Geymonat relevó a "Pajarito"
Geymonat dispuso, inmediatamente después de asumir, que Silveira dejara su cargo en el Estado Mayor Personal del comandante en jefe y ordenó además que no estuviera presente en la sede del Comando del Ejército, enviándolo a su casa por ahora sin destino.
Fuentes militares confiaron a LA REPUBLICA que esta decisión se inscribe «en los cambios naturales que realiza un nuevo comandante que asume su cargo». Sin embargo, las fuentes reconocieron que el caso de Silveira «tiene algo de emblemático y por lo tanto su nuevo destino será analizado con cuidado».
«Lo que está claro –señalaron las fuentes– es que Geymonat no lo quiere en su entorno y que hará cambios importantes en toda el área del Comando».
El pasado de Silveira
Jorge «Pajarito» Silveira está denunciado como violador de los derechos humanos, participante en traslados clandestinos de uruguayos desde Argentina, torturador en el centro de reclusión clandestino de La Tablada y en el campo de concentración femenino de Punta Rieles.
El poeta argentino Juan Gelman lo menciona en su primera carta como uno de los militares que tendría conocimiento sobre el secuestro de su nuera y el nacimiento en nuestro país de su nieto o nieta.
En marzo de 1998, LA REPUBLICA informó sobre la designación en el Estado Mayor Personal del comandante en jefe del Ejercito, teniente general Fernán Amado, del coronel Jorge «Pajarito» Silveira.
Inmediatamente se levantaron voces de protesta contra la medida, que incluyeron planteos a nivel parlamentario y decenas de testimonios de ex presas y presos políticos sobre su participación directa y «con la cara descubierta» en torturas.
La bancada de senadores del Encuentro Progresista-Frente Amplio planteó la revocación de la designación de Silveira, la moción fue rechazada con los votos de toda la bancada colorada y de parte de la nacionalista.
Votaron contra Silveira todos los senadores del EP-FA, Rafael Michelini y los senadores blancos Carlos Julio Pereyra y Luis Eduardo Mallo.
Amado defendió su designación y señaló que «no se había probado nada».
La relación de Silveira con el ex comandante en jefe se remonta a un destino anterior. LA REPUBLICA informó que ofició de operador de Amado en el Comando de Apoyo Administritativo para importantes compras de armamento, vestimenta y otros materiales.
La OCOA y las promociones de Amado
La gestión de Amado tuvo una de sus facetas más polémicas en la elección para cargos importantes en el organigrama militar de antiguos integrantes de los grupos de tareas que actuaron en el tramo más feroz de la denominada «lucha antisubversiva».
Es así que durante su gestión fueron «promovidos» los coroneles Jorge Silveira, Eduardo Ferro, Máximo Giurovich, Pedro Gómez y Nelson Coitiño, y el teniente coronel Welington Serli, entre otros.
A esto debe agregarse que durante la gestión de Amado era cotidiana la presencia en el Comando del Ejército del coronel (r) Manuel Cordero, una de las figuras emblemáticas de la represión en nuestro país, requerido por la Justicia argentina y por el juez español Baltasar Garzón por su participación en torturas y secuestros en Automotores Orletti en el marco del Plan Cóndor.
Amado, vinculado a la actividad de los servicios durante la dictadura, defendió durante toda su gestión a las figuras vinculadas a la represión e incluso pocos días antes de las elecciones de noviembre convocó a un asado en la sede del Comando del Ejército para expresar «el respaldo de la institución» a los oficiales cuestionados por participar en violaciones a los derechos humanos y en especial en el caso Gelman.
Las fuentes militares consultadas por LA REPUBLICA señalaron que «Geymonat se va a guiar por criterios más profesionales para designar sus asesores y promover a los oficiales».
Sin embargo, ratificaron que la intención de Geymonat es no provocar conflictos internos de ningún tipo y «darle continuidad a la gestión de Amado».
Los primeros gestos, sin embargo, expresan un cambio en una de las áreas más cuestionadas al anterior comandante en jefe del Ejército.
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