Piden la destitución del "Dr. Picana"
Aunque desde el municipio no hubo respuesta oficial a tal petitorio, es casi imposible pensar que el médico que hoy trabaja en una policlínica barrial pierda su cargo.
El doctor José Luis Braga fue director general de Higiene durante el primer gobierno departamental encabezado por el extinto Domingo Burgueño Miguel, luego tuvo un cargo como coordinador de las juntas locales en la administración Antía, y actualmente presta funciones como médico en la policlínica municipal del barrio Maldonado Nuevo de la capital departamental.
Altas fuentes municipales consultadas por LA REPUBLICA descartaron que por las denuncias que recaen sobre él como asesor en sesiones de tortura durante la última dictadura en la sede militar cercana al aeropuerto internacional de Punta del Este, pueda ser destituido, en virtud de que se trata de un funcionario presupuestado, ya que, en caso de haber cometido los delitos que se le imputan, ya ha pasado demasiado tiempo. Para que se le instruya un sumario y eventualmente pueda ser destituido debería cometer alguna falta dentro de su función, lo que no ha ocurrido, según dijeron fuentes confiables del municipio.
Hace dos semanas la edila Jaurena puso nuevamente sobre la mesa el caso del conocido como «Dr. Picana», ya que distintos testigos confirmaron su participación en sesiones de torturas a detenidos en la base militar cercana al aeropuerto internacional de Punta del Este, en cuyas proximidades además, se presume fue sepultado el dirigente comunista Horacio Gelós, por el que en estos momentos se sustancia una demanda a nivel judicial.
Beatriz Jaurena dijo ante sus pares de la Junta Departamental, que la actual administración progresista encabezada por Oscar De los Santos debería tomar medidas para que no continúe ejerciendo su profesión de médico en ese ámbito. El contundente pedido de Jaurena fue acompañado por el relato de uno de los casos más recordados y dolorosos de la época de la dictadura en este departamento, el del joven piriapolense Eduardo Mondello, quien fue salvajemente torturado y su cuerpo destrozado por los militares, tres días después de ser detenido en su domicilio del balneario de Piriápolis.
El 6 de marzo de 1976 a las 3 de la mañana, los represores vestidos de particular y a bordo de un automóvil de color negro, irrumpieron en su casa de Piriápolis luego de haber preguntado por él en el domicilio de su padre. Tres días después, su familia fue avisada desde el hospital Marítimo que había fallecido a raíz de un infarto, lo que era una burda mentira.
Su cuerpo, según todos los testimonios recogidos, fue entregado dentro de una bolsa porque se encontraba literalmente destrozado. Tan así que los militares exigieron a su familia que lo velara «a cajón cerrado», y con algunos efectivos apostados en proximidades de la casa de su padre, a lo que se resistió la familia y sus amigos.
Por entonces la comandancia del Batallón de Ingenieros de Combate Nº 4 con asiento en Laguna del Sauce era ejercida por el coronel Aquiles U. Moraes, en tanto que el jefe de Policía de Maldonado era el coronel Esteban Costa.
Sin embargo, otros horrendos detalles de la muerte de Eduardo Mondello y la participación del doctor José Luis Braga en el caso se conocieron oficialmente cuando con el retorno a la democracia en 1985, se conformó a nivel departamental una comisión integrada por Manolo Lima, el doctor Alejo Fernández Chaves (ex ministro del Interior), Gonzalo Ãlvarez, y el doctor Carlos Laborde, la que se encargó de recoger una serie de testimonios de ex presos políticos y recibió una carta del reconocido médico cirujano Moisés Salgado, quien en momentos del asesinato de Mondello trabajaba como forense en este departamento. *
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