"Hay que jubilar el Palacio Legislativo porque está viejito, y transformarlo en un museo"
–Senador Fernández Huidobro, ¿cuáles son las prioridades de trabajo de la Comisión Administrativa del Poder Legislativo que usted integra?
–En estos momentos la Comisión Administrativa está evaluando todo lo que tiene que ver con seguridad porque están venciendo los contratos con las agencias privadas.
Hay viejos asuntos pendientes al respecto con relación al control de acceso a todas las dependencias del Poder Legislativo, asunto complejo si se observa que son dos edificios, con diversas puertas, hubo hace poco denuncias de robos.
Es un tema complejo. Entra la gente que corresponde pero luego es muy difícil, cuando suceden cosas, desentrañar quién pudo haber sido y cosas por el estilo.
Ha sido un problema permanente dentro del Poder Legislativo, especialmente desde que se construyó el Edificio Anexo.
Quien entra acá, una vez que está adentro puede moverse casi que por todas las dependencias. Se quiere visualizar ese problema y encontrarle alguna solución sin que esa solución signifique atropellar los derechos de la gente o molestar el funcionamiento de funcionarios, legisladores, visitantes o delegaciones, sino hacer una cosa lo más racional y eficaz posible. Es medio incontrolable esto. Uno se cruza con gente que entra al Palacio y no sabés si es visitante, funcionario o secretario de un legislador.
El otro tema es el acondicionamiento térmico de todo este viejo edificio. Si se observa en muchos despachos tanto de legisladores como de funcionarios hay aire acondicionado, en otros hay estufas, en otros hay instalaciones viejísimas de calefacción, que a veces uno las mira con asombro. Son cosas superpuestas unas sobre otras en un edificio antiguo, muy hermoso, con revestimientos de todo tipo.
En las horas pico del invierno se produce una sobrecarga de la instalación eléctrica de planta baja y subsuelo que ha colapsado en alguna oportunidad y hubo que detener el funcionamiento de algunos ascensores para no sobrecargar las líneas y los tableros.
Los técnicos lo han estudiado y ya la instalación eléctrica no da más para soportar las cargas.
Asimismo, el tema calefacción puede perjudicar el mantenimiento por los revestimientos de distinto tipo que el Palacio tiene, tanto en pisos, paredes y techo.
Por otro lado, instalar cables, caños, etcétera, implica romper paredes, pisos y todo eso sale caro si se le quiere volver a dejar como estaba porque el edificio es una joya de la arquitectura.
Eso genera un problema complejo. Se está mirando alguna solución para lo más urgente que es planta baja y subsuelo que además permita más adelante encarar también los pisos superiores. No es fácil dada las características del edificio.
«Tacos altos»
–¿Respecto al mantenimiento del edificio?
–El revestimiento de mármol está ya erosionado en muchos lados, tanto en el exterior como en el interior y necesitarían sustituciones con el mismo mármol, cosa que es posible porque el Poder Legislativo dispone de mármol de la misma cantera. Ahora, eso es carísimo.
El techo de cobre de este edificio que tiene 75 años ya está necesitando recambios: se llueve en algunos lados. Está viejito. A pesar de que el cobre es un excelente techo duradero, son 75 años, va para un siglo y se requiere reparaciones que son costosas. También hay que reparar algunos revestimientos hermosísimos como los de la sala de la Biblioteca, de maderas que fueron traídas de Europa, con moldura.
Entonces, en épocas de recortes de gastos presupuestales en las que se va a incursionar sin lugar a dudas también aquí en el Poder Legislativo, se nos pone el viento del lado de la puerta a la hora de ver las tareas de mantenimiento y quedás acorralado entre la espada y la pared.
Por un lado, reducir gastos y por otro lado, conservar un edificio que es una joya y que es un patrimonio histórico del país.
Cuando uno no hace los mantenimientos después la cosa es peor. Se está viendo esto también, es un tema complicado.
Cómo has observado hay algunas dependencias que tienen limitantes de espacio, y la Biblioteca es una de ellas. Ha ido creciendo como toda biblioteca con el aporte anual de nuevos volúmenes y ha ido ocupando nuevos espacios que para colecciones de mucho valor como las que hay aquí, se va a necesitar de lugares adecuados para el mantenimiento y también para acceder a esos libros fácilmente la gente que trabaja aquí.
El edificio no es infinito, tiene límites. Y la perspectiva es que la Biblioteca siga creciendo, quizás va a generar necesidades y problemas, y exagerando, llegado el momento puede ocupar todo. Después tenemos los problemas del entorno del Palacio. Con un problema de tránsito grave, grave, grave, según opinan todos: la Intendencia Municipal de Montevideo, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, de que esta circunvalación de multitud de vehículos alrededor del Palacio, además de ser peligrosa, para pasajeros y peatones, esas cebras donde dos por tres hay accidentes, está requiriendo desde hace tiempo un estudio cuidadoso de ordenamiento del tránsito.
En eso no hay discrepancia.
Hay un problema también estético. El Palacio está rodeado de una llanura de baldosas y hormigón por la que además transcurren autos, ómnibus y camiones. El enjardinado es escaso si miramos el volumen de todo lo que rodea este hermoso lugar. Aunque parezca mentira, los gases y vibraciones están perjudicando la fachada del mármol. El mármol uruguayo es «blando», comparado por otros por ser más joven aunque tenga miles de millones de años y eso le da características determinadas. Y aunque parezca mentira, también hemos oído de los técnicos que los tacos altos de las mujeres embroman el piso del Salón de los Pasos Perdidos cuando hay eventos.
Los modernos equipos de amplificación perjudican los vitrales.
Es un anciano este edificio y no soporta ciertos tratamientos. Los que no nos damos cuenta porque no somos técnicos no lo percibimos pero los técnicos ven la consecuencia de ciertos usos.
El edificio está viejo pero además está hecho para otra época, otras costumbres.
–Cuando se habla de medidas de seguridad, ¿se está hablando de detectores de metales, de las cámaras filmadoras?
–Hay cámaras en varios lugares. Está el tema de la entrada y sacada de bultos, están las denuncias que se han hecho, a veces hay hurtos, y esto es un lugar público. Esto es casi un lugar público, es muy difícil vigilar en los despachos tanto de los legisladores como de las comisiones, como de los funcionarios donde hay cosas muy valiosas y documentos de suma importancia.
Está el control de identidad de las personas que entran y salen, visitantes, legisladores, sus secretarios, los funcionarios, delegaciones, y por aquí transcurren miles de personas por día.
Hay también eventos culturales.
–¿Los eventos culturales seguirán la misma dinámica actual?
–No. Se trata de ser muy estrictos y al mismo tiempo de aprovechar las posibilidades y ser muy generosos en ponerlas a disposición de cosas de interés público. En lo que se quiere ser muy estricto es en que no se utilicen los ambientes parlamentarios para asuntos con fines de lucro. Eso por un lado es desdoroso y por otro lado puede dar lugar a muchos problemas. Sí abrir las puertas para eventos culturales de la más variada índole.
–¿Cómo se han evaluado los incendios y los principios de focos ígneos que se produjeron en el Parlamento?
–Está vinculado al tema de la seguridad y al acondicionamiento térmico. Por supuesto que acá hay bomberos. En el edificio hay mucho papel y muchas cosas combustibles. Bomberos tiene una o
ficina permanente, pero uno de los peligros de las sobrecargas de las líneas eléctricas son los cortocircuitos que pueden producir incendios. Hay que tener un cuidado bárbaro. Y esto ya no da más. Ahora pasamos el invierno que fue muy frío y este ambiente es muy difícil de calefaccionar. La gente le encajaba estufas, algunas eléctricas, otras a gas, equipos de aire acondicionado.
Autocontrol telefónico
–Y respecto al uso de los teléfonos ¿existirá un mayor control?
–Queremos un control lo más estricto posible sobre el uso de los teléfonos para que no haya abusos o para que los abusos se detecten.
–¿Y qué tipos de llamadas se han constatado?
–Te pongo como ejemplo –aunque a mí no me pasó– que se han hecho llamadas internacionales que de pronto pueden aparecer llamadas desde mi despacho, donde hay dos líneas, llamadas internacionales que yo no hice. Puede haber gente de noche o los días que no hay nadie y entonces estamos estudiando la manera de bloquear los teléfonos, así como utilización de claves para los ‘dueños’ de los teléfonos, y poner a disposición de los legisladores y jefes de dependencias administrativas, de las tarifas, los gastos de las facturas, para que uno mismo controle y vea si lo que viene ahí son los llamados efectuados.
En mi despacho empezamos a pedir la factura de Antel de los teléfonos de mi despacho junto con la discriminación especial, fundamentalmente de las llamadas más caras. Sí yo las hice, sé que fui yo, fue mi despacho, pero el gran problema sería si me aparecen ahí como cosas que nosotros no hicimos.
El bloqueo de los 0 ya está porque de algunos teléfonos se constataron llamadas a los servicios 0900.
Hay cosas que también hay que tener en cuenta.
Por ejemplo, los legisladores que trabajan en la comisión de Asuntos Internacionales, los que trabajan en el Parlatino y en comisiones del Mercosur, es obvio que tienen que recibir y hacer llamadas internacionales.
Los legisladores que son del interior van a recibir y efectuar llamadas mucho más caras de las que realizan los parlamentarios de Montevideo, y eso parece bastante normal y necesario. No se quiere constreñir el trabajo parlamentario eficaz sino que lo que se quiere es cortar abusos.
Se trata de generar un ambiente político que permita facultar a los presidentes de ambas cámaras a llamar la atención a cualquier bancada, diciendo: «Me parece que están gastando demasiado papel».
–El año pasado el entonces presidente de la Asamblea General había encontrado una vieja maqueta del Palacio Legislativo. ¿Hay alguna idea para este descubrimiento?
–Eso lo oí. Yo no conozco el Palacio. Esto habría que dedicarse una semana o más con un buen guía que lo lleve a uno a recorrer y ver. Oí a Hierro López decir eso. Sé que la maqueta está aquí pero no sé dónde está, porque claro, el Palacio está sin terminar y la maqueta es del Palacio terminado. Pero yo no he tenido tiempo de ir a ver esas curiosidades que hay acá.
Transformarlo en museo
–Usted ha planteado que el Palacio está un poco «anciano»…
–Habemos varios senadores que estamos intercambiando figuritas, comentarios, de si no habrá llegado la época de jubilarlo a este hombre.
Claro, no hay recursos en el Estado pero pensar en el asunto puede permitir, si hubiera un acuerdo, tener un rumbo y no hacer cosas que sean irreparables. Lo que venía contando acerca de las dependencias, de la Biblioteca, la fatiga de los materiales del propio edificio, su valor histórico, su riqueza insustituible, porque hay molduras como la sala de la Biblioteca que debe ser de las más hermosas del Palacio y no sé si del Uruguay, y me explicaba que esas molduras se trajeron de Venecia y hoy no se podrían reponer porque ya no hay.
Va a llegar un momento en que se seguirá deteriorando y se va a perder eso, hay muebles, obras de arte.
Entonces, no habrá llegado el momento de pensar en que esto se transforme en museo como pasó con el Edificio Estévez en la Plaza Independencia y el funcionamiento del Poder Legislativo pasó a desarrollarse en otro ambiente, dejando descansar más lentamente, haciéndolo gradualmente y no de un saque, por el tema gastos.
Hay gente que dice que en el Edificio Anexo podrían funcionar ambas Cámaras con algunas ampliaciones en aquel edificio. Aunque el funcionamiento de sus sesiones no es lo más agobiante para el Edificio y podría continuar acá. El otro funcionamiento que es el del trabajo parlamentario propiamente dicho en comisiones, en despachos, las visitas, que es lo que deteriora y cansa, y a lo mejor el edificio está quedando superado por estas cosas.
Si hubiera un consenso de que en pocos años esto pudiera quedar como una reliquia histórica o simbólica y que el trabajo de todos los días se haga en otro lugar, hoy se podrían estar tomando medidas acordes con esta perspectiva histórica.
«Extenuante»
– Usted que ha estado del otro lado de la vereda, ¿se imaginaba está complejidad de temas políticos y funcionales?
– Recuerdo algo que dijo Carminatti el día que se fue como intendente. Que él vino acá con perjuicios, toda la vida fue un ejecutivo, como intendente o como empresario, perjuicios contra el parlamentarismo, vamos a decir: ‘son una manga de boludos; se trabaja poco’, y a mí consta que Carminatti lo dijo porque estuvo trabajando en algunas comisiones y me costó trabajar mucho más que muchas veces en mi vida. Entonces uno tiene ese perjuicio pero acá se trabaja y mucho.
Como en todos los órdenes de la vida aquí hay posibilidades para trabajar si uno quiere trabajar. Se le brinde la infraestructura necesaria para que lo pueda hacer. Tal vez la más deficitaria es la física.
Ahora, si alguien viene aquí a hacer la plancha, a tomarse superficialmente con frivolidad los problemas que pasan por su mesa y a no aprovechar los medios de que dispone, pasa por aquí sin pena ni gloria, la pasa bien, no viene o viene poco, hace acto de presencia y ya está, pero eso puede pasar en otras profesiones.
Acá para quién se toma las cosas en serio esto es extenuante.
Fernández Huidobro comentó su experiencia legislativa: «Para quien se toma las cosas en serio es extenuante».
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