Senado votó interpelación a Brovetto
Son las 16:00 y el funcionario encargado del audio anuncia por micrófono: «El señor presidente invita a los señores senadores a ingresar a sala», mensaje que resuena en el ambulatorio y en los despachos de los legisladores. El floridense Juan Justo Amaro -de impecable traje marrón claro- es el primero en obedecer el llamado, se acerca a Lucía Topolansky, la saluda con un beso y conversa con ella. Más tarde ingresan Sanguinetti y Cid; a continuación, Margarita Percovich, con un look primaveral de traje de pantalón y chaqueta delicadamente beige. Poco a poco van ingresando los demás senadores; no sé por qué, los blancos son los más remolones.
Susana Dalmás también se ha contagiado de primavera y luce una falda estampada acorde con los colores de la estación. Supliendo a Larrañaga, el doctor Gonzalo Aguirre aumenta el número de lustrosas calvas senatoriales, que se verán incrementadas con otros dos suplentes: Gamou en lugar de Nicolini y Arturo Heber como suplente de su primo Luis Alberto (la banca queda en familia). En cuanto a indumentaria, los blancos son sin dudas los más apegados a la formalidad clásica: traje gris o azul o gris-azul, camisa blanca, puños impecables que asoman por la manga del saco y, desde luego, la infaltable corbata.
A las 16:13 entra Jorge Saravia y se completa el quórum.
En la hora previa, la vertientista Margarita Percovich resalta una iniciativa muy positiva en el ámbito de la Salud Pública en el oeste del departamento de Colonia (Carmelo, Nueva Palmira, Conchillas), donde residen 45 mil personas. En esa zona, la tasa de suicidios es la más alta del país, con 35 casos cada cien mil habitantes, cuando la media nacional llega a 16 suicidios por cada cien mil habitantes. Esto es causa de alarma social, sobre todo teniendo en cuenta que la atención brindada por Salud Pública, particularmente en psiquiatría, era notoriamente insuficiente. Ante esta realidad, el Hospital Artigas de Carmelo se propuso crear un centro de atención psiquiátrica para atender la emergencia sanitaria, que ya está funcionando con el concurso de psicólogos honorarios. De lo que se trata ahora es de financiar esta ampliación de la atención psicológica. El segundo en hacer uso de la media hora previa es el infaltable herrerista Lapaz, que parece que hubiera sacado abono para exponer sus reflexiones en esa instancia. Con su bien timbrada voz, ensalza la Ley de Puertos votada en 1992, que mejoró notablemente la dinámica y los ingresos del puerto de Montevideo. A continuación, expresa sus congratulaciones al intendente duraznense Carmelo Vidalín por el éxito en la organización y el desarrollo del Pilsen Rock, y propone que se realicen festivales similares en otros departamentos.
El líder forista Julio Sanguinetti rinde homenaje al político peruano Valentín Paniagua, fallecido el lunes. Recuerda que asumió la presidencia del Perú en ocasión del escándalo de Fujimori, y que condujo al país a las elecciones que consagraron a Toledo. Abreu, por su parte, se refiere a la elección del miembro no permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y sugiere que Uruguay puede ser candidato dado que no hay votos suficientes para ninguno de los dos postulantes latinoamericanos. Recuerda que el país integró ese organismo entre 1963 y 1965 y que estuvo representado por Carlos María Velazco, de destacada actuación en defensa del principio de no intervención. Recordó especialmente su firme oposición a la invasión de República Dominicana por parte de EEUU ocurrida en 1965.
Se viene la interpelación
Antes de entrar en el orden del día, Eleuterio Fernández informa de la entrada de una moción de interpelación. Se trata, por si el lector todavía no lo adivinó, del famoso decreto por el que se designó provisoriamente a la doctora Mirtha Guianze como fiscal de Corte. Brovetto será el interpelado y Penadés el interpelante. La moción viene firmada por todos los senadores de la oposición, por lo que su aprobación está asegurada de antemano.
No obstante, el asunto ocasionó un debate que por momentos se picó un poquito. Arrancó Moreira señalando la inconstitucionalidad del decreto y su ilegalidad, conceptos que serían reiteradamente manejados por los promotores de la interpelación. Adujo, a continuación, que la costumbre ha sido siempre que cada vez que se produce una acefalía en ese cargo, se ha llenado provisoriamente con el fiscal civil más antiguo. Entiende Moreira que ahora se ha cambiado ese criterio que el gobierno actual había observado hasta ahora; fue así que se designó a la doctora Elida Fajardo que acaba de cesar por haber cumplido 70 años. Y consideró que el decreto es un mecanismo indirecto para nombrar en el cargo a la persona que no había obtenido los votos necesarios en el Senado, con lo cual el Ejecutivo desconoce las potestades de este cuerpo.
Responde Baráibar, anunciando (vaya novedad) que el Frente Amplio no acompañará la moción de interpelación, y les recordó a los senadores nacionalistas que hubo varios de ellos dispuestos a dar su voto para la venia, que tuvieron tiempo suficiente para estudiar la propuesta, y que pudieron oír a la propia doctora Guianze en Comisión. Termina apelando al espíritu patriótico de los blancos y afirma, temerariamente, que está en manos del Partido Nacional resolver el problema creado mediante el simple expediente de otorgar los votos necesarios para la venia.
Como era de esperar, esta última sugerencia no cayó demasiado bien en la bancada nacionalista. El doctor Gonzalo Aguirre dice que no es esa la forma de resolver la cuestión sino que procede retirar la propuesta y volver a dialogar para llegar a un nombre que tenga consenso. Pero además, Aguirre señaló otra irregularidad: el decreto no se limita a designar a la doctora Guianze como fiscal de Corte sino que, por añadidura, la mantiene en su cargo actual de fiscal penal. «Esto es inconcebible; no puede defenderse con ningún argumento», enfatiza el jurista. Sanguinetti toma la palabra para afirmar que se trata de una violación «muy clara, muy abierta» de la Constitución. No se ha buscado consenso, no se consultó para nada al Partido Colorado, y lo que se pretende es imponer un candidato mediante un procedimiento oblicuo. El emepepista Alberto Breccia, abogado, toma la palabra para manifestar: «Siempre he sostenido que ‘el que calla, calla’, pero como puede interpretarse que ‘el que calla otorga’, quiero expresar que todas las afirmaciones de blancos y colorados son absolutamente erróneas». Con vehemencia, denuncia que asistimos a una campaña del Partido Nacional que quiere encontrar en cada acto del gobierno una «grosera violación» de la Constitución y la ley.
El neoespacial Michelini, con su romántica melena entrecana cuidadosamente descuidada, aporta una dosis de calma al afirmar su convicción de que se lograrán consensos, y recuerda que varios fiscales han actuado durante cierto tiempo sin contar con los tres quintos requeridos. El vertientista Rubio recordó casi con nostalgia que en marzo de 2005 era optimista en cuanto a llegar a acuerdos con el Partido Nacional y que se podrían integrar los organismos de contralor. «Hoy soy escéptico y veo que el Nacionalismo no quiere consensos», confesó con amargura. Destacó los esfuerzos realizados por este gobierno por acordar con la oposición, pero señaló claramente que no está dispuesto a delegar esas cuestiones en el Partido Nacional. El aliancista Julio Lara retrucó diciendo «Tengo la íntima convicción de que el Poder Ejecutivo no tenía interés en que saliera esta venia». (Rostros de sorpresa en la bancada oficialista). Según su punto de vista, el gobierno habría enviado la solicitud de venia para «quedar bien con la doctora
Guianze», sabiendo que no sería designada. Recordó que su partido había votado 35 venias propuestas por el Ejecutivo. En ese momento, Aguirre pide una interrupción que Lara concede, pero el presidente Eleuterio Fernández le advierte que en esta discusión no puede haber interrupciones. Aguirre no tiene otra que meter violín en bolsa.
Penadés considera que se trata de un acto de «incivilización política», y que el gobierno «insiste con su petulancia». Margarita Percovich desmiente rotundamente la afirmación de Lara en el sentido de que no había consenso en filas oficialistas sobre la fiscal propuesta.
Da Rosa entiende que al gobierno le ha faltado «tino, oficio y equilibrio» en todo este asunto.
El asambleísta Cid reafirma que todo el FA en bloque está a favor de la candidata propuesta por el Ejecutivo, y afirma que durante cinco meses se buscó llegar a un acuerdo con la oposición, pero el Nacionalismo sistemáticamente negó sus votos para integrar los organismos de contralor.
El correntoso Gallinal reconoce que su sector estaba dispuesto a votar la venia, pero se suma a las críticas diciendo que ha habido una «brutal violación de la Constitución» y que el estado de derecho se vio debilitado. Afirma que el vicepresidente los llamó no para consultarlos sino para anunciarles que el Ejecutivo se disponía a enviar la solicitud de venia. Entiende que el decreto de nombramiento ha deslegitimado a la fiscal pero a pesar de ello su partido no obstaculizará el funcionamiento del Ministerio Público. Gamou habla de la «ansiedad compulsiva por interpelar que ha ganado a la oposición». Finalmente, se pone a votación: 14 en 27, afirmativa. Para terminar, se aprueban pensiones graciables así como la Rendición de Cuentas que había venido de Diputados con modificaciones. Esta última también generó polémica y se aprobó sólo con los votos del oficialismo. *
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