El debate que se viene en la izquierda tras el planteo de Vázquez

¿FA de todos o de algunos?

Víctor H. Abelando

Tras el largo proceso electoral, la izquierda uruguaya comenzó un proceso de discusión que va desde la definición de la estrategia para los próximos cinco años, hasta la «actualización ideológica».

La propuesta de Vázquez tiene, al menos, dos puntos neurálgicos: precisar si el EP-FA es un «catch all party» (partido agarra todo) o tiene un anclaje privilegiado con los trabajadores y sectores afines de la sociedad; redefinir la relación Estado-mercado, siempre que la visión de la izquierda privilegió al primero sobre el segundo. También y fundamentalmente aparece como un esfuerzo dirigido a homogeneizar a un conglomerado con posturas ideológicas muy distintas, entre las de cuño marxista y leninista, pasando por afinidades con la socialdemocracia europea (el senador socialista Reinaldo Gargano y el secretario general del mismo sector, Manuel Laguarda, dijeron inspirarse en Lionel Jospin) hasta simpatizantes de la «tercera vía», partidarios de desregular la economía. En el EP-FA coexisten, además, quienes muestran la disposición a utilizar formas de lucha armada para imponer los cambios, con quienes sostienen la validez exclusiva de la lucha electoral.

¿De todos o de algunos?

En distintas oportunidades, los politólogos uruguayos han señalado la disyuntiva de una fuerza política que de testimonial alcanza, en el curso de los años, una magnitud nacional capaz de transformarla en un partido de gobierno.

La dirección tomada por la izquierda europea es inequívoca en ese aspecto, las coaliciones o grupos en la cercanía de transformarse en mayoritarios o con responsabilidades de gobierno, rompen con su matriz original, para tener un discurso que contemple todos los sectores sociales.

En el EP-FA, tanto el PCU como el PS definen a su fuerza de representante de los «trabajadores». La CI, por su parte, (en un reciente documento) incluye a los marginados como un grupo importante en la composición social de la coalición.

Por el contrario, los esbozos de la posible nueva actitud de la izquierda se hicieron notar, cuando varios de sus economistas plantearon no aumentar los salarios como forma de bajar el «costo Uruguay» de los productos nacionales.

Vázquez, parecería encontrarse entre los que reivindican la plena autonomía del partido político, con rendición de cuentas ante todos los sectores sociales sin privilegiar a ninguno. «Se equivoca también quien piense que un proyecto de izquierda se puede construir sumando acríticamente una serie de reivindicaciones sectoriales. Los corporativismos no son otra cosa más que la expresión de una propuesta política sin sustento ideológico y, por tanto, condenada al fracaso», dice el documento presentado el 2 de setiembre.

El senador vertientista Enrique Rubio dijo a LA REPUBLICA hace una semana que la izquierda tiene una clara vocación por los postergados y que la solución de sus problemas puede afectar, por ejemplo, intereses como los del capital financiero e importadores.

Todo parece indicar que las posturas en esta área oscilarán entre la administración del conflicto de intereses o de clases, existente en la sociedad, con lo cual el EP-FA asume efectivamente el rol de catch all party –lo que no lo exime de plantear reformas al actual estado de cosas–, o se inclina por la satisfacción de una de las partes, con lo cual conservará su anterior anclaje.

Aggiornamiento

La ruptura de la dicotomía Estado-mercado aparece como una de las principales novedades de la propuesta de Vázquez. Este dice en su documento: «Somos conscientes de que la relación entre el Estado y el mercado, entre lo público y lo privado, es menos esquemática y mucho más compleja de lo que a veces ha reflejado el pensamiento económico de la izquierda».

Más adelante se pregunta: ¿cómo combinar eficiencia económica y redistribución social?

Para afirmar luego que «vivimos en una sociedad donde el mercado tiene un papel importante y debemos saber aprovechar para todos sus oportunidades, pues la competencia en el mercado es clave para que los ciudadanos puedan disponer de mercancías y servicios mercantiles en cantidad, calidad y precios razonables.

Nuestro objetivo ha de ser lograr la conformación de un Estado que vele por los derechos esenciales de la gente y reasigne recursos para dar cumplimiento a los mismos; un Estado que gestione y controle los sectores estratégicos de la nación; un Estado articulador, orientador, coordinador de grupos e iniciativas, técnicamente capacitado para ejercer el liderazgo en los emprendimientos colectivos, así como para apoyar iniciativas privadas que apuntalen el desarrollo económico, regulador de la actividad privada cuando la misma no contemple el bienestar general, el medio ambiente o el patrimonio nacional».

Este planteo de Vázquez no pareció, salvo en la CI, encontrar resistencia. La visión estatista de la izquierda resultó muy golpeada a partir de la caída del «socialismo real», y son pocos los hombres de ella que piensan en el Estado como el gran hacedor. Sin embargo, el presidente del EP-FA, en consonancia con permanentes planteos del senador Danilo Astori, insiste en el papel determinante de la política frente a la economía. El secretario del PS, Manuel Laguarda, defendió el jueves pasado el papel de la primera como espacio para definir el futuro. La consecuencia de los tres razonamientos es la necesidad de reservar al Estado el papel regulador de la sociedad, aunque ahora palabras como «competencia», «eficiencia» y «mercado», parecen haber perdido la acepción peyorativa de otrora.

Hasta ahora la discusión propuesta por Vázquez no ha despertado, especialmente por la oportunidad, más que entusiasmos. Unicamente la CI ha manifestado su disconformidad con los contenidos del documento entregado el 2 de setiembre.

Integrantes del EP-FA dijeron a LA REPUBLICA, que el planteo de Vázquez no aparece como un maquillaje pensando en las elecciones de 2004, sino como un esfuerzo por la actualización y la redefinición de una identidad, construida en otras circunstancias nacionales e internacionales. La globalización, la revolución científico tecnológica, la integración regional han modificado, agregaron, profundamente el escenario bipolar e industrial del pasado.

Donde las críticas comienzan a tomar más fuerza es en la forma de la discusión. La propuesta del presidente del Encuentro, de acotar la participación en los talleres temáticos, cayó mal en muchos integrantes de la coalición, aunque por ahora sólo se han manifestado públicamente el 26M y la CI.

La intención de estos grupos y de otros es que el debate sea abierto a todos los encuentristas.

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