a hacer solamente con Sanguinetti, o podría incluir después a Luis Alberto Lacalle o Jorge Larrañaga?
-La idea era reunirnos, hablar de temas que estaban latentes, que salían permanentemente en la prensa. Me voy siendo leal.
-Cuando hizo esa convocatoria, ¿no pensó que podría tener consecuencias de este tipo?
-En definitiva, no pienso en las consecuencias de los hechos. En la vida cotidiana, nos pasa un montón de cosas que no medimos las consecuencias.
-¿Hoy está arrepentido de lo hecho?
-No, de ninguna manera. No me arrepiento nunca de lo que hago ni de lo que dejo de hacer. No me arrepiento. Lo hice pensando que estaba sumando. No me voy con cara adusta, y el que decide la permanencia mía es el Presidente de la República. *
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