Decidido apoyo a los vinos
Vázquez junto a los ministros Jorge Lepra (Industria) y José Mujica (Ganadería) y los intendentes Marcos Carámbula (Canelones) y Ramón Fonticiella (Salto) visitaron ayer las instalaciones de la bodega de vinos Stagnari y viñedo «La Puebla» que se encuentra en el kilómetro 20 de la Ruta 5 muy próximo a la ciudad de La Paz. El vino «Dayman Castel» ha logrado el galardón de campeón mundial de vinos tintos y el trofeo Vinofed, que se otorga por concurso al mejor vino puntuado unánimemente por el jurado.
Cuando Mujica arribó a la bodega, próximo a la hora 17.56, ya se encontraban Lepra y los intendentes Carámbula y Fonticiella y fue recibido calurosamente por los propietarios del establecimiento, Héctor Stagnari y Virginia Moreira Burastero. En una breve conversación con ambos y en la puerta de la bodega, les comentó que le gustaría participar de la vendimia, a lo cual los dueños le aseguraron que lo invitarían.
Por su parte el ministro Lepra saludó a Mujica y sorprendido le preguntó qué le había sucedido en su mano derecha la que tenía parcialmente vendada. Mujica sonriente ironizó con que ello era producto de la «lucha por la unidad», pero luego explicó que en realidad se había quemado cuando en su chacra, en las afueras de Montevideo, intentó reparar un tractor marca Ferguson y por descuido tocó el radiador que estaba recalentado.
Unos minutos más tarde llegó Vázquez al establecimiento. Bajo lluvia, rodeado del personal de seguridad y de la prensa y en medio de flashes y cámaras saludó a los propietarios. Posteriormente las autoridades fueron invitadas a recorrer las instalaciones de la bodega.
«No nos importa la cantidad, sino la calidad, porque nuestro país no puede competir con Argentina y Chile que tiene una gran producción», comentó Virginia Moreira al Presidente, mientras empleados etiquetaban botellas de vino rosado, otras de las variedades que produce el establecimiento. Vázquez dijo que esa era una idea correcta, porque Uruguay tiene que especializarse en algo.
¿Las cepas las renovaron?, preguntó inmediatamente el mandatario, ante lo cual la propietaria respondió que sí y que continuamente están renovando los viñedos para producir «vinos de altísima calidad». Mujica, en un momento de la recorrida por las modernas instalaciones del local, anotó que antes los vinos se filtraban con clara de huevo, ante lo cual Stagnari aclaró que en realidad con ese procedimiento rudimentario los vinos se clarificaban. Luego pasaron a las cavas y posteriormente la familia exhibió en el salón principal, donde se encontraba la princesa Laeticia Darenberg, un video sobre la historia de la bodega.
Virginia Moreira explicó que el vino Cayman Castel «resultó campeón mundial en una competición muy exigente en la que participaron países del primer mundo. Añadió que su establecimiento ha tratado desde siempre «de hacer mucho con pocos rubros» y mirando a las autoridades agregó: «Bueno, no está Astori, pero igual».
Posteriormente, Mujica dijo que se trata de una familia «empresaria», pero resaltó que por sobre todas las cosas «Â¡tienen una «porfiadera dentro!», la que es «propia de los aventureros que se proponen concretar sueños y que si uno los pasa por la contabilidad, se asusta». El secretario de Estado resaltó que si solamente nos atáramos a las matemáticas «no habría aventura ni progreso en la vida».
«Los economistas tendrían que aprender este ejemplo porque generalmente decimos que el país pequeño no puede pretender la cantidad y eso es discutible», sentenció.
Vázquez, por su parte, afirmó que lograr un premio mundial no es casualidad, sino fruto de varias cosas: «inteligencia, sentimiento, esfuerzo y trabajo».
El mandatario dijo que el establecimiento y el sector vitivinícola «pueden contar con el gobierno para lo que necesite porque hacen a una parte del Uruguay productivo con el que todos soñamos».
Posteriormente Stagnari invitó a Vázquez a descubrir el premio que obtuvo la bodega por el vino y a todas las autoridades a firmar el libro de visitas, y obsequió a cada uno una botella del vino que obtuvo el galardón mundial.
Vázquez descorchó una botella del vino siguiendo cuidadosamente las instrucciones de Stegnari. En tanto, Virginia Moreira se encargó de servir la bebida en copas de cristal y en tono jocoso se dirigió a Mujica: «No sé si le gusta, pero lo convido igual», lo que generó la sonrisa cómplice del ministro.
Ya hacia el final de la reunión y en medio del tumulto y de una exultante reunión propia del delirio místico de los dioses Dionisio o Baco, Mujica le preguntó a la princesa Darenberg si quería probar tan delicado elixir de su propia copa, pero la princesa declinó aceptar tal propuesta. *
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