Alusiones al gasto, a la compra de radares y a la transparencia provocaron chispazos

Diputados aprobó la Rendición de Cuentas, la que el oficialismo calificó de "histórica"

Aspectos esenciales

Según el oficialismo, esta Rendición de Cuentas vuelca a los sectores más necesitados algo más de 300.000.000 dólares. Según el texto aprobado por el plenario de Diputados, implica un resultado deficitario de 7.044.921.000 pesos correspondientes a la ejecución presupuestaria y 6.271.781.000 pesos por concepto de operaciones extra presupuestales, derivadas de la aplicación de normas legales.

Los más de 300.000.000 de dólares de recursos dispuestos no son un gasto permanente, ya que 130.000.000 de dólares provenientes de la venta del Banco Comercial, de la Corporación Vial y de lo no ejecutado del Plan de Emergencia se gastarán por única vez el año entrante. Hay además una previsión de entre 40.000.000 y 70.000.000 de dólares como incremento para el presupuesto, por diversos conceptos como la recuperación salarial, las transferencias a los gobiernos departamentales y 20.000.000 de dólares que se incorporan anualmente a la educación. De todos modos, como gasto nuevo queda una suma que oscila en los 120.000.000. Se aclaró que todo el gasto se financia por el crecimiento del producto, que, unido a una mejora de la eficiencia de la recaudación, provoca un aumento considerable de los ingresos fiscales.

En cuanto a la atención de la emergencia social, se habilita los fondos no ejecutados del Plan de Emergencia, que hoy atiende a alrededor de 350.000 personas a través de diversos programas.

Para la educación, los recursos en 2007 se incrementan en una cifra cercana a los 100.000.000 de dólares: en cifras aproximadas, 10.000.000 de dólares para el Ministerio de Educación y Cultura para fortalecer la innovación, 10.000.000 de dólares para el INAU y 80.000.000 de dólares para la ANEP y la Universidad de la República.

Para la salud pública se asigna alrededor de 20.000.000 de dólares adicionales a lo que estableció el Presupuesto. A esto hay que añadir una partida de 20.000.000 de dólares del gobierno de Venezuela para el Hospital de Clínicas.

Para la seguridad pública se aumenta los recursos del Ministerio del Interior en unos 22.000.000 de dólares, creándose 1.200 cargos de policías ejecutivos y otros 500 para el control carcelario. Hay, además, 60.000.000 de pesos para equipos y alrededor de 54.000.000 de pesos para los complejos penitenciarios.

Dentro del rubro Inversiones, se destina 25.000.000 de dólares para distintos organismos con financiamiento del BID y se asigna los 50.000.000 de dólares de la venta del Comercial al mejoramiento de las rutas nacionales. Al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca se le otorgan 6.000.000 de dólares para la erradicación de la fiebre aftosa.

 

Una florida exposición

El miembro informante por la mayoría, Carlos Gamou (Espacio 609), fue inusualmente elogiado al cabo de su exposición.

Se lo mereció. Luciendo su calva brillante como pocas veces, enamorado hasta el fin de la ropa negra y con gesticulación contenida pero tono grave, al borde de lo doctoral, hizo citas en latín y recordó a Confucio («Gobernar es rectificar») y a Einstein («Realmente entiendes algo cuando eres capaz de explicárselo a tu abuela»). Obvio es, descolocó a unos cuantos y capturó la atención general. Para algo vale el histrionismo y haber leído unos cuantos libros. Valió la entrada.

Entre otros aspectos, Gamou destacó que se declara la ampliación del puerto de Montevideo como Plan de Desarrollo Económico; se especifica la generación en territorio nacional para el caso de compraventa de energía eléctrica por parte de UTE; se incluye dentro del 20% a recibir por Canal 5 y las radios del Sodre los montos que por canje de publicidad pauten los Entes Autónomos y Organos y Servicios Descentralizados; y se asigna una partida de 11.000.000 de pesos a los defensores de Oficio con dedicación exclusiva.

Según Gamou, desde un punto de vista cualitativo las prioridades anunciadas por el gobierno al remitir la Ley de Presupuesto Nacional se mantienen, y la Rendición de Cuentas lo que hace es reforzarlas. Dichas prioridades son: atención de la emergencia social, educación, salud, seguridad pública e inversión.

Finalmente, Gamou admitió que, si bien esta Rendición no conforma del todo a sectores largamente postergados, permite ir saliendo del círculo vicioso de crecimiento insuficiente o caída del producto y distribución regresiva, para comenzar a caminar hacia el desarrollo económico que para el gobierno consiste en crecimiento con distribución.

 

No todo fue un rosa. Ciertamente, la oposición dijo lo suyo.

José Carlos Cardoso (Herrerismo), estilo embestida baguala, topetazo, criticó la Rendición presentada. Se la agarró con Astori por promesas que habría hecho sobre la salud, en su opinión no cumplidas, y con la ausencia de las anunciadas reformas de la Aduana y de las Cajas Paraestatales. Luego pidió que le permitieran una sonrisa, nadie le contestó y por unos segundos quedó como «El hombre que ríe», de Víctor Hugo, para referirse al monto destinado a reparar las vías de AFE, recordando que, años ha, el Frente Amplio se había opuesto a invertir fondos públicos con ese fin.

José Amorin (Lista 15), recogiendo una alusión que consideró incorrecta, aclaró que quien había hablado de políticas fiscales contracíclicas, as que, siendo necesarias, a su entender ahora estaría abandonando el oficialismo, no fue el senador Alfie, como se dijo, sino el mismísimo Astori. Dicho esto, se levantó y se fue por un rato. No, caliente no; más bien con un cierto aire de indignación pasajera, ¿estudiada?

Lo de Jorge Gandini (Alianza Nacional) fue más complicado. Aclarando al principio que casi todo había sido dicho antes por sus compañeros, y prometiendo brevedad, hizo una extenuante exposición que, paradójicamente para él, pareció emular esos discursos de Fidel Castro que ya conocemos. En lo esencial dijo que «esto es más de lo mismo», que «el gobierno se aumenta los sueldos» y, de pronto, al aludir a la rebaja del IVA que los blancos reclamaron, introdujo el proyecto de reforma tributaria ya que en la Rendición de Cuentas no halló la respuesta: «primero prometieron una rebaja de dos puntos del IVA, luego apareció otro texto con sólo un punto y ahora, porque todavía no tiene los votos ese proyecto, habrá que ver con qué nos vienen». Luego la emprendió, cuestionando su transparencia, con la compra de radares que el gobierno decidió por decreto, con un costo de más de 19.000.000 de euros.

Curiosamente, más tarde, como si respondiese a un forúnculo impertinente que lo martirizaba sin piedad nacionalista, volvió a tirar mandobles a diestra y siniestra por ese asunto.

Alvaro Alonso (Desafío Nacional), bebiendo agua con frecuencia de un vaso que un compañero acomodaba a cada rato, preocupado de su verticalidad (la del vaso), declaró que quería ir del mundo virtual al real y de los dichos a los hechos (esto último sonó feo porque el ambiente estaba, ¿cómo decirlo?, erizado). Dijo que no votaría esta Rendición porque «no ingresa en la solución de los problemas estructurales y menos apunta a adecuar el tamaño del Estado».

Adriana Peña (independiente Partido Nacional), luciendo un terso pantalón sin arruguitas y un nuevo peinado y lentes, en un perfil, qué sé yo, magisterial, acusó al oficialismo de «borrar con el codo lo que ha escrito durante años con la mano», calificó a la Rendición de Cuentas de «verdadero desastre y una gran repartija de lo que por otro lado se está recaudando».

 

Respuestas aceradas

¡Mirá si el oficialismo iba a permanecer callado! Hablaron unos cuantos, pero merecen un parrafi
to algunas intervenciones.

Eduardo Brenta (Vertiente Artiguista) contestó dos veces a Gandini (claro, si el blanco hizo doblete) sobre los radares. Adujo, enérgico y persuasivo, sin que la cabellera entrecana se le moviera un milímetro, que nadie podía discutir la necesidad de comprarlos, explicó el procedimiento ajustado a las normas vigentes que se había seguido y concluyó que el expediente había sido derivado al Tribunal de Cuentas, cuya última palabra -¡tomá pa’vos y tu tía Felicia!- todos respetarán.

Silvana Charlone (independiente Frente Amplio), tuve dificultad para advertir si la raya que separaba en dos su negra cabellera estaba realmente al medio, fue categórica y abarcadora: le contestó a un pueblo de un saque: «No voy a ser virtual sino real», «esta Rendición de Cuentas no tiene precedentes cuantitativos ni conceptuales», «se terminó la época del Estado desertor» y «antes había leyes de emergencia y ajustes fiscales y acá no hay nada de eso». Terminó con aire de sentencia: «Lo que habrá es una redistribución de la carga tributaria».

Y Doreen Ibarra (Fidel 1001), gestualmente urbano pero elevando la voz más de lo usual, como en el estribillo final de un tango dramático, estilo Floreal Ruiz, advirtió a la oposición que «no pretenda confundir a la prensa ni a la sociedad, porque éste es un gobierno que cambia», defendió fogosamente no sólo que se estaba innovando con esta Rendición sino que en todo su proceso hubo una absoluta transparencia, y declamó, al cierre: «Estamos transformando al Estado». *

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