Familias de Bella Unión accedieron a tierras sembradas con caña de azúcar
Las tierras son arrendadas por ALUR y subarrendadas a estas familias, que por sí solas tendrían grandes dificultades de poder hacerse de estas parcelas con las características necesarias para la plantación de caña de azúcar, por los problemas lógicos del mercado.
El primer paso fue, con la participación de las cooperativas y del sindicato, conformar grupos de trabajo encargados de preparar la tierra, sembrarla y fertilizarla para poder entregárselas a las familias que tienen la labor de mantenerlas primero para cosecharlas después.
Cuando la caña comience a dar sus frutos es obligación de los nuevos productores remitirla al ingenio y de esta manera se le va descontando lo que el organismo estatal le dio por las semillas, los fertilizantes, el riego, el mismo arrendamiento y todos los gastos en general que se produjeron en el proceso previo.
En referencia a la forma de adjudicación, ALUR convocó a las tres gremiales y les informó de los 44 lugares disponibles, solicitándoles que las organizaciones propusieran los beneficiarios, con la condición de que se hagan responsables por el desempeño del elegido. El cuanto al mecanismo utilizado por cada una de ellas fue de manejo interno.
El resultado final fue la adjudicación de 18 parcelas para familias de la UTAA, 14 para Apparbu y 12 para la Gremial Granjera.
Acto en el ingenio de ALUR
El acto oficial, en donde se suscribieron los tres primeros contratos entre las partes contó con la presencia de las máximas autoridades de Ancap, el presidente Daniel Martínez, el vicepresidente, Raúl Sendic, el director Germán Riet, el coordinador general de ALUR, Leonardo De León y representantes de las tres gremiales de trabajadores. El mismo estaba previsto realizarse en las mismas tierras sembradas del Paraje Bella Vista, pero la intensa lluvia de la noche del miércoles impidió la iniciativa, que debió trasladarse hasta el mismo ingenio de ALUR, ubicado en el Paraje Colonia España.
Pasadas las 11.00 horas comenzaron a llegar los ómnibus que transportaban a los integrantes de la UTAA, de Apparbu y de la Gremial Granjera, haciéndose presentes unos doscientos trabajadores aproximadamente en el salón principal del ingenio.
El encargado de tomar la palabra fue De León que recordó que la chacra de 500 hectáreas se decidió gestionar junto al Instituto Nacional de Colonización y del Programa Uruguay Rural del Ministerio de Ganadería, dándose la «prioridad en esta instancia a los trabajadores organizados en UTAA y a los pequeños productores de la Gremial Granjera y Apparbu».
Acto seguido, la escribana Silvia Garré leyó uno de los contratos tipo, y de modo simbólico posteriormente fueron firmados por un integrante de cada una de las gremiales.
En tanto, el representante de la Apparbu, Ariel Sánchez, señaló al tomar la palabra en el acto que «este es un hecho histórico, porque el sector de los pies descalzos del medio rural a través de las organizaciones» demostró que «se pueden lograr cosas», además es un triunfo de «los sectores obreros» porque nacimos de una realidad de un gobierno democrático de 1992 que «se fijó como meta hacer desaparecer la caña de azúcar en el Uruguay»,
Por su parte, la Gremial Granjera agradeció la iniciativa desarrollada, mientras que Luis López, de la UTAA coincidió en que es un «hecho histórico» conseguido con «la lucha y la reivindicación».
«Estamos contentísimos» porque los compañeros electos por el sindicato «lo merecen bien», además «de gringos no tienen ninguna experiencia pero sí de luchar por lo que están haciendo, vamos a demostrar que nosotros también sabemos producir, no vamos a tener ni amos ni señores que nos enseñen, sino un grupo de compañeros que sabemos que tenemos que cumplir», enfatizó López.
El acto fue cerrado con las palabras de Sendic quien agradeció a los presentes e instó a que este proyecto se convierta en «un modelo de trabajo que se pueda desarrollar también en otros lugares del país». De todas maneras aclaró que esto «no es una reforma agraria, estamos lejos de ello» ya que sólo es una «herramienta que permite a una familia acceder a tierras para poder vivir de ellas».
ALUR no regala tierras
Finalizado el acto, el presidente de Ancap, Daniel Martínez explicó a LA REPUBLICA que «se combinó dentro del proyecto sucroalcoholero, que es un proyecto de país productivo, de lograr justicia social en nuestro país, este reparto de tierras dando la oportunidad democráticamente a gente que no tenía posibilidades de acceso» a las mismas.
Se tiene que tener en cuenta que «no existe un desarrollo sostenido» ni un país que pueda «evolucionar hacia estratos superiores de su desarrollo económico» en la medida que no sea sobre «bases de justicia», que es lo que aporta esta experiencia.
El jerarca destacó que en Bella Unión hoy «conviven 400 productores privados», mientras que anteriormente existían sólo 120 al iniciarse el proyecto de parte de esta administración, que ahora «se suman y complementan con estas 44 familias» que contarán con «las mismas condiciones de apoyo y refinanciación» que los anteriores.
Por su parte Sendic afirmó que está «satisfecho por el desarrollo del proyecto ALUR en estos meses» desde el 26 de enero de este año, cuando la administración actual tomó el mando del ingenio azucarero, que hacía «12 años que no tenía mantenimiento ni inversiones». Se desarrolló una zafra «exitosa» en donde se procesaron 17 mil toneladas de azúcar a partir de caña. Además, el actual «crecimiento del área agrícola» financiado por ALUR «permitió duplicar el área cañera» plantándose 3.400 hectáreas que se suman a las 3.200 anteriores. La actividad productiva involucró a 550 trabajadores en la industria, 2 mil en el área agrícola y unos 350 productores.
En cuanto al acto de ayer dijo que ALUR «no regala tierras», las mismas se subarriendan y se pagan con la caña. «La condición es que tienen que trabajar, que tienen que plantar caña y que tienen que seguir el paquete tecnológico que propone la empresa», enfatizó Sendic.
En caso de que no se cumpla con la normativa propuesta, el beneficiario perderá su derecho, que será adquirido primero por el organismo estatal y posteriormente readjudicado a otra familia.
Luego del «exitoso» emprendimiento de ayer el programa «sigue», porque se está negociando el «arrendamiento con opción a compra de un área de más de 2 mil hectáreas, con la idea de instalar un establecimiento de producción de caña de azúcar controlada por ALUR» y utilizar «otras 500 hectáreas en este plan de ubicación de familias», informó Sendic.
El vicepresidente de Ancap anunció también que están previstas «inversiones muy importantes para el ingenio», como son la instalación de «una caldera nueva» para la zafra próxima, «un generador eléctrico» para la zafra 2008 y a mediados de la zafra próxima una «destilería» que producirá los primeros volúmenes de alcohol.
La intención de esta administración es «llegar a más de 10 mil hectáreas de caña de azúcar». El plan de producción final del complejo industrial es de «55 mil toneladas de azúcar al año, 17 millones de metros cúbicos de alcohol y 5 megas de electricidad para venderle a UTE durante los meses de zafra».
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