Un comerciante en quiebra de Young denunció actuación de sus abogados

Un comerciante de Young, Carlos Mascareña, denunció ante la Suprema Corte de Justicia (SCJ), la actividad de dos prestigiosos abogados locales en ocasión de oficiar ambos como sus patrocinantes en una causa judicial.

Mascareña manifiesta haber logrado, a fuerza de trabajo, explotar un tambo propio de 260 hectáreas, y constituir un pequeño supermercado, y posteriormente una sucursal.

En mayo de 2001 es informado que su nieto, de un año de edad, tenía cáncer congénito, lo que significó que su realidad financiera cambiara abruptamente para costear la curación. El denunciante explica además que a esa fecha, «ya había comenzado a sentir fuertemente la decadencia económica, consecuencia de la devaluación en Brasil en 1999, profundizada por la aparición de la aftosa en el 2000 y por la pérdida reiterada de cosechas de trigo a raíz del fusario, un hongo que ataca el trigo, en las cosechas a partir del año 2001″.

En este marco no pudo afrontar el pago de varios cheques, y debió utilizar una cuenta corriente a nombre de su esposa. Es entonces que una reconocida abogada local, de su conocimiento personal y por el entorno local, comenzó a llamarlo reiteradamente durante varios meses, hasta lograr su objetivo, patrocinar al comerciante en quiebra a efectos de «salvarlo». Mascareña relató que en junio de 2001, la abogada le planteó que podía hacer un juicio, junto a su socio, para detener los vencimientos y darle tiempo para ir negociando con cada acreedor y poder pagar. En la llamada que decidió al denunciante a contratar sus servicios, la abogada le dijo: «Carlos no seas burro!, se te va a morir el nieto y tu mujer presa! Vení!».

De esta forma, el comerciante, muy comprometido financieramente, acudió a su escritorio, a fines de diciembre de 2001, y frente a ambos abogados, firmó el escrito que dio inicio al concordato.

En la denuncia presentada a principios del corriente año, el denunciante sostiene que los profesionales «jamás me explicaron nada, se abusaron de la depresión que la situación de enfermedad de mi nieto me había causado; de mi falta de conocimientos en materia de derecho… «.

Según la denuncia, el concordato fue impugnado desde un principio, y decretada la quiebra, al tiempo en que vencieron los plazos para el cumplimiento de sus obligaciones.

En el año 2004 los abogados iniciaron un juicio de regulación de honorarios contra Mascareña.

Carlos Mascareña terminó en quiebra y afronta una complicadísima situación ante el inminente remate de sus bienes. *

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