El día en que el dictador Bordaberry acusó ante la opinión pública a Wilson
El 28 de marzo de 1973, el aún presidente constitucional Juan María Bordaberry acusó de «antipatriota» al entonces senador Wilson Ferreira Aldunate, en una carta pública en la que le recriminó una declaración del Directorio del Partido Nacional contra una frustrada ley de seguridad nacional.
Aquel proyecto, que limitaba las garantías individuales con el argumento de la existencia de un «estado peligroso para la seguridad nacional, había sido calificado por el directorio blanco como «inequívocamente totalitario», y un «flagrante atentado a la Constitución».
En su carta, posterior a los incidentes del 9 de febrero de 1973, Bordaberry defendía la legitimidad constitucional de la creación del Consejo de Seguridad Nacional (Cosena) como consecuencia del Pacto de Boiso Lanza, y acusaba a Ferreira de atacar a las fuerzas armadas como no lo hizo con la subversión.
La misiva de Bordaberry, que recoge con particular entusiasmo el libro «De las Fuerzas Armadas al Pueblo Oriental», redactado por la Junta de Comandantes en Jefe, llegó a acusar a Wilson Ferreira Aldunate de aliado del «jefe político de la coalición bolchevique-tupamara», en alusión al general Líber Seregni.
La nota escrita por aquel Bordaberry hace 33 años, pretendía «rectificar» a Wilson «ante la opinión pública», ante quien lo acusó de «servir» a «los intereses de la sedición» y de promover interpelaciones» con el solo propósito del escándalo político o promoción personal», tras perder las elecciones.
Tres meses después, Bordaberry terminaría disolviendo el parlamento para sustituirlo por un Consejo de Estado. Wilson Ferreira Aldunate debió exiliarse y pudo sobrevivir al intento de secuestro y asesinato del que serían víctimas, tres años después, Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz.
La Carta de Bordaberry
«En el día de ayer el directorio que obedece a sus directivas emitió una declaración en la que pretende desconocer la legitimidad de los Mandos Superiores de las FFAA, designados conforme con las prescripciones legales y constitucionales, y califica la conducta del Presidente de la República al respecto como de debilidad cómplice.
Me he impuesto la norma, entendiéndola inherente al cargo, de no responder a los agravios personales en la forma que merecerían, norma que hasta ahora he cumplido estrictamente.
Sin embargo, estimo que en estas circunstancias, por el contrario, forma parte de los deberes funcionales rectificar a usted y ante la opinión pública afirmaciones tan temerarias».
«Queda afirmada, más arriba, la legitimidad de los mandos de las FFAA.
Son muy originales sus conceptos de debilidad y fortaleza. Fortaleza debe ser, para el señor Ferreira Aldunate, no vacilar en enlodar, por primera vez en muchos años, tantos que ya forma parte de nuestros más caros títulos, la pureza de un acto eleccionario en el que por encima de todo triunfó la democracia uruguaya, sirviendo así usted a los intereses de la sedición, que no vaciló en utilizar en el mundo entero y para provecho propio la acusación de fraude, y pudiendo disimular así el repudio que le expresó el pueblo uruguayo».
«Debilidad, en cambio, será para el señor Ferreira Aldunate, pasar por alto tamaño agravio al entonces Presidente electo y a toda la ciudadanía uruguaya, e ir a visitarlo a su casa y a la de su partido para pedirle que integrara el gobierno, en un esfuerzo de unidad para sacar al país adelante.
Dedicarse a impedir la acción de gobierno, con interpelaciones pedidas con el solo propósito del escándalo político o promoción personal.»
«Fortaleza será para el señor Ferreira Aldunate atacar a las FFAA estimulando una agresividad y militancia que no usó para atacar a la sedición, no habiéndose preocupado cuando asesinaba servidores del Estado y de la sociedad y obstaculizando luego la acción de las FFAA recogiendo la menor denuncia que se hiciera contra ellas. Debilidad será en cambio, para usted, que el Presidente de la República haya apoyado decididamente a las FFAA en su lucha y haya conducido luego su aspiración de desempeñar un papel en la construcción de la Patria y en los cambios que ella reclama, en lugar del tradicional ostracismo en sus unidades.»
«Debilidad será, por fin, asumir solitaria y silenciosamente por así imponerlo las circunstancias, la inmensa responsabilidad de vender parte de las reservas de la Nación a fin de que el país pudiera ser abastecido sin detrimento de la cancelación de una deuda externa que nos desangra y nos hace dependientes. Fortaleza será, para el señor Ferreira Aldunate, unirse en coro escándalos para criticar esa operación que cualquier gobernante responsable hubiera hecho, con el jefe político de la coalición bolchevique-tupamara que aún asombra a la ciudadanía democrática que le apoyó a usted. Fortaleza será tal vez revelar documentos que comprometen la defensa de la soberanía nacional con un propósito de política interna».
«Ciertamente, tiene usted originales conceptos de fortaleza y debilidad, señor Ferreira Aldunate. Y también de patriotismo». *
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