De los Santos y Rossi invitados a un acto de una tendencia sindical frenteamplista

Desde "El Arbolito" a los sindicatos: "No mirar al gobierno desde afuera"

Los participantes de esta corriente se definen «como trabajadores frenteamplistas» que tienen una actitud de «independencia, pero no de indiferencia», ante el nuevo cuadro político del país.

Su presentación pública será, en principio, el 28 de setiembre a las 19 horas en el Club Arbolito de La Teja, donde estarán presentes como invitados especiales el intendente de Maldonado, Oscar De Los Santos (ex Sunca) y el ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi (ex transporte). También se le cursó invitación al ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, pero su presencia no está confirmada.

Los adherentes de esta corriente, muchos de ellos participantes de tendencias sindicales que se conocieron como los grupos «Paraninfo» y «Pluna», aspiran a que su prédica sea acogida por otros dirigentes del movimiento obrero. Entre los participantes de estas reuniones se encuentran Eduardo Pereyra, Jorge Mesa, Carlos Curbelo, Daniel Garrido, Fredy González, Ismael Fuentes, Elbio País, Ramón Cabrera, Edmundo Estabillo, Guillermo Aguerre, Roberto Fagúndez y Fabián Valverde, entre otros. Dicen tener influencia en sindicatos como bancarios, comercio, transporte, construcción, Pluna, textiles, Estado, UTE, magisterio y municipales.

 

El borrador del manifiesto

LA REPUBLICA tuvo acceso al borrador del llamamiento que estos dirigentes sindicales emitirán desde el Club Arbolito, con un enfoque que polemiza, en los hechos, con las corrientes sindicales que encabezan el PCU y el PVP.

Consideran que el congreso del PIT-CNT cobra singular relevancia «al cumplirse 40 años del congreso de reunificación sindical» y porque se realiza a 18 meses de «haber asumido el primer gobierno progresista nacional».

Esta realidad política le genera al movimiento sindical nuevas posibilidades de desarrollo y lo pone ante «complejos desafíos», lo que exige «una mayor precisión» en su accionar y definiciones.

Se asegura, a la vez, que al movimiento sindical «no le es indiferente que las fuerzas progresistas hayan logrado llegar al gobierno». Por ello, agrega, se está «ante un cambio histórico», donde los trabajadores organizados «fueron un factor central del bloque social de los cambios, tanto en los aspectos programáticos como en las alianzas».

También entienden que los cambios fueron posibles porque se construyó «un amplio abanico de fuerzas políticas y sociales que coincidieron en la construcción de un proyecto nacional de desarrollo con justicia social, más democracia, verdad y justicia y como respuesta al fracaso de las fuerzas conservadoras en el gobierno del país y a la profunda crisis derivadas de causas estructurales, pero también de una política que fomentó los mecanismos de un capitalismo parasitario y que notoriamente ha fracasado».

Aseguran que el país «ha comenzado a cambiar» y que eso se refleja en el alto nivel de aprobación «del gobierno de Tabaré» que es «absolutamente superior a cualquiera de los gobiernos anteriores».

Más adelante hacen un recorrido por los éxitos gubernamentales, como el Plan de Emergencia, la instalación de los consejos de salarios, la baja de la desocupación, el crecimiento de la industria en un 20% y los salarios reales en un 5%, el crecimiento de inscriptos en el BPS, la entrada a los cuarteles en busca de restos de «nuestros compañeros desaparecidos» lo que permite reconstruir «la verdad histórica». «Hay militares procesados y extraditados» y «las fuerzas armadas se van integrando a la institucionalidad democrática», agrega, entre otros aspectos considerados positivos, desatacando también que el conflicto con Argentina «ha concitado el apoyo de todo el país». «Con otros países las relaciones han mejorado notoriamente», como son «el tratado con México, las relaciones con Venezuela, inclusive con Estados Unidos, China e India».

 

Retrasos y avances

Dicen, los firmantes de este llamamiento, que «se notan retrasos en la propuesta de Uruguay productivo, pero comparativamente con los gobiernos anteriores los avances notorios». Hoy «casi todos los sectores están creciendo y crece también la demanda de trabajo», puntualiza y pone como ejemplo que con el proyecto sucroalcoholero «se ha cambiado radicalmente la situación en Bella Unión». Se considera a la vez que se «ha avanzado» en los entes autónomos y en los bancos del Estado.

Los firmantes sostienen que «aún queda mucho por hacer» y que es necesario «apurar reformas de fondo» para dar «sustentabilidad y perspectiva estratégica de crecimiento», para lograr «más justicia redistributiva». Las reformas en las políticas tributarias, de educación, del Estado y de salud, están inscriptas en estas urgencias.

Asimismo llaman a «no mirar el gobierno desde afuera», por eso «las estructuras de la sociedad civil deben de estar a la altura de la nueva situación» porque de lo contrario «debilita entusiasmos y sobre todo capacidad de iniciativa, de compromiso y de circulación de ideas».

«Asumamos que se esperaban cambios de mayor ritmo», pero hay que saber que el gobierno «encontró una realidad pero de lo que esperábamos y una estructura del Estado no concebida para los cambios, sino para la continuidad». Por todo esto, dicen, «necesitamos más audacia, más riesgo, más inteligencia, más política, más participación», por ello «tenemos que encontrar caminos para construir nuevos espacios de opinión, de crítica y sobre todo de aporte». *

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