Xavier: "No hay ‘Plan B’ ni cambio posible; la candidata seguirá siendo Mirtha Guianze"
Encima de la mesa de los legisladores oficialistas hay una cantidad respetable de asuntos relevantes a resolver. Quizás el más urgente, por lo que implica para el sistema judicial no zanjar esta cuestión, es la venia para designar a la doctora Mirtha Guianze como fiscal de Corte. Los blancos dicen que no darán los votos porque no se les informó debidamente.
-Eso es absolutamente injustificado. Faltan a la verdad los legisladores blancos que han dicho eso. Los antecedentes de situación conflictiva en el Ministerio Público y Fiscal datan de alrededor de dos años. Por tanto, cualquier político de este país se supone que está preocupado y conoce la situación. O sea, este tema no sale de atrás de un camión. Y acá no jugamos a los autitos ni a las muñecas, acá hacemos política. ¿Hubo ausencia de consulta? No se justifica, en primer término porque el asunto se ha tratado en una comisión parlamentaria, integrada también por legisladores de los partidos Nacional y Colorado y del oficialismo. Además, la candidata Guianze compareció a esa Comisión y en ningún momento fueron cuestionadas sus condiciones ni se aludió a ningún tipo de vicio formal. No, se trató, como se tratan tantas venias, con la presencia de la profesional propuesta, lo que parece muy conveniente a fin de que allí se vuelquen sus proyectos, sus ideas y puedan ser analizados por todos. Además, ha habido reiteradas conversaciones de parte de quien encara las negociaciones por el gobierno, el presidente del Senado y de la Asamblea General, Rodolfo Nin Novoa, con representantes del Partido Nacional. Y Nin Novoa nos ha informado a nosotros, semanalmente, de los pasos en ese sentido.
-¿Entonces usted lee esta decisión de los blancos como un planteo netamente político, o que busca un objetivo político?
-Creo que no se dicen los verdaderos motivos para no votar la venia. De otro modo, deberían haberlo resuelto antes, presentando, por ejemplo, su propio candidato o candidata, más allá de que la iniciativa corresponde al Poder Ejecutivo. Nosotros no tenemos «plan B» con este tema. La candidata es Mirtha Guianze y vamos a seguir discutiendo esta venia en la primera sesión ordinaria del próximo mes.
-Está bien, pero quiero aludir a dos cosas. Primero, ¿usted cree que pudo haber influido que la doctora Guianze, en sus actuales funciones de fiscal, haya estado involucrada en algunos procesos judiciales muy resonantes?
-Es muy difícil presumir hipótesis como esa, cuando lo que se alega es la falta de un trámite formal de negociación. Sería demasiado argumentar respecto de lo que yo creo han sido las verdaderas razones de la actitud del Partido Nacional. Si no, entraríamos en otro plano, en el que se trataría de no votarle nada al oficialismo, cosa que, bueno, no ha sido en todos los casos así. Algunas venias propuestas por nosotros, ellos las han votado.
-Segundo aspecto. Hay una necesidad, que deja de ser necesidad del gobierno para ser del país, de contar con un fiscal de Corte, porque su ausencia implica una cantidad de inconvenientes para la rapidez, limpieza, en fin, eficacia del todo el sistema judicial. Por tanto, si no aparecen las mayorías especiales necesarias, y usted me dice no hay «plan B», ¿de qué manera podría resolverse este asunto?
-Los próximos días van a ser decisivos para ver si hallamos otros caminos que viabilicen esta candidatura. De todas formas, el hecho de analizarlos no invalida replantear la candidatura de Guianze en una segunda instancia, previendo que ahí pueda darse un espacio de efectiva reflexión. Porque si la candidata no tiene objeciones técnicas, como se dice, y los vicios formales han quedado superados, ¿por qué habrían de seguir oponiéndose? Salvo que, entonces sí, aparezcan a la luz las otras supuestas razones sobre las que usted me preguntaba.
-Eso es muy claro. Pero aún ese replanteo puede insumir un tiempo considerable. Y mientras tanto, la necesidad persiste. ¿Una solución temporaria podría ser un interinato?
-No existe el interinato en este caso. Y creo que hay plazos muy acotados como para hallar otra solución diferente a lo que le he dicho, en tiempo y forma.
-¿No se ha planteado en ningún momento cambiar el nombre de la candidata?
-En absoluto.
Los acuerdos comerciales
-Vamos a otro tema. Si bien algo ya se ha discutido a nivel parlamentario, es probable que a la brevedad el tema de los acuerdos comerciales de Uruguay, en el Mercosur y fuera de él, exija definiciones del oficialismo. ¿Cómo ve la posibilidad de un acuerdo sólido en la propia interna del partido de gobierno? Porque es obvio que ha habido algunas diferencias muy marcadas: la posición de Gargano, respaldada por el Partido Socialista, la de otros que están más apurados por un acuerdo, por ejemplo con Estados Unidos, y la de otros más, radicalizados en la negativa.
-A los temas hay que estudiarlos, hacerles un seguimiento, analizar toda la información que el Ejecutivo nos vaya suministrando. Los socialistas tenemos posición, como usted bien dijo, contraria a los TLC en los formatos tradicionales, porque entendemos que es la forma de interpretar lo que el presidente dijo, cuando hizo referencia a aquello de «tan lejos como sea posible dentro de las definiciones que la fuerza política tiene». Pero esto, además, a la luz de no congelar las definiciones si las condiciones objetivas han cambiado. Entonces, hay un marco en que todos estamos de acuerdo: la necesidad de ampliar y mejorar nuestros mercados. Y en ese sentido, como país chico, tenemos que ver que los condicionamientos exteriores no invaliden el crecimiento imprescindible. Nosotros venimos de una gran crisis como no hubo otra en nuestra historia. Estamos saliendo con un ritmo de crecimiento constante, pero para que el Uruguay realmente sea competitivo tiene que colocar una producción innovada y buscando la diversificación de los mercados. Eso no puede ser obstaculizado por acuerdos que impliquen condicionamientos importantes. Yo confío en que la negociación se va a llevar dentro de los marcos en los que la fuerza política no sólo ha definido sus programas, sino por los cuales se ha comprometido con la gente.
-¿Usted supone que cuando llegue el momento de votar el texto del acuerdo, o de los acuerdos, estará tan ajustado a los diferentes aportes que permitirá al oficialismo votar en bloque, sin disidencias?
-Vea, nosotros somos muy discutidores. Esa tradición no tiene hoy en el gobierno la misma repercusión que podía tener cuando estábamos en la oposición. Y yo creo que no la hemos superado. Siempre va a haber en el Frente, que es una coalición en movimiento, un nivel de debate alto. Pero, igualmente, es posible que venga un texto reformulado, no sería la primera vez, y a eso no le tenemos miedo. Le tenemos miedo a que dos o tres digan lo que hay que hacer y el resto acatamos.
-Lo que pasa que este tema cae, coincidentemente, con ciertos movimientos internos en algún sector, que pueden implicar cambios de posición. No lo afirmo, no lo sé. Le pregunto qué le parece. ¿Pueden aumentar los obstáculos para el consenso?
-Aspiro a que no. Aspiro a que saldemos el debate previamente. Uno de los hechos que nos debe hacer reflexionar a todos sobre esto es que, próximamente, el 12 de noviembre, tenemos una interna en la fuerza política y ninguno de estos temas debe servir para poner trabas a los acuerdos futuros. El mundo va modificándose de modo vertiginoso y, por tanto, necesitamos todos tener la cabeza con disposición a entender que esto no lo saca adelante un sector, ni siquiera la fuerza política en el gobierno solamente, sino que lo saca
mos todos.
-Eso coincide con algo que hace poco dijo el ex ministro de Economía Alejandro Atchugarry: la búsqueda de un acuerdo nacional. ¿Usted cree que para el éxito en esta cuestión, una vez diseñado un texto en el partido de gobierno, es importante que todos los demás sectores políticos se incorporen al consenso?
-Sin duda y ese ha sido el compromiso que el presidente Vázquez ha adquirido. Creo que se debe involucrar a la mayor cantidad de actores posibles, porque los acuerdos comerciales deben servir para desarrollar al país…
-Claro, son construcciones a largo plazo…
-Sí, y debemos poder vender afuera más cosas que la carne. En alguna medida se está intentando y hay que potenciar a los sectores que están en ese camino. Claro, esto significa no sólo mejorar mercados sino retener a nuestra gente en el país.
-Sin embargo, pareciera que dentro del Frente confluyen corrientes que piensan en esa dirección con otras que sólo ven a un país agroexportador. Pienso ahora, y quizás estoy siendo injusto, en el discurso recurrente del ministro Mujica. ¿Existe realmente esta contradicción?
-Creo que no. Pienso que el agro también necesita de la innovación y que el agro también nos va a dar de vivir durante mucho tiempo, pero nadie puede discutir que hay que diversificar la matriz productiva del Uruguay. Diversificando es que uno puede plantearse esas estrategias de retener a la gente en el campo y en pequeñas ciudades y lograr, no que la patria peregrina retorne, pero sí tener la posibilidad de repatriar al menos a parte de sus emigrantes.
La reforma tributaria
-Hablando de aspectos productivos, también la bancada oficialista tiene delante el proyecto de reforma tributaria, que ha sufrido vaivenes producto de negociaciones diversas. Primero le pregunto: ¿usted ve que el proyecto, tal como ha quedado a la fecha, permite abrigar la expectativa de un acuerdo próximo?
-Sin ninguna duda. Lo que vamos a votar es una propuesta que recoge muchos aportes que se han hecho, con relación al texto original. Creo que habrá acuerdo y constituirá un primer paso, porque, seamos sinceros, a los uruguayos nos cuesta cambiar. Somos muy gradualistas en los cambios, cualquier cambio cruje, y no hemos integrado todavía la visión de procesos. Acá, cada cambio ha tenido discontinuidades, seguramente por ausencia de políticas que trascendieran los gobiernos aunque fueran del mismo color. Y hoy no se puede pensar un país para un período de gobierno, hay que pensarlo para el mediano plazo. Y las transformaciones estructurales que estamos planteando no se hacen en un período de gobierno. Se comienzan y nuestra intención es que los pasos sean sólidos para que sean irreversibles, de forma tal que constituyan los cimientos, en este caso de esa nueva tributación que debe invertir y colocar adecuadamente el nivel contributivo de los ciudadanos, que hoy está subvertido. Paga más el que tiene menos. En todas las reformas hay que ir paso a paso, discutir mucho y lograr el consenso para una primera etapa que cimiente las demás.
-¿Se llega con la reforma tributaria a las fechas previstas por el gobierno?
-Yo creo que sí. Confío en que sí, porque la variable temporal es una variable política tan importante como la de los contenidos. Si no llego en plazo, y no puedo implementar bien el arranque, no puedo pensar en el segundo escalón.
-Vuelvo a lo productivo. ¿Usted cree que esta reforma, entre otros objetivos, estimulará las inversiones y la productividad y el desarrollo?
-Sí, pero, como en todo, necesitamos un conjunto de herramientas. Y creo que en ese conjunto, porque la reforma tributaria es sólo una, también se está trabajando. La tributación es importante pero también hay que mejorar la eficiencia del conjunto del Estado.
La matriz energética
-Insisto en la importancia de ver que está planteado el desafío de captar más y mejores inversiones para un país productivo. Y si queremos un país más productivo, hay que encontrar otras cosas. Por ejemplo una nueva matriz energética que lo saque de esta terrible dependencia de hoy, exclusiva del petróleo.
-Bueno, se está trabajando. El Ministerio de Industria y Energía, UTE, Ancap lo están haciendo. Pero, claro, hay urgencias y hay reclamos de implementar algunas cosas sin que este trabajo ya haya dado sus frutos. A veces uno se sorprende de que la oposición reclame tanta urgencia sobre la energía, cuando hasta ahora gobernaron y no resolvieron el asunto…
-No, no, yo no pretendía aludir a planteos opositores. Le estoy preguntando a una legisladora del partido de gobierno su opinión personal. Todos sabemos que la matriz petrolera causa no sólo dependencia sino que no tiene futuro porque el petróleo está en vías de acabarse. Entonces, por ejemplo, si pensamos en el gas ¿nos sirve pensar en Argentina, pese a todo lo que ha pasado, o en Bolivia?
-Hay que sumar a los bolivianos. Cuando el presidente dice «más y mejor Mercosur» también pasa por ahí. El grado de integración se debe implementar en todos los planos. Lo de Bolivia es una oportunidad que no se plantea siempre. Esto no se plantea todos los días y también le interesa a Argentina, a Chile, a Brasil…
-Sí, pero hay un momento en que de la enunciación se pasa a la práctica. Y pueden aparecer contradicciones, tal vez aparentes, no sé. Cuando uno dice «más y mejor Mercosur» es evidente que, por ejemplo, con los argentinos debemos seguir siendo hermanos ¿no? Pero si se opta por un gasoducto que venga de Bolivia, a lo mejor conviene más que venga por Brasil. ¿Esto no puede generar otro problema político dentro del Mercosur?
-He pensado en eso. También he pensado cuál es la mejor forma, porque no olvidemos el emprendimiento con Venezuela, que puede ser una solución…
-Claro, pero siempre vamos a tener que pasar, antes de llegar el gas o lo que sea acá, por Argentina o por Brasil…
-Pero no se puede ver un asunto descolgado del otro. Hay que conjugar todos los planos de la integración y de esa forma mantener el equilibrio. Porque puede importar mucho este tema a los demás países, pero también el corredor bioceánico. Y ahí, por las cadenas de producción relacionadas, se puede llegar a compensaciones saludables. Hay que ver el conjunto de los factores y preservar el equilibrio. No olvidemos que este continente tiene la mayor riqueza en biodiversidad y en los componentes étnicos y culturales. Por tanto, en algún momento, habrá que reconocer que somos una misma cosa y se podrá apuntar al bienestar común.
-¿Usted está de acuerdo en la creación de un Parlamento del Mercosur?
-Sin duda.
-¿Qué opina de los cuestionamientos planteados sobre su constitucionalidad, o sea que, para crearlo, habría que reforma nuestra Constitución?
-¿Usted habla de la supranacionalidad? No. Hay más de una opinión en ese sentido y yo comparto la tesis de que perfectamente podemos tener el parlamento del Mercosur y cumplir los plazos originarios. Porque no estamos innovando. Estamos llevando a la práctica compromisos que están desde la creación del Mercosur.
-Usted sabe que el ex presidente Lacalle, que estaba cuando la firma del Tratado, dice que eso no está incluido…
-(se ríe) Bueno, en fin… Si no estuviese incluido, sigo pensando que los problemas de hoy se arreglan con más y mejor Mercosur, con más y mejor institucionalidad que ayude a resolver las controversias y un equilibrio adecuado que supere las asimetrías que aún e
xisten.
Salud reproductiva
-Hay un tema que le es muy caro, en su doble condición de legisladora y médica: el que refiere al proyecto de salud reproductiva, tal vez mal llamado de legalización del aborto. Será puesto otra vez a consideración, volverá a la lucha. ¿Es viable, más allá de que el presidente Vázquez ha reiterado su decisión de vetar una ley de estas características?
-La Comisión de Salud del Senado, que lo tiene a estudio, definió una agenda de acá a fin de año y antes de entrar al receso vamos a comenzar a considerar este proyecto. Yo creo que, más allá de los anuncios del presidente, que no refieren al proyecto en general sino a los artículos que aluden al aborto por la sola voluntad de la mujer, el legislador debe cumplir con su tarea. Pertenecemos a un poder independiente y tenemos una realidad, avalada por una ley de hace sesenta y ocho años, que desde el primer día hasta hoy ha sido absolutamente ineficaz en el objetivo que se propuso, que es desestimular la práctica del aborto, una práctica que no es coyuntural, actual, sino extendida a lo largo y ancho del país y de su historia. Este proyecto estamos convencidos que disminuirá el número de abortos en el país. Hay que lograr un debate, con altura, con respeto por la opinión del otro. Lamento que no tengamos referéndum consultivos previos constitucionales, y en primera instancia, no me afilio a la tesis de crearlos por ley porque el hecho de que no obliguen a los legisladores me hace temer que, efectivamente, haya al final una frustración de la ciudadanía. Entonces, el parlamento debe cumplir con su labor, teniendo como un dato de la realidad el posible veto. Los vetos también se levantan. Hoy día, los datos que emergen de la opinión pública dan alrededor de un 60% a favor de una nueva ley. Insisto, hay que completar el trámite legislativo y luego, si eventualmente se produce el veto y éste se levanta, dejar a los ciudadanos que estuviesen en contra que puedan promover una consulta popular. Es el camino más lógico para abordar esta cuestión. Porque así evitaremos que se dé esa distancia, que a veces se da, entre lo que la mayoría de la ciudadanía quiere y lo que los legisladores estamos dispuestos a votar.
-De todos modos, ¿cree que si hay veto y eventualmente se levanta, esto podría dañar de algún modo la relación entre el Poder Ejecutivo y la bancada oficialista?
-De ninguna manera. En absoluto. Así como tenemos que acostumbrarnos a que todos los temas estén encima de la mesa, y verlo como una oportunidad de construcción, también tenemos que acostumbrarnos a que hay asuntos que no tienen una frontera partidaria. Atraviesan al conjunto de la sociedad porque los definen historias de vida, concepciones religiosas, filosóficas, éticas. Y, bueno, son asuntos que hacen a la ciudadanía, a eso que tenemos que ejercer todos los días y en todos los temas y no sólo cada cinco años para definir quien va a gobernar.
El sistema integrado de salud
-Para terminar, otro tema relacionado. El proyecto del Sistema Integrado de Salud también está en debate. ¿Cree que la reforma tributaria, como piensan algunos legisladores del oficialismo, debe financiar, totalmente o en parte, a ese nuestro sistema?
-No. Aclaro que en el diseño que el Ministerio de Economía hizo para la reforma tributaria posible, hay que comenzar el Sistema Integrado de Salud y el seguro que lo debe financiar y administrar y se dejó claro que hay que pensar en otro mecanismo. Nunca que la financiación parta de una doble imposición de la reforma tributaria. Por el contrario, ir juntando aquellas otras fuentes que financian la salud, pública y privada, progresivamente, para ir ayudando a superar las inequidades existentes. Del mismo modo, ir mejorando los niveles de integración y complementación entre el sector público y privado para hacer más racional y eficiente la atención de toda la gente.
-¿Pero usted es consciente que hay legisladores de su bancada, caso del senador Couriel, que opinan lo contrario? Para él, la financiación de la reforma de la salud la debe proporcionar la reforma tributaria.
-Yo confío en el compromiso que el ministro de Economía hizo públicamente, en el sentido de que ambas, la reforma tributaria y la del sistema de salud- son reformas del gobierno y, por tanto, los recursos que se necesiten van a estar. Pero de otra manera a esa que usted dice, más allá del respeto que me merece la opinión del senador Couriel. Confío además que, antes de fin de año, podamos sancionar alguna ley, por ejemplo la descentralización de ASSE, que nos permita ir dando los pasos en un proyecto que es un proceso, también financieramente, e implicará una amplia legislación. *
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