La columna de Sherlock
* El «Correo de los Viernes» y Adolfo Castells Mendívil
-¿Sabe que el embajador, Adolfo Castells Mendívil, que cumple funciones como «asesor» en comisión del senador Julio María Sanguinetti, está por jubilarse porque cumple dentro de poco 70 años?
-Claro, eso es sabido. El canciller Gargano se sacará un peso de encima con el retiro de este señor que, durante muchos años, fue un representante del Foro Batllista en nuestro servicio exterior y, por supuesto, cortaba y pinchaba, hacía y deshacía a gusto de su actual patrón.
-¿A qué viene su información?
-A que ahora Castells Mendívil se dedica al periodismo subterráneo.
-¿Subterráneo? ¿Por qué subterráneo?
-Claro, escribe en «Correo de los Viernes», el boletín del Foro Batllista, que más que subterráneo es toda una expresión menor de un periodismo que no trasciende más allá de los dirigentes a los que va dirigido. Y ello ocurre por la lectura aburrida, extremadamente politizada, que hacen algunos periodistas.
-Pero, qué ácido está hoy. Mire que «Correo de los Viernes» tiene toda una larga trayectoria y, más allá de las discrepancias que se tenga con ese sector del Partido Colorado, es un órgano de prensa con su prosapia, que ahora utiliza una novedosa forma de distribución: la de Internet.
-Eso no lo discuto. Lo que sostengo es que las ideas que allí se manejan son viejas, y el mecanismo periodístico encontrado, por ser todavía ineficiente, no sirve para que las mismas trasciendan.
-Si usted lo dice…
-Ahora ¡no me digan que no, porque es el estilo de Castells Mendívil!-, el ex diplomático embiste de nuevo contra el embajador argentino, Hernán Patiño Mayer, afirmando que en la Exposición Ganadera del Prado, el diplomático porteño se refirió a los pedidos de extradición de la Justicia argentina, expresando: «Nuestra intervención fue porque no había Justicia, es decir no se habían abierto los canales, o se cerraban para el juzgamiento de los responsables, y es por eso que Argentina pidió la extradición; pero ahora está actuando la Justicia del Uruguay».
-¡Paaa! ¿Dijo eso?
-Es lo que «Correo de los Viernes» dice que dijo. y a mí me parece que escribió Castells Mendívil.
-Pero, usted parece buscar que Gargano lo sancione de nuevo ¿no?
-No, de ninguna manera. Simplemente le doy un parecer sobre una cuestión de estilo. Compare esa nota con la que sale en la contratapa del boletín «Correo de los Viernes» y verá que hay cosas que no se pueden ocultar.
-Eso es verdad. En periodismo, todo se sabe, porque todo está a la vista.
-Es así. *
* Crece el escándalo por la auditoría de caja negada en la Corte Electoral
Sherlock había concertado un almuerzo en el restaurante La Corte, en el cual, un informante tenía más de un dato sobre lo ocurrido en la Corte Electoral, donde fueron prácticamente echados los auditores del Tribunal de Cuentas que pretendieron realizar un arqueo sorpresivo de caja.
-Claro, alegaron que era un arqueo «sorpresivo» de caja. Que generalmente el Tribunal de Cuentas avisaba de antemano cuando concurriría a realizar ese tipo de trabajo.
-Pero, eso es grave. ¿Cómo es posible que se comunicara previamente de un arqueo «sorpresivo» de caja?
-No se puede entender dijo el informante, que había pedido un trozo de lomo de merluza a la plancha, con puré, sin una «gota» de sal , los arqueos no tienen ningún sentido si no son «sorpresivos», ¿verdad?
-Me parece, agregó Sherlock, deglutiendo un pollo con una salsa indefinible pero que estaba realmente sabroso.
-La verdad es que cuando llegaron los auditores del Tribunal de Cuentas para realizar el arqueo se armó un revuelo de novela. Hubo corridas, demoras, negativas, hasta que el director Alberto Guillermo Maschwits, que estaba en el edificio, resolvió no permitir la acción de los auditores.
-Pero, eso es muy grave.
-Claro que es muy grave. Porque existen algunas informaciones provenientes de la propia Corte Electoral que se tratarán este miércoles en el Tribunal de Cuentas, sobre la utilización de dineros de la caja del Tribunal de Cuentas en rubros no permitidos. Tapan agujeros que luego cubren de alguna manera para que la cosa funcione bien en las auditorías,»avisadas de antemano», del Tribunal de Cuentas.
-Auditorías en realidad truchas. ¿Verdad?
-Por supuesto.
-Pero en este caso la cuestión pasó de castaño a oscuro dijo el hombre llevándose el último bocado de puré a la boca y hay ministros del Tribunal de Cuentas que no están dispuestos a aceptar estas «anomalías», para llamarlas de alguna manera.
-¿Y?
-El miércoles, según me han contado, algunos de ellos plantearán el tema en la reunión del directorio del Tribunal, para que se elabore un informe que será enviado, para su archivo.
-¡Qué lamentable!
-A la Asamblea General Legislativa…
-¿No habrá denuncia directa ante la Justicia?
-Realmente no lo sé, porque en esta ocasión el vaso quedó totalmente desbordado.
-Tiene razón. *
* Las intimidades de Luis Alberto Aparicio Lacalle
-Es una anécdota agradable, pero sin mayor significación.
-Pero, ¿entonces para qué me la cuenta?
-Es que se trata de algo que le pasó al Cuquito Lacalle, que sin duda es un político que está creciendo dentro del Partido Nacional y, con los años, será una figura a tener en cuenta.
-¿Le parece? Mire que en el Partido Nacional defenestrar a la burocracia partidaria es difícil, y Lacalle junior es un político demasiado nuevo.
-Pero es extremadamente joven, y seguro que va a crecer, más allá de ser el hijo de Luis Alberto Lacalle.
-¿Le parece que el padre no influye en su futuro?
-Creo que lo hace en su presente. El Cuquito es lo que es, en alguna medida y más allá de su vuelo propio, porque es hijo de Cuqui. Eso está claro.
-Y… ¿cuál es la anécdota?
-Es que la semana pasada fue a buscar a sus hijas mellizas al colegio. En un momento apareció una corriendo, y al ver a su padre que la esperaba, la alegría se le reflejó en la cara.
-Es de lo más lindo que le puede pasar a un padre…
-Eso está claro. Lo que pasa es que Luis Alberto, cuando se agachó para responder la efusividad de la pequeña, sintió el desagradable sonido de algo que se rompía. Era la costura trasera de su pantalón que lo dejó, literalmente, con la cola al aire en el centro de un grupo de padres y madres.
-Son cosas que pasan… ¿Y?
-Claro, son cosas que pasan. Cuquito se sacó el saco, se lo ató a la cintura, y así esperó a su otra hija que salió un momento después.
-Fue una alegría con mala suerte.
-Claro, una anécdota menor, pero linda de contar.¿No le parece?
-Puede ser. Son las intimidades verdaderas de Luis Alberto.
-Ni hablar. *
* ¿Qué está pasando con la pesca en La Paloma?
-¿Se enteró de la denuncia de los trabajadores del Suntma, sobre la acción de la Prefectura, que al parecer, a «punta de bayoneta» impidió que un barco de pesca fuera ocupado por los pescadores.
-Sí, hubo una denuncia pública y se está investigando. Parece sorprendente que la Prefectura marítima actúe armada a favor de una de las partes en un conflicto gremial, en el que cada sector está amparado por leyes y preceptos constitucionales…
–Claro, es raro, realmente extraño. Pero en La Paloma ocurren otras cosas.
-¿Por ejemplo?
-Un grupo de vecinos de la ciudad balnearia denunció al parecer irregul
aridades sobre el incumplimiento de las condiciones en que fue otorgada la licitación a la misma empresa Ibramar SA, que es la armadora del referido barco pesquero defendido por la Prefectura.
-¿Y?
-Esperaron dos meses una respuesta y nada…. Están preocupados estos vecinos porque la situación es calamitosa, y se agrava con el paso del tiempo, sin que existan controles de la Dinara ni de nadie y, según han dicho quienes se han comunicado con legisladores, hay que evitar a toda costa que se sigan «depredando los intereses del país y perjudicando a los trabajadores de la zona».
-¿Por qué no hay controles?
-Nadie se explica lo que ocurre. Ni la Dinara controla, y ahora, al parecer, la Prefectura actúa a «bayoneta calada» en contra de los trabajadores y a favor de la empresa.
-Tremendo
-Realmente. *
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