ENCE comunicará en veinte días el lugar donde relocalizará su planta
La posibilidad de que ENCE traslade su planta de celulosa a Baygorria, en el departamento de Durazno, surgió en la víspera como una de las alternativas consideradas por la empresa española en el plan de relocalización.
Consultado al respecto, el ministro de Industria, Jorge Lepra, afirmó que aún no había definiciones acerca del nuevo emplazamiento y que en la reunión mantenida el jueves con los directivos de la compañía se acordó que en «20 días volveremos a reunirnos y ellos nos presentarán tres o cuatro hipótesis distintas» que serán analizadas para determinar cuál es la más conveniente.
En ese sentido, subrayó que tanto Baygorria como Casablanca (el primero de los lugares mencionados como el elegido para la mudanza) son sólo versiones.
Sobre el mismo punto el ministro interino de Medio Ambiente, Jaime Igorra, dijo que la selección del sitio para levantar la planta se realizará en forma conjunta entre el gobierno y la empresa teniendo en cuenta «que debe ser una zona incluida en las áreas de prioridad forestal, con condiciones para que el transporte de la materia prima y la producción sea el mínimo posible, y con acceso a un río de un caudal suficiente para alimentar a la fábrica».
Las tres condiciones del lugar fueron mencionadas por fuentes de la empresa, las cuales también destacaron que «se buscará una ubicación que se separe del río Uruguay». A la vez, los informantes aseveraron carecer de una fecha límite para resolver la relocalización de la planta.
Los jefes comunales de los departamentos señalados como nuevo destino de ENCE aseguraron no haber mantenido contacto con los representantes de la empresa, pero en ambos casos se mostraron abiertos a recibir el proyecto en sus territorios.
Al ser consultado sobre la posible ubicación de la planta en Paysandú, el intendente Julio Pintos dijo que la teoría «es razonable» debido a que en esa zona ENCE tiene «las mayores áreas forestadas».
Y aseveró que ello sería un hecho «positivo desde el punto de vista económico para el país y para la región».
Por su parte, Carmelo Vidalín, intendente de Durazno -departamento donde se encuentra Baygorria-, indicó en primer término que confía en la «Dinama, si ellos lo aprueban, bienvenido sea». Sin embargo subrayó: «Mi compromiso es apoyar a Stora Enso (empresa sueca de producción de celulosa que comenzó a instalarse en Durazno) porque es una empresa seria y responsable que está proyectando con tiempo, por eso la decisión final debería ser consultada con ellos».
En el momento en que ENCE comunicó su resolución de reubicar la planta, la Dirección Nacional de Medio Ambiente estudiaba la autorización solicitada por la empresa para ampliar su capacidad de producción de 500 mil toneladas a un millón. Si bien esa cantidad es la que se anunció como la del nuevo proyecto, Igorra remarcó que los trámites de habilitación deberán comenzarse nuevamente cuando se defina la ubicación del emprendimiento.
Inversiones y costos
Hasta el momento de la suspensión del proyecto, ENCE había invertido en Uruguay unos 270 millones de dólares durante los últimos 18 años. El capital incluye un aserradero y dos oficinas en Paysandú, el puerto de M’Bopicuá y una chipeadora en Fray Bentos, un aserradero en Montevideo; y 200 mil hectáreas forestadas a las que en las últimas semanas se le agregaron 500 mil hectáreas adquiridas en Rocha con el mismo fin.
Cabe señalar que el contrato de concesión incluye una cláusula denominada «plan de abandono» que establece una serie de trámites y costos importantes con los que la compañía deberá cumplir si resuelve retirarse del país.
Alguno de esos procedimientos, como los estudios del predio abandonado deberán efectuarse cuando el terreno donde se había proyectado la planta sea traspasado para determinar el impacto ambiental de la nueva actividad a desarrollarse en el mismo.
Según se pudo saber se maneja la posibilidad de que la propiedad de ENCE en Fray Bentos se convierta en un polo logístico o en el parque industrial proyectado por la Intendencia de Río Negro.
Despidos al alza y
‘acciones en baja
Mientras que en Montevideo más de una docena de empleados de la firma (de los 40 que conforman la lista) recibían la comunicación oficial de su despido como parte de la reestructura corporativa de la compañía, en España la empresa sentía el primer efecto de su resolución, ya que al cierre de la Bolsa de Madrid sus acciones cayeron significativamente.
La baja cotización de la compañía se debió a la incertidumbre que generó en el mercado la confirmación de la reubicación de la planta uruguaya; y a la falta de información precisa acerca de los motivos que llevaron a adoptar esa decisión, así como de los lugares que se analizan para su reinstalación.
Analistas internacionales consideraron al respecto que la reubicación conllevará un aumento de las inversiones, que antes se situaban entre los 500 y 600 millones de dólares, un retraso en la producción y el traslado (de la fábrica) a otro lugar de Uruguay que «probablemente será menos rentable».
El principal accionista de ENCE es Juan Arregui, director de la misma, quién posee una participación del 12,5%; quién además es propietario de campos de forestación en Entre Ríos.*
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