Julio Baráibar y su obsesión: liquidar las moscas gigantes
-¿Cómo fue el asunto de las moscas gigantes?
-No pluralice que fueron solamente dos.
-Y bueno, dos son más que una. O sea que es un dúo y por lo tanto dos, que es plural.
-Está bien, vamos al tema y deje de lado sus disquisiciones sobre el uso del lenguaje.
-Es que el periodista concurrió al Ministerio de Trabajo a realizarle un reportaje a Julio Baráibar, director de Trabajo sobre los consejos de salarios. Acomodó el grabador en una mesa frente a Baráibar y cuando estaba por realizar la primera pregunta apareció un tercer personaje en escena.
-¿Cuál?
-La mosca gigante, de esas supermolestas… que vuelan y vuelan haciendo una especie de zumbido inaguantable.
-¿Y?
-Baráibar, antes de contestar la primera pregunta se levantó de su asiento y con una carpeta comenzó a perseguirla por todo el despacho. Fueron varios minutos.
-¿Y?
-Finalmente la mosca murió aplastada de un carpetazo.
-Entonces, comenzó la entrevista.
-No, porque otra apareció en escena. Fue cuando Baráibar dijo: «No puede ser, siempre están de a dos».
La mosca, resignada a su destino, se fue a posar en la mesa donde estaba el periodista que aprovechó para atontarla de un solo golpe.
-¿La aplastó?
-No del todo, más bien la atontó. «Bien flaco bien», fueron las palabras de Baráibar que se dirigió a la mosca y la aplastó
-Ahí terminó la persecución.
-Claro. Desde allí comenzó a responder con la mayor tranquilidad y fluidez todo el cuestionario planteado. *
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