"Caso Guianze está definitivamente cerrado"
-El Partido Nacional, principal fuerza de oposición, tiene un papel importante en momentos en que el país debate asuntos relevantes. Comencemos por el que parece más inmediato, la designación del fiscal de Corte. Han circulado versiones distintas: que se han reanudado las conversaciones, que el gobierno desistió de proponer a Guianze, que, por el contrario, la mantiene y busca soluciones legislativas…
-En las conversaciones con Nin Novoa, que hemos tenido desde febrero, nunca supusimos que el gobierno iba a traernos el nombre ya para votar, sin darnos tiempo de una necesaria discusión interna. El Herrerismo venía con un cuestionamiento muy duro a Peri Valdez…
-…permítame una interrupción. Quiere decir que cuando se alude a la falta de consulta no es porque no haya habido conversaciones, sino…
-…no, no, por supuesto. Hubo conversaciones desde febrero. Lo que no pensamos es que fueran a venir con la venia, de inmediato, sin darnos tiempo a procesar nuestra propia discusión. Ahí es cuando nos apuran. Todavía no habíamos dicho sí o no, o más o menos. No habíamos dado una respuesta. Esa ansiedad del gobierno desembarca en marzo. Ahí estuvo el error de procedimiento. Y vuelvo a lo anterior: nosotros teníamos un fuerte cuestionamiento a Peri Valdez. Todas las acusaciones que se habían hecho, incluso por el ministro Guzmán, nosotros las habíamos planteado en comisión parlamentaria antes porque nos preocupaba la injerencia que tenía como fiscal de Corte, en un estilo que, si bien buscaba eficacia en la gestión, cosa que compartíamos, se pasaba de la raya y nos dejaba sin garantías con una fiscalización sobre los dictámenes y cuestionando la independencia de los fiscales. Eso fue lo que nos enfrentó a esta situación, con Peri Valdez, le diría que desde el ministro Mercader. Entre quienes aparecían en el apoyo fundamental a Peri Valdez, estaba Mirtha Guianze. Todo indicaba que iba a continuar en ese rumbo, cosa que nosotros seguíamos cuestionando. Pero además, el gobierno, cuando manda el nombre y reclama la venia, lo que dice es «mi candidata», no «nuestra candidata». Vótenla. Y nosotros pretendíamos, incluso con Guianze, si tenía alguna posibilidad, procesar las cosas como le he dicho.
-¿Eso no se pudo hacer en la comisión parlamentaria a la que, además, Guianze fue convocada varias veces?
-No. Nosotros teníamos un convencimiento, que no está regido por las comisiones. Está regido por las conversaciones fuera de la comisión. Ahí se puede hablar un montón de cosas y no es por trascripción taquigráfica ni con las formalidades que exige una comisión. Conversaciones con el gobierno, con los otros blancos y con la propia fiscal propuesta. Pero cuando el gobierno manda el nombre dice «vótenla». Ahí procesamos otra discusión en el Partido Nacional: «Es la candidata del Frente, ¿votamos o no?». Incluso gente nuestra que estaba proclive a votarla, no nosotros…
-…como el senador Gallinal, por ejemplo…
-…y varios senadores de Alianza Nacional también. Pero entonces a nadie le gustó la imposición del nombre. ¿Por qué es imposición? Porque no se esperó a que el Partido Nacional hiciera su discusión interna. Fíjese que Alianza, al tener mayoría, pudo de alguna manera dar los votos. Pero la insistencia del gobierno por Guianze pasó a ser absurda. Hoy ya es un manoseo innecesario. Creo que hay que cerrar ese capítulo, se hizo mal, habrá culpas repartidas, aunque no importa dónde está la culpa, pero el asunto es que esto se frustró. No están los votos.
-¿Y esa iniciativa de apelar a un aditivo de la Ley de Subrogación creando una especie de interinato?
-La descalificó la propia Guianze. En un reportaje reciente la descalificó claramente, diciendo que era una forma de eludir exigencias de la Constitución y que ella no estaba dispuesta a aceptarlo. Lo que habla muy bien de ella.
-O sea que para el Partido Nacional es un tema cerrado…
-A nuestro juicio, sí. ¿Cuál es el error del gobierno? Haberle puesto cintillo a Guianze. Le puso paternidad a la candidatura. No esperó a coparticipar de la candidatura. Y lo que puede pasar ahora es que dé el tiempo a que manejemos dos o tres nombres y que, cuando los presentemos en público, sea por varios partidos, no por uno. No es «mi candidato». No puede ser tampoco un candidato del Partido Nacional ni del Partido Colorado, tiene que ser un candidato del sistema, que por su trayectoria y su capacidad reúna consenso. Cuando se dice «desde el punto de vista técnico no hacemos reparos», caramba, bueno fuera que los hiciéramos. Todo candidato debe ser técnicamente capaz, es obvio. No hay cuestionamientos de ese tipo, no debe haberlos con ninguno de los candidatos. Ahora, ¿quiere traer la propia izquierda a otro, alguien de peso? Que lo haga. ¡Si tiene gente! Pero que no lo presente como candidato del Frente Amplio, sino de varios partidos. Podemos generar hasta una unanimidad que sería muy buena para el sistema.
Gasoil y comercio internacional
-Otro tema que le es muy caro a los blancos y del que se ha hablado mucho últimamente es el precio del gasoil. Sobre todo de la iniciativa del gobierno de aumentar su precio para subsidiar una rebaja del boleto metropolitano.
-Estoy de acuerdo con la rebaja del boleto metropolitano. No estoy de acuerdo con la financiación. El objetivo es impecable. Creo que podemos apelar a un poco más de imaginación como para tener que aumentar el precio del gasoil. Nosotros le presentamos a Mujica una fórmula que implica lo siguiente: los excedentes de nafta de Ancap estaban comprometidos, y ahora finaliza ese compromiso por las obras de la refinería. Son 70:000.000 de dólares que veníamos comprometiendo de esas naftas que vendíamos. Son 400.000 metros cúbicos. En el mercado tienen un valor mucho mayor: esos 70:000.000 de dólares se transforman en 160:000.000 de dólares. Pero vamos a suponer que no sea esa la cifra sobre este aspecto tenemos algunas divergencias con el presidente de Ancap-, vamos a dejarla en 70:000.000. Perfecto, si con 160:000.000 podíamos bajar 5, con 70:000.000 podemos bajar 2,5. O sea, se puede bajar el gasoil dos pesos y medio. Entonces, que Ancap absorba con eso el peso veinte que implicaría la suba del gasoil proyectada y que absorba también la rebaja del boleto. ¿A qué nos oponemos? Al aumento del gasoil. No es necesario. Ancap se tiene que ajustar también.
-Hay sectores productivos que agregan otro elemento. Dicen que no basta que no se aumente el gasoil sino que necesitan que baje. ¿Usted qué opina?
-Totalmente de acuerdo. Lo que pasa es que tenemos en la región subsidios cruzados muy fuertes. En la Argentina el gasoil está a la mitad de precio. Si nuestros productos son básicamente competitivos con Argentina estamos perdiendo la carrera. Nadie está pidiendo que se subsidie acá de esa manera, a la mitad, pero el gobierno podría hacer un esfuerzo, incluso por vía de otro tipo de subsidio, que pudiera darle a la producción la competitividad que hoy se ve amenazada. Eso es para el país como la sangre para el cuerpo humano. No me venga con que hay Mercedes Benz, BMW o camionetas 4 x 4 a gasoil para uso no productivo. Eso es el 20% del consumo. De gasoil se consumen en Uruguay 800.000 metros cúbicos. De ellos, sólo el 20% se usa para pasear. El 80% restante es para camiones, ómnibus, tractores. El aumento del gasoil cae en cascada, en efecto dominó sobre muchas cosas, básicamente la canasta familiar. No toquemos eso.
-Hablando de aspectos económicos también están sobre la mesa el acuerdo comercial con Estados Unidos y la situación del Mercosur. Comenzando por el primer aspecto, ¿cuá
l es su percepción?
-Mire, yo veo un Poder Ejecutivo errático. Un día desde Venezuela nos dice que no está en la agenda, después se encuentra con Bush y nos dice que vamos camino de un TLC, llama a los partidos de la oposición y les da eso, las bases de un TLC, y después sale con un TIFA. Que es menos que lo que hoy tenemos con Estados Unidos, que es un Plan de Protección de Inversiones.
-Bueno, pero el ministro de Economía ha expuesto el asunto sin descartar un TLC sino, más bien, dejando entrever que el TIFA es un paso hacia ese acuerdo…
-Creo que es un paso muy lento. Lo importante era ser tajantes. Vayamos ya a una negociación por un TLC. No perdamos más tiempo. Pongamos técnicos de un lado y de otro, hablemos, negociemos…
-¿…y los riesgos para el país…?
-…los vemos después. ¿Cómo vamos a analizarlos antes si no sabemos realmente cuáles son? Empecemos la negociación. Después vemos. Puede ser que al final no nos sirva el TLC, o que podamos establecer mecanismos internos que puedan amortiguar el impacto eventual de un TLC. Una de las preocupaciones es el tema de las patentes y el aumento de los precios de los medicamentos. Pero, caramba, tenemos mecanismos internos para poder subsidiar. ¿O no? Sí, vamos a tener que pagar las patentes, porque se pagan en todo el mundo, porque si ellos gastan en investigar y nosotros no, bueno, habrá que pagarlas. ¿Eso quiere decir que el medicamento tiene que ser caro para el uruguayo? No. Subsidiemos al menos ciertos medicamentos, los de uso más común y masivo, los que el Estado entienda que deben ser baratos. Usted me dirá: «Heber, qué poco neoliberal es ese planteo». Tiene razón, pero si tenemos que subsidiar cosas de uso elemental, hagámoslo. Yo soy partidario de subsidios concretos, específicos. Que la gente sepa. No los encubiertos, que nadie sabe qué se está subsidiando, como puede ser, mire usted, el caso del gasoil. Pero hay otro problema. Vamos a perder el tiempo. Y no agarramos el tren, se nos va. ¿Por qué? Bueno, ahora hay elecciones en Estados Unidos. Si ganan los demócratas, como parece que va a pasar, aunque yo no soy un pronosticador de resultados, la cosa cambia. El Partido Demócrata no es partidario de este tipo de acuerdos, en general es más conservador, más proteccionista de su economía, está más arraigado al tema industrial y al sindical. No creo que ahonde en los TLC. En el 2007 se nos termina el fast track, que es la vía rápida para el acuerdo. Y nosotros seguimos manoteando y se nos va el tiempo. Yo discrepo con muchas cosas de la política exterior norteamericana; pero eso es otro capítulo. Esto es comercial, lo que hay que hacer es «desideologizarse». Me sirve o no me sirve. Me compra y paga, me sirve. No me importa si es capitalista o comunista. Lo que me importa es que me pague.
La crisis del Mercosur
-¿Qué piensa ahora el Partido Nacional, y en particular el Herrerismo, sobre el Mercosur? ¿Se adecua la actitud uruguaya a lo que exige la región hoy? Y segunda cuestión ¿qué opina del avance hacia el parlamento regional?
-Uruguay firmó el Tratado del Mercosur como un convenio comercial y económico. Lo que no quiere decir que no hubiera institucionalizaciones políticas que pudieran afirmar los conceptos comercial y económico. Pero esto es instrumental a lo otro. Buscábamos mercados, clientes. Un almacén sin clientes no funciona. Y nosotros ahora no sabemos claramente a quién le vamos a vender. Nadie puede invertir en el Uruguay de hoy, cuando el país no sabe a quién le va a vender. ¿Qué pasó? El Mercosur no funcionó en lo comercial ni en lo económico. Nos paran el agua Salus, nos paran las bicicletas, tenemos bloqueos financieros como dijo el propio ministro Astori en la interpelación en el Senado. ¿Y? No se financian los créditos de los exportadores uruguayos, los productos terminados uruguayos tienen gravámenes en la Argentina, en fin, sin hablar del bloqueo de los puentes. ¡No funciona el Mercosur! No funciona para lo que fue creado, una unión aduanera imperfecta para generar un mercado. Por tanto, no le ha dado a nuestro país la oportunidad de venderse a sí mismo como la puerta de entrada a la región por su estabilidad política, su estabilidad económica, su estabilidad financiera. O sea, si no se puede invertir acá para vender en Brasil no consigo nada. Esa situación es la que nos viene desesperando. En dos oportunidades, en el gobierno colorado, el Herrerismo planteó la necesidad de generar en el Mercosur la pausa y la reflexión. Pausa para hacer realidad lo que hemos firmado. Y reflexión para definir hacia dónde vamos. ¿Hay disposición política para abrir los mercados entre nosotros o se van a mantener las barreras? Hay un acuerdo arancelario entre Argentina y Brasil violatorio del Mercosur, haciendo que se vaya virando hacia un bilateralismo que nos perjudica. Y hay otro factor preocupante: el ingreso de Venezuela. Ingresa como miembro pleno, no hace la de Bolivia o la de Chile. Entra de lleno ¡y abandona el Pacto Andino porque esos países estaban haciendo TLC con Estados Unidos! Supongo que va a cuestionar a Uruguay por su interés en acordar con Estados Unidos o por tener acceso a más mercados, porque su política exterior es ideologizada. La nuestra no. Eso contamina el Mercosur, porque es otra apuesta. A Chávez no le interesa un TLC porque tiene miles de estaciones de servicio en Estados Unidos vendiendo combustible directamente. Batlle le dijo a Chávez y no pretendo vestirme con ropas ajenas- que él quería tener tantas carnicerías en Estados Unidos como él tiene estaciones. Venezuela nos puede arrastrar a un desprestigio internacional por una persona que se viene subiendo a todos los estrados de la gente que está por entrar en guerra, o tiene dictaduras en sus países. Y metimos a ese socio en el Mercosur…
-…y el parlamento del Mercosur, ¿puede potenciar eso o, como dicen otros, ayudar a resolver las asimetrías?
-No creo en el parlamento del Mercosur. Es la historia del Parlamento Europeo, nunca resolvió nada, ni en la consolidación de la Comunidad Europea ni en la solución de conflictos. Los parlamentos son instituciones que aseguran la estabilidad y acompasan las normas tributarias, las políticas económicas, las monedas. Van generando una legislación que luego se tiene que ir internalizando en la legislación de cada uno de los países. No es un elemento para destrabar la situación actual. Por el contrario, en el parlamento del Mercosur lo que se busca es tener una representación desigual. Se dice: los países son desiguales. Sí, pero el Tratado de Asunción una de las cosas buenas que tiene en la letra es dar prioridad al consenso. Al principio no importaba si el presidente de Brasil tenía trescientos millones de personas detrás y el de Uruguay sólo tres millones. No, era tan presidente y tan país uno como otro. Con el parlamento, el Mercosur saldrá definitivamente del consenso e irá a mayorías, a proporciones que agudizarán los problemas. Y súmele a Venezuela…
-Bien, ¿pero son circunstancias como para abandonar el Mercosur?
-No, no. Nosotros buscamos clientes. ¿El Mercosur no nos está resolviendo esto? No. Muy bien, sigamos insistiendo. Lo que no puede hacer el Mercosur es condicionarnos la búsqueda de clientes por otro lado. Eso es lo que estamos cuestionando. Yo quiero mejorar el Mercosur. Incluso, con la frase del presidente «más y mejor Mercosur» estamos todos de acuerdo, insistiremos en eso. Eso sí, que no nos condicionen, porque si no está funcionando no pueden impedirnos que busquemos vender afuera. Esto es una cuestión de practicidad, de eficacia gubernamental, no de ideologías. Acá se trata de clientes. Hablan
do con Mujica el otro día, nos dijo que se abría el mercado ruso para la carne y que podía ser el mejor comprador. ¡Bárbaro! A mí no me interesa vender más a los americanos que a los rusos. Quiero vender al que me compre más y me pague mejor. Ese es el problema central: no tenemos todavía una cartera de clientes fija. Si alguien quiere invertir en el Cono Sur y dice «quiero vender desde aquí hasta China», ¿adónde va? A Chile, porque está negociando un TLC con China. ¿De aquí hasta Japón? Vuelve a mirar a Chile por la misma razón. ¿A Estados Unidos? Igual, porque ya tiene un TLC con ese mercado. La ventaja de Chile es que tiene clientes.
La reforma tributaria
-Vamos a un tema que en poco tiempo ingresará a la decisión parlamentaria: la reforma tributaria. ¿Tiene opinión formada?
-Todavía nos falta información. Le acabo de pedir a los diputados de mi sector el detalle de lo que haya sido modificado del proyecto, luego de los últimos encuentros entre la bancada oficialista y el equipo económico. ¿Qué sabemos? Que por persona, para la aplicación del IRPF, la franja mínima imputable son 7.500 pesos. Es muy poco. Nadie tiene capacidad de ahorro con ese ingreso.
-Pero la idea transmitida por el equipo económico es que, de todas maneras, esa franja, y otras, pagarán menos de lo que pagan hoy.
-Esa es la engañifa. A lo que nos comprometimos todos fue a eliminar el impuesto a las retribuciones personales. No a decir que, si mantenemos el IRP, esto es menos. No, no. Nadie dijo que íbamos a bajar, sino a eliminar el IRP. Viene Astori y dice «sí, bueno, pero voy a financiar esto otro con el impuesto a la Renta». El Partido Nacional no se niega a estudiar un impuesto a la Renta. ¡A la renta, cuando ésta se genera, no en sustitución del Impuesto a las Retribuciones Personales! No me sirve que se diga «paga menos de lo que pagaba antes». No, 7.500 pesos no tienen que pagar porque no generan renta ni ahorro. Cuando esto se discutió cinco años atrás, en la instancia del balotaje con Batlle, y recuerde que el Impuesto a la Renta llevó al Frente a perder la elección, se hablaba de un piso de 23.000 pesos. ¿Cuál es la sorpresa? Nos fuimos a un piso muy bajo. Es un impuesto a los ingresos. No es un impuesto justo. ¿Cuándo es justo? Cuando salvamos el mínimo de una canasta familiar tipo y lo aplicamos a partir de ahí. ¿Y el jubilado? Pregunta con cuánto se va a jubilar. Diez mil pesos, digamos. Ah, no, sigo dos años más y me jubilo con quince mil a ver si me alcanza. Y después viene el Estado y le dice «no, le vamos a bajar la jubilación».
-Pero se ha dicho que el nuevo sistema permitirá descontar, por ejemplo, los gastos de salud…
-…no, se instrumenta otro Impuesto a la Renta. Son dos impuestos: el de la DGI y el que financiará al Sistema Nacional de Salud. Yo no sé cómo se va a atar una cosa a la otra, porque tampoco está muy claro ese Sistema de Salud. Se había hablado de hacer un pozo común administrado por el Estado. Pero no está claro cómo la gente, dentro del mismo sistema, puede elegir ir al Maciel y no a la Española. Fíjese que los propios médicos no están de acuerdo con esa idea. Ahora, frente a todo esto, ¿otro sistema de renta en la salud en función de los ingresos? No está bien. Se le pega muy duro a la clase media, que es la que va a pagar, porque también se ha dicho que al empresario se le baja el impuesto que debe pagar a la DGI, hoy calculado en un 30%, al 25%. No sé si eso cambió ahora. Pero con ese criterio no vamos a que «el que tiene más pague más». En ese caso paga menos. *
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