De la Rúa y su canciller: El pronunciamiento está en manos del Congreso

Sanguinetti y el puente: "Ojalá que este proceso no sea eterno"

Fue ayer, durante la comida en la estancia «Aarón Anchorena» –consomé al jerez, ravioles de ricota y verdura, omelettes de postre y vinos uruguayos–. De la Rúa y su canciller, Adalberto Rodríguez Giavarini, viajaron en helicóptero a Colonia, donde fueron recibidos por Marta Canessa y el canciller, Didier Opertti.

De la Rúa, eludiendo el compromiso de responder claramente, sin fijar una posición clara de su gobierno al respecto, sólo dijo que «la voluntad está en los tratados que se firmaron» durante la gestión de su antecesor, Carlos Menem, y derivó el tema al Parlamento, donde la Alianza tiene mayoría en Diputados y en cambio es minoría en el Senado.

Los periodistas uruguayos centraron su interés en saber si existe voluntad del nuevo gobierno argentino por llevar adelante la obra, al advertir que en Uruguay hay dudas de eso.

«Nada ha dicho el nuevo gobierno argentino sino expresiones de amistad, de unidad y de vinculación con Uruguay. Nada debe ponerse en duda, queremos llevar adelante los tratados y hay muchas comisiones y grupos de trabajo que están trabajando sobre ese y otros temas de la relación bilateral», contestó De la Rúa ante la inquietud.

Antes Sanguinetti había admitido que el tema se analizó durante la reunión con De la Rúa, y manifestó que el puente Buenos Aires-Colonia se podrá hacer «en la medida que haya una adecuada inversión de riesgo privada».

«Estamos siguiendo un proceso que ojalá no sea eterno», expresó Sanguinetti durante la conferencia de prensa, en alusión a la demora en la definición concreta para comenzar los trabajos.

De la Rúa insistió ante la prensa en que el tema «sigue en consideración parlamentaria» y añadió que hay planteados dos criterios en cuanto a la aprobación: «Si se aprueba inicialmente y luego se completan los estudios (de impacto ambiental, entre otros) o se aguarda la conclusión de algunos estudios para luego aprobarlo».

El Presidente argentino indicó que una de las dificultades planteadas es determinar en qué forma el puente podría afectar la navegación por el Río de la Plata, por lo que concluyó en que «hay que tener la certeza de que si una obra se hace, no se interrumpa y pase como un peso al sector estatal».

En concreto, como señaló LA REPUBLICA, para la Argentina el tema no está prioritariamente en su agenda.

Sí el Mercosur, asunto que ocupó buena parte del informal encuentro, así como otros temas bilaterales, entre otros los gasoductos Buenos Aires-Montevideo y Colón- Paysandú.

El tema del puente binacional ha sido siempre una prioridad para el gobierno uruguayo y lo es más acentuadamente aún para la administración que asumirá el gobierno el 1º de marzo.

En el caso argentino la aceleración que quería darle el menemismo sufrió un cambio cuando asumió el gobierno la Alianza; los tiempos cambiaron sustancialmente.

El encuentro en rigor sirvió como despedida a Sanguinetti, que transferirá el mando el próximo 1º de marzo a Jorge Batlle.

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