Rafael y su padre
«Vos lucrás con la muerte de tu padre», le dijo Pedro Bordaberry a Rafael Michelini, el pasado miércoles durante un acalorado debate en el programa de Canal 10, Zona Urbana.
Con Michelini se puede discrepar, se debe discrepar si es necesario, pero de lo que no se le puede acusar es de haber «lucrado» con la tragedia de su padre y de toda la familia.
Michelini ha sido extremadamente cuidadoso durante su vida política, cuando ha tenido que hacer alguna referencia a su padre. Siempre ha hablado de Héctor Gutiérrez Ruiz y de Zelmar Michelini, con una cierta distancia que en algunos momentos hasta me ha molestado, aunque reconozco que eso puede ser un buen recurso para aventar la emoción.
Quien haya seguido sus discursos no encontrará una sola cita del pensamiento de su padre, a quien por cierto nunca le faltaron ideas y palabras. La imagen de Zelmar Michelini, su padre asesinado en Buenos Aires, siempre la ha manejado con cautela y nunca ha sido con excesos. No conozco una sola campaña política electoral del Nuevo Espacio que se haya centrado en la imagen de Zelmar.
Se me ha dicho, por algún bobeta palabra que acabo de secuestrarle definitivamente a Eleuterio Fernández Huidobro -, que Rafael ha hecho del tema de los derechos humanos su principal bandera. Eso es verdad y es tan verdad que hay que decir que fueron Rafael y sus compañeros los que nunca dejaron de recordar a los asesinados por la dictadura todos los 25 de mayo. Fueron, junto a otros, los artífices de esas grandes marchas que recorren 18 de Julio todos los años, en esa fecha.
Pero hay que decir más: la vieja Lista 99 de su padre siempre estuvo identificada con la defensa de los derechos humanos, mucho antes de que algún Michelini sufriera la represión.
Fue recién en el programa de Canal 10, cuando sintió que había sido utilizado por el hijo del victimario, que Rafael contó su dolor y el de su familia, como nunca antes lo había hecho. «¿Sabe que a mi hermana la torturaron siendo su padre dictador? ¿no se enteró de que a mi padre lo mataron siendo su padre dictador?», dijo.
Agrego, además, que no puede haber una sola persona que tenga algún gramo de sensibilidad que no reconozca que Rafael, su madre y sus hermanos, han tenido todo el derecho de apropiarse de Zelmar porque el dolor es de todos, pero particularmente de ellos. Pero no lo hicieron, porque es de todos, es de la democracia, de la gente. *
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