"En Artigas hay unos 50 niños comiendo en el basurero municipal"
MGDR: –Lo de Bella Unión es una cosa un poco dramática. Yo pienso que los gobernantes no han asumido que hay pobreza. Es cierto que Batlle habló de esto en las Naciones Unidas, pero vas a Montevideo, a las oficinas y no ves esa pobreza. Ves gastos y empleo público por todos lados. Y a la gente que sí trabaja no se la escucha. Uruguay sufre de macrocefalia, es una persona que tiene demasiado grande la cabeza y demasiado chico el cuerpo. Y esta mitad del cuerpo es la que mantiene a todo el país. Pero más triste es decir que la cabeza, en vez de cuidar el cuerpo, está intentando liquidar el cuerpo.
A la gente le han dicho que a la caña de azúcar hay que terminarla, porque no es rentable. Y yo me pregunto como uruguayo, como ciudadano de Artigas, como trabajador que fui de la caña de azúcar, qué es rentable hoy en este país a no ser la oficina de un banco, de una caja financiera.
Los políticos están acostumbrados a que se les vaya a pedir un trabajo, un empleo público. La gente de Bella Unión quiere trabajar, quiere, como decía Martín Fierro: «Trabajar para ganarse su pan con el sudor de su frente». La gente del Interior como la que planta naranja en Salto o girasol en Río Negro quiere trabajar, no quiere que le hagas un favor. Quiere reventarse el lomo para ganar su sustento. Y es a esta gente que le estamos diciendo que no, a esa gente que vive como hormiga de tapera: de traste para arriba escarbando la tierra, para sacarle tomate, para sacarle la lechuga, para sacarle el morrón, el bróccoli, la lana. Ahora la lana no es rentable, el azúcar no es rentable. ¿Qué van a hacer? Yo creo que cuando tenés un gobierno no pensás en una empresa que va administrando lo que es rentable y lo que no es rentable.
Los gobernantes son empleados que nosotros, Juan Pueblo, elegimos para que administren las crisis y para que repartan las riquezas. No para que el diputado o el senador se nombre cinco o seis secretarios en cada una de sus oficinas y el ministro elija de compañero a aquel que le dio una mano en la campaña electoral. Y todo con sueldos que no quiero ni nombrar. ¿A dónde vamos? Te doy un ejemplo: hace unos días, en Artigas, seis muchachos apalearon a un viejito porque habían empezado a pagar la jubilación y querían sacarle los pocos pesitos. Y el pobre viejito casi se muere tomando palos por decirle a los muchachos que no había cobrado la jubilación, que la cobraba mañana. Si escuchás los informativos de la radio de Artigas, comienzan con que en la chacra de Julio, por decir algo, faltaron tres ovejas y se encontraron las vísceras y el cuero porque se las carnearon. Y la policía no puede hacer nada porque la carneada no fue sólo en lo de Julio, también fue en la misma noche en lo de Ramón y en lo de Juan. Esto pasa porque la gente ya está saliendo a robar para comer. ¿Qué estamos esperando? ¿Esperamos un estallido social? ¿Estamos esperando que la gente se empiece a matar?
Hace pocos días, en un seminario que participamos, escuché que en Andalucía se subsidia el olivo, la vid y no sé cuántas otras cosas. Me dicen que no hay plata, pero hay intendencias del interior que funcionan con 1.300 funcionarios cuando necesitan sólo 600. Con esto, ¿no se está subsidiando el desempleo? ¿No es eso un subsidio? Y mirá que los pueblitos de campaña se van a terminar y a esa gente va a haber que subsidiarla porque va a haber que darle vivienda, calles pavimentadas, cordón cuneta, iluminación, saneamiento, agua, luz, cuando se vaya para la ciudad. ¿No es eso subsidio?
JS: –Lo que vos decís, Marcos, con referencia al azúcar, hay que recordar que se trae el crudo de Brasil para trabajar en la industria. Al traer el crudo el gobierno nuestro está subsidiando al productor brasileño. Con esos recursos se podría, durante diez años, definir cuáles son los cultivos que pueden ser factibles de llevar a cabo en la sustitución del azúcar. Dentro del Mercosur y de la OMC están los Productos de Salvaguarda, que cuando vos estás reconvirtiendo –saliendo de un tipo de producción a otras– se permite que esos productos sean defendidos para ser colocados en el propio país. Por lo menos se busca que esos productos no tengan una competencia desleal con otros traídos de otro lugar. Este mecanismo lo utiliza Chile, Paraguay, Brasil, Argentina, y eso no lo estamos aprovechando.
El otro problema fue la devaluación del real, en tanto la parte hortícola, Calagua, estaba enfocada hacia Brasil y en parte hacia Buenos Aires. Ese fue el gran golpe, sin duda.
Falta un estudio serio por parte de los gobiernos departamentales. La reforma de la Constitución se hizo en diciembre de 1996 y recién en este gobierno se empieza a hablar de la descentralización. Como que venimos en una demora tremenda. Ahora también se cuestionan las partidas que permiten los artículos 214 y 298 de la Constitución; dicen que por la experiencia de las desprolijidades de los gobiernos locales. También hay que tener en cuenta, por parte del gobierno central, que hay muchas situaciones que tiene que atender: salud, educación y vivienda, las están atendiendo las Intendencias. Es lo que ha dicho algún senador cuando afirmó que no han explotado mayor cantidad de conflictos debido a que las intendencias son las que ponen los paños tibios. ¿No sé a vos que te parece, Marcos?
MGDR: –Hoy se dice que las intendencias ponen paños tibios, pero tú sabés muy bien que nosotros llamamos al intendente a sala y entre las cosas que se concluyó fue que las intendencias tienen déficit presupuestales, por lo menos en el caso de la nuestra. Para Artigas, que a la Intendencia le esté faltando 400 mil dólares si no le está faltando más, es una barbaridad.
Ante esta situación: ¿son rentables las Fuerzas Armadas? En un momento en que nosotros no tenemos para comer, en algunos hogares y en Artigas hay unos cincuenta niños comiendo en el basurero municipal. Y me dicen que no se puede decir porque da vergüenza; sí hay 50 niños comiendo en el basurero municipal. Mientras que en algunos cuarteles alimentamos caballos y los hacemos dormir bajo techo. ¿Yo me pregunto para qué? ¿Para qué tantas embajadas en el exterior gastando plata no sé en qué, por qué cuando hay que vender hay que mandar no sé a cuántas personas en un avioncito?
Fijate que si vos venís a Montevideo para hablar con algún legislador, no vengas los viernes de tarde que no encontrás a nadie. Y cuando entrás al Palacio, seguramente recién el lunes, demorás dos horas para encontrarte con el diputado. Si esto nos pasa a nosotros que somos ediles, ¿qué puede hacer un pobre infeliz de allá de nuestro pueblo?
Lo único que queremos es que se nos deje trabajar para ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente. Yo quisiera que vieran qué es cortar caña: no es un trabajo, es una cosa inhumana para ganarse el pan. Y esto es lo que quiere la gente allá en Bella Unión donde las mujeres arrancan frutilla, allá donde son las mujeres las que cuidan los invernáculos de tomate, las que cuidan los coliflores.
La gente está pidiendo que se los ayude a trabajar. Es cierto que hubo desprolijidades administrativas en Bella Unión, pero los gobernantes sabían de ellas y no dijeron nada.
JS: –Es que tuvo que haber existido un seguimiento y un control de las inversiones, con lo que se estaba subsidiando. Fueron alrededor de 19 millones de dólares, pero la distribución no fue manejada en forma transparente. Se pide ese plazo de diez años, pero también se pide un seguimiento claro de los préstamos. No puede ser que sigamos llevando el dinero a cualquier lugar.
Coincido con Marcos en que la gente se quiere quedar trabajando. Si vos cortás a fin
de año el subsidio que es dos dólares y algo por uruguayo, es muy poco, llega el momento de preguntarse si estamos pensando en un país productor, manteniendo las familias en el campo, o a empresas privadas que tengan como fin el lucro. ¿Tenemos que definir qué queremos? ¿Queremos a la gente en el campo o amontonándola en la ciudad?
MGDR: –El otro día fuimos a la marcha que se hizo en Bella Unión. En esa marcha no veías maquinaria nuevita que la estaban promocionando, veías tractores viejos, gastados por el uso, veías gente encorvada por trabajar la tierra. De esto los gobernantes se tienen que dar cuenta, porque se está creando un ambiente de desesperación que va a llevar a que esto termine en algunas cosas, que después no se van a poder arreglar. Un padre que no tiene para darle a sus hijos de comer, tiene problemas de convivencia con su mujer, tiene problemas de constitución familiar. Su mujer no sabe más lo que hacer, pero ya no atiende más a los hijos. Las chiquilinas de 14 años que están en edad de desarrollo y de educarlas sexualmente, no van a tener a la madre y al padre para educarlas. Además, van a aparecer los hijos naturales, los embarazos precoces, las madres que dejan morir a sus hijos porque no saben qué van a hacer.
En un barrio de Artigas murió de frío, hace bien poquito, una criatura. Y fue porque la madre no sabía lo que había que hacer. No puede ser que se muera un ser humano y ya no nos importe nada. Lo principal en esta sociedad debe ser el hombre. Yo creo y quiero que no, pero en Bella Unión podemos llegar a un estallido social de la magnitud de lo que se está diciendo. En Bella Unión no estamos hablando de una crisis sectorial, estamos hablando de un lugar que tiene 18 mil almas y que se le terminó la caña de azúcar y se le terminó todo. La producción de zapallitos, de tomates, de bróccoli, inclusive los viñedos, existen porque existe Calnu. Como decías vos Julio, Calnu trae el crudo del Brasil y el Estado no le cobra impuesto. Ese impuesto Calnu tiene la obligación de vertirlo en la ayuda de la reconversión de todos los otros sectores hortícolas. Si a la reconversión se le saca ese dinero, si mañana cierra Calnu, va a dejar de existir (*). Si para Calnu, ¿que van a hacer esas 18 mil almas? ¿Qué hace el policía, qué hace el maestro, qué hace el que clava zapatos, qué hace el que vende leña en invierno?
–¿Qué hacen los fines de semana?
MGDR: –Trabajamos. Bella Unión está en zafra de caña y no hay fin de semana. Si llueve a baldes se para. Y cuando amaina, otra vez a cortar para cumplir con la cuota. Si no cargás y la llevás para Calnu, perdiste la cuota. No existe el fin de semana, porque el tomate no sabe si es sábado o domingo. Y con la frutilla pasa lo mismo. La gente trabaja, no es empleada de oficina.
Yo soy transportista y les cuento un ejemplo que me dolió enormemente. Fue en un pueblito encadenado a Bella Unión. Junto a la carretera vi una familia haciendo una carpa de lata, donde aró dos o tres hectáreas con un par de caballos, que cuando terminó la arada sólo les quedaban los huesos y el cuero por arriba. Cuatro hijos chicos y la mujer, todos trabajando en aquello. Con el tiempo me di cuenta de que el hombre se había dedicado a plantar zapallo cabutiá, que era el boom del momento. A no sé cuanto tiempo, un día empecé a sentir un olor impresionante y no me daba cuenta de qué era. La tercera vez que pasé me di cuenta lo que era: el hombre no había podido vender la cosecha, la puso todo a lo largo de la carretera y el zapallo se echó a perder. A ese hombre que se reventó él, se reventó la familia y sus hijos por trabajar, le podés decir «jódase, la producción no es rentable». No, hay que ser más humano. Yo me pregunto si Batlle hubiera ganado las elecciones si le hubiera dicho a toda la gente de Bella Unión lo que iba a hacer. Esto va a terminar en estallido social, porque la gente no sabe más lo que va a hacer. De lo único que se habla en la calle es «la crisis, la crisis, la crisis, qué vamos a hacer, qué vamos a hacer…». Los hijos que se habían separado de los padres y agarrado mujer vuelven a la casa o se llevan a la mujer y los hijos a la casa de sus padres…
JS: –Pero fijate que el jubilado está manteniendo a los hijos, con un ingreso miserable. Es como decía Marcos, los muchachos están volviendo al hogar quebrados, para ser mantenidos. Todos los días cierran comercios en forma alarmante.
Esta situación ha hecho que estemos todos unidos. Fijate que ahora encontrás a productores grandes junto a pequeños, con comerciantes, asalariados, feriantes, generando un impulso común. Esto tiene que ser aprovechado para identificar las salidas.
MGDR: –Nosotros nacimos con las camisetas de blancos y colorados. Pero la desocupación no tiene partido político, la no rentabilidad es pareja para todos: se funde el blanco, el colorado, el frenteamplista.
Yo les digo a los de Montevideo que un peón rural que vive en la ciudad porque el patrón no lo quiere en la estancia, gana 45 pesos por día, cuando trabaja. Ese hombre gana mil pesos. ¿Cómo le das de comer a una familia con mil pesos por mes? ¿Qué come? Va al comedor del INDA porque el Estado lo está subsidiando, sus hijos comen en el comedor de la escuela porque el Estado lo está subsidiando, ¿por qué se nos dice que no se puede subsidiar la producción y el trabajo?
–¿La gente está emigrando de Bella Unión?
MGDR: –Ya no hay dónde ir. Eso aumenta la posibilidad del estallido social. Se va el que ya está preparado, el técnico, y no se va el que no tiene condiciones.
En un estallido social, el más peligroso es el que no tiene preparación, el que sólo puede tirar una piedra y pegarte en un ojo.
Estamos quedando los más viejos, los menos preparados y la mano de obra menos calificada. Nuestros mejores hijos se van.
Los jóvenes se reúnen en las esquinas y en las noches se toman un litro de caña o de vino brasilero que vale seis pesos y eso termina en violencia con la misma familia, entre los hermanos, con los compañeros del barrio. Hay hijos que les pegan a los padres porque se vuelven drogadictos, se vuelven dependientes.
JS: –Y además quieren integrarse a ese sistema de vida fácil, que es el tráfico de drogas. Se salen del sistema normal de trabajar y buscan esa vida fácil. ¿Cómo reincorporás a esa gente al trabajo?
MGDR: –Qué te reventaste el culo, pa qué, que ahora no tenés nada, te dicen.
Es como te decía, estamos perdiendo los valores humanos que teníamos: solidaridad, respeto, amor, compañerismo. Eso no existe más. Yo recuerdo crisis sectoriales como las de 1989, la crisis de la seca, pero hoy la crisis es de todos.
–¿Qué señal tendría que surgir para que la sociedad recupere la esperanza?
JS: –Se necesita identificar hacia dónde hay que tomar las medidas. Apoyamos a los arroceros, darle el plazo de los diez años al azúcar, pero también controlarlos. Hay que bajar no sólo aportes patronales, hay que estudiar la devolución del IVA.
¿Los 80 millones de dólares para el Aeropuerto de Carrasco son válidos? También hay que defender lo nuestro, siempre dentro de la legalidad del Mercosur. Hay que ser responsables con los gastos del Estado. Yo sé que no es fácil, pero en la Junta ahorramos en papel, los viáticos lo bajamos hasta el 75%. Se necesita el desarrollo del Interior para que también Montevideo no sufra lo que está sufriendo, porque esta ciudad tiene que ser de 800 mil personas. Si hay señales, la gente apoya.
–Le propongo un buen sueño, ¿cómo le gustaría
que fuera Bella Unión dentro de unos años?
MGDR: –Es algo que lo he pensado muchas veces. Esto sigue siendo una viña: por el clima, por la geografía, por los recursos humanos, por la cultura de producción de la gente. Sueño que Bella Unión sea un polo multiplicado doscientas veces en Uruguay, con gente trabajando para ganarse el pan y educar a sus hijos, participando del bienestar de la República. Yo quiero gente trabajando en su tierra.
«Te marcan aunque no encuentren aftosa»
—¿Cómo está repercutiendo el tema de la aftosa?
MGDR: –Julio es ingeniero, sabe más que yo, pero te digo que se han tomado medidas que van directamente a los lugares de tránsito de mercadería. No te dejan pasar por el puerto de Artigas, ni en el de Barra del Quaraí, el Cuareim en Bella Unión, productos animales o vegetales.
Nosotros tenemos fronteras secas y fronteras semisecas, porque los arroyitos de allá son unos hilitos de agua, que es por donde va a pasar la aftosa, porque por ahí el ganado transita de un lado para otro.
En este momento de crisis económica no le da la conciencia al productor para cuidar sus vacas y sus ovejas porque está desesperado.
JS: –Esas inspecciones internacionales, donde encuentren un foco, un problema, van a generar problemas. En el basurero ese que habló Marcos, hay chanchos. Si viene una inspección sanitaria y ve eso, te marcan. ¿Cómo le decís a esa persona que tiene una vaca que no la largue ahí? Y te marcan aunque no encuentren aftosa.
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