La iniciativa fue votada por la izquierda y los dos senadores colorados; los blancos en contra

Proyecto sobre seguridad en la cumbre provocó un fuerte debate en el Senado

Cuando el reloj marca las 15.56, hacen su ingreso a sala los dos primeros senadores: el emepepista Eleuterio Fernández Huidobro y el forista Juan Justo Amaro. Eleuterio Fernández  que luce un saco sport beige amarronado, pantalón gris y camisa bordeaux  se dirige al sillón presidencial, de alto y labrado respaldo; será él quien presida. No bien instalado, hace llamar a sala al resto de los senadores mediante un timbre persistente que suena en el ambulatorio y también por medio del funcionario encargado del audio del recinto, quien invita a través de un micrófono a ingresar a los remolones.

La primera que acude al llamado es la socialista Mónica Xavier, sobria y elegantemente ataviada con un conjunto de pantalón y chaqueta azul oscuro y una blusa roja. Nicolini aparece y desaparece; entran Baráibar y Lapaz; ingresa Ramela, que suple a Alfie; toman asiento Rubio y Saravia, luego lo hacen Susana Dalmás, Cid y Lorier.

Cuando ya ha comenzado la lectura de los asuntos entrados, llegan los rezagados: Sanguinetti, Ríos, Nicolini y Margarita Percovich.

A las 16.15 da comienzo la media hora previa. Con su voz actoral, el herrerista Lapaz se ocupa de cuatro asuntos. La situación en que se encuentran algunos trabajadores del MSP que no aportan a la Seguridad Social. Se pregunta si hay ignorancia o insensibilidad de parte de las autoridades y reclama una pronta solución al asunto. «Están sometidos a chantaje oficial», afirma.

Ninguno de sus pares parece demasiado interesado en las expresiones que con pasión y estilo casi barroco emite el senador mercedario.

También se queja del uso de tierras fértiles para forestar, del abandono del sistema de convenios entre las intendencias y el MTOP.

La vertientista Margarita Percovich aborda una temática que le es cara: destaca la importancia de una reunión de 300 edilas con el apoyo del PNUD con el objeto de trasladar información a las mujeres que actúan en política, pertenecientes a todos los partidos, como forma de que conozcan los medios de que disponen para corregir las inequidades de sexo, y alude al lanzamiento del plan de igualdad de oportunidades y derechos.

Es el turno del también vertientista Enrique Rubio, quien se declara asombrado y alarmado por las actitudes de Argentina. «La realidad supera la imaginación», reflexiona. Luego del informe favorable a la instalación de las plantas de celulosa, la estrategia argentina sigue en su postura confrontativa, y ha llegado al colmo de que la embajada ha enviado una nota a la Dinama salteando a la Cancillería. «Ha vuelto el espíritu de Sarratea y de Pueyrredón», sostiene Rubio, y concluye con un mensaje al gobierno argentino en el que señala que no es ese el camino.

El aliancista Da Rosa expone la inquietud de vecinos de la 6ª. Sección de Tacuarembó, una zona próxima a la capital que carece de liceo, y exhorta al Consejo de Secundaria a que resuelva el problema. Mientras, Larrañaga conversa con Mónica Xavier en un suave cuchicheo.

Finalmente, Amaro hace un llamado de atención sobre la inseguridad en su departamento de Florida, donde no hay suficientes policías: el personal policial para proteger la seguridad de 70 mil habitantes se reduce a 500 efectivos.

A todo esto ya son más de las cinco, y el presidente del cuerpo anuncia que se ingresa al tratamiento del orden del día. Como el lector seguramente recordará, el miércoles pasado se levantó la sesión cuando se había comenzado a tratar el proyecto de ley por el que se crea un adicional al Impuesto a las Trasmisiones Patrimoniales (ITP) de inmuebles rurales.

El ex blanco y actualmente emepepista Jorge Saravia, en su calidad de miembro informante, retoma la palabra para reiterar la fundamentación de dicho proyecto y responder a cuestionamientos de la bancada nacionalista surgidos en la sesión anterior. Reafirma que se trata de un instrumento idóneo para recapitalizar al INC, cuando asistimos a un proceso de despoblamiento del campo y de concentración y extranjerización de la propiedad de la tierra; fenómeno que atribuye, entre otras causas, al atraso cambiario. Dirigiéndose a Luis A. Heber, que acaba de entrar a sala, afirma que el senador herrerista debe saber del asunto pues el atraso cambiario empezó con el gobierno de Lacalle. Sonriente, Heber hace un gesto de asombro como diciendo «ya empezó a pegarme».

Saravia continúa explayándose en cifras y afirmando que el proyecto será una inyección importantísima para fortalecer al INC y explica que su vigencia será hasta que entre a regir la reforma tributaria.

Heber está que se sale de la vaina para polemizar. Pero hete aquí que Eleuterio le aclara que él ya había hablado sobre el punto en la sesión anterior. «¿No me da la palabra? ¿Es sólo una aclaración?». Heber está desconcertado; Larrañaga pretende salir en su defensa pero se encuentra con que Fernández Huidobro lo manda callar; finalmente, le otorga cinco minutos para responder a una alusión. El herrerista insiste con su planteo del miércoles pasado, cuando recordaba un proyecto de ley presentado por el Frente Amplio por el que se proponía la emisión de bonos por 300 millones de dólares con el objeto de financiar al INC. Dirigiéndose a Saravia le recuerda que él integraba el Partido Nacional y que por tanto también le cabía responsabilidad por el atraso cambiario; allí se genera un pequeño dialogado entre ambos que no tiene consecuencias.

A continuación, toma la palabra Korzeniak para explicar por qué hoy no es conveniente efectuar una emisión como la propuesta hace cuatro años. Recuerda que el gobierno actual ya ha emitido por más de mil millones de dólares para reperfilar la deuda externa y no es conveniente aumentar la emisión de bonos.

El ex colorado y actual emepepista Víctor Vaillant reflexiona que en realidad no hay disenso en cuanto a la necesidad de recapitalizar al INC sino que las divergencias han surgido en razón de la herramienta elegida. Defiende el proyecto diciendo que las cosas han cambiado, que las circunstancias son otras.

Moreira sigue sosteniendo que se trata de una presión tributaria excesiva, que desalienta la adquisición de tierras. Heber ayuda preguntando «¿Quieren gravar la inversión, la quieren detener?» Reafirma que no está de acuerdo con aumentar el impuesto y propone volcar todo el producido del ITP actual a la compra de tierras para el INC. Los blancos anuncian (aunque ya todos nos habíamos dado cuenta) que no votarán el proyecto.

El asambleísta Alberto Cid entiende que el proyecto tiene mucho de emblemático, de señal política, y que está en consonancia con lo hecho por ALUR. Lorier, por su parte, sostiene que hay 2.800 aspirantes a colono que esperan por tierras.

Ramela señala una coincidencia saludable: «Todos queremos que se capitalice el INC», pero no está de acuerdo con aumentar los impuestos. Entiende que se emite un mensaje contradictorio a los inversores y que la imagen del gobierno se ve deteriorada por el hecho de crear un impuesto que sólo se aplicará durante unos pocos meses (hasta que entre en vigor la reforma tributaria).

No habiendo más oradores, se somete a votación. 16 en 27, afirmativo y remítase a Diputados.

Cuando se está por entrar al segundo punto del orden del día, Nicolini mociona para que se trate con carácter grave y urgente un proyecto que acaba de remitir el Poder Ejecutivo relativo a dispositivos de seguridad en oportunidad de la próxima Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica. Heber pide un cuarto intermedio de quince minutos para analizar el tema. Son las 18.00. Mientras dura el cuarto intermedio, Margarita Percovich trabaja afanosamente en su PC portátil. Ríos se ha acercado a la bancada colorada y conversa con Sanguin
etti y Ramela. Los blancos que quedaron en sala (Abreu, Penadés, Long, Moreira, Larrañaga y Antía) conversan muy seguramente de temas muy graciosos y cada tanto resuenan sus risotadas.

A las 18.20 se levanta el cuarto intermedio. Nicolini informa: el proyecto establece, por el lapso que dure la Cumbre, un área de circulación restringida en la Ciudad Vieja, así como un «registro patronímico de los habitantes de la zona para que puedan circular sin restricciones.

Arranca Sanguinetti mientras gesticula y se acaricia las cejas. Sostiene que está de acuerdo con que se haya optado por el camino legislativo y no por medio de decretos, y aunque reconoce que no le gusta esta suerte de «registro de vecindad», está dispuesto a votarlo «sin demasiada alegría».

Viene luego la embestida blanca. Abreu, Heber, Moreira, Antía, Penadés, la emprenden contra el proyecto. Se habla de un exceso, de un atropello a las libertades, de la «paranoia» del gobierno. Heber se pregunta si, tal como ocurrió en Quebracho en la última sesión del Consejo de Ministros, se prohibirá la venta de bebidas alcohólicas; dijo textualmente: «¿No se podrán expedir bebidas alcohólicas en la Ciudad Vieja?», queriendo decir, seguramente, expender… Los blancos no entienden cómo habrá legisladores de izquierda que voten a favor de que la Dirección de Información e Inteligencia se ocupe de realizar el registro de vecinos. Es un proyecto tonto, excesivo y poco uruguayo, sostiene Moreira.

La réplica de la bancada oficialista enfatiza en que el registro está concebido para facilitar a los vecinos el acceso a sus hogares, que se trata de una circunstancia excepcional, que lo que está en juego es la seguridad de los visitantes extranjeros. Finalmente, el oficialismo corrige el proyecto original estableciendo que el registro de habitantes de la Ciudad Vieja estará a cargo del Ministerio del Interior y no de la Dirección de Información e Inteligencia.

Este cambio no logra variar la postura del Nacionalismo que no vota el proyecto.

Por 18 en 26 (la bancada del FA más los dos senadores colorados presentes en sala) se aprueba el proyecto, que pasa a Diputados.

Y con esto y un boniato, hasta mañana a las cuatro. *

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