El día que Rodríguez Buratti compareció ante la Justicia

"No tengo conocimiento"

Rodríguez Buratti, cuya esposa era prima de la madre de Gerardo, Zully Morales, había sido director del Servicio de Información y Defensa (SID), donde operaba bajo el alias de «301» cuando Méndez y un grupo de militantes del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) fueron secuestrados en Argentina.

El militar había sido uno de los jerarcas de los operativos de represión que implicaron la detención de los activistas del PVP, su tortura en el centro de represión Automotores Orletti y su traslado ilegal a Uruguay en el llamado «primer vuelo» cuyos pasajeros fueron luego procesados por la Justicia militar.

Antes de ser encarcelados, los militantes del PVP sufrieron la tortura en el centro de represión «300 R» ubicado en una casa de Punta Gorda y luego fueron trasladaron a la sede del SID en Bulevar Artigas y Palmar, hasta que se escenificó un falso operativo de captura en un chalet del balenario Shangrilá.

Las declaraciones de Rodríguez Buratti ante el juzgado de familia aparecen en el libro «Encontrando a los desaparecidos» de Alvaro Alfonso, quien narra que la comparecencia del militar implicó una fuerte tensión entre el presidente de la época, Luis Alberto Lacalle, y los mandos militares de entonces.

 

«Dentro del secreto militar»Interrogado Rodríguez Buratti, militar retirado, de 62 años expresa que:

«Conozco a la señora (Sara) Méndez por el diario, no la conocí personalmente, no tuve contacto en el año 1976, he leído todas esas canalladas en el diario. Por esa fecha yo vivía con mi familia. (Tenía) un problema con mi hijo que se moría, estaba internado, yo en ningún momento tuve algún tipo de relación con la señora Méndez. Al matrimonio Vázquez sí los conozco, la señora Zully es prima hermana de mi señora, nos visitábamos en los cumpleaños, en las fiestas tradicionales, se que al matrimonio Vázquez le entregaron un chico. Con mi señora estábamos esperando que mi hijo se recuperara para conocer al niño que el Iname les había entregado».

¿Cuándo le entregaron el niño al matrimonio?

Como militar, ocupé muchos cargos, pienso que eso estaría dentro del secreto militar, en el año 1976 yo tendría que ser teniente coronel; me amparo en el secreto militar, creo que el niño fue abandonado en Piedras Blancas. Creo que hay un expediente al respecto, el matrimonio Vázquez, estaba anotado para adoptar una criatura, no tengo conocimiento de otro chico que hubiera sido abandonado en esa época, yo llevaba y llevó una buena relación con el matrimonio Vázquez»

Interrogado por la parte actora expresa que:

«No la conozco a la señora, la vi en los diarios, en lo que respecta a la diversidad de cargos que tuve hasta que me retiré, en eso me amparo en el secreto militar. No conozco nada al respecto del soldado Barboza, no sé nada de la vida de ese ciudadano, no se quién es Barboza, he leído en el diario (que) en el año 1976 hubo personas internadas en Bulevar y Palmar. No conozco ese tema»

 

«No tengo conocimiento…»

-¿Si tiene conocimiento o integra el secreto militar el hecho de que hubiera procedimientos militares uruguayos en Argentina?

-«No tengo conocimiento».

-¿Si tiene conocimiento de procedimientos militares uruguayos en el Brasil, trayendo personas detenidas al Uruguay?

-«No tengo conocimiento». (…)

-¿En el año 1976 los militares Gavazzo y Cordero estaban bajo sus órdenes?

«Ya le contesté anteriormente, está dentro del secreto militar».

-¿Estuvo alguna vez cumpliendo funciones en el penal de Punta de Rieles, concurrió en alguna oportunidad a entrevistar a una detenida de apellido Quadros?

-«No se nada de eso. Sé que existió un penal, eso no lo voy a negar, pero nunca fui al penal de Punta de Rieles, integra el secreto militar».

-¿Cuál era el procedimiento usual una vez ocurridas las detenciones, qué trámites o procedimientos se seguían?

-«No tengo conocimiento y si lo tuviera estaría dentro del secreto militar».

 

Finalmente se pudo confirmar a través de un examen de ADN que Gerardo Vázquez no era Simón Riquelo, quien aparecería en 2001 en Buenos Aires en manos de una familia de policías. Aún se desconoce el verdadero origen de Gerardo o si Rodríguez Buratti intervino en su adopción o en la de otros niños que eventualmente pudieron ser traídos a Uruguay desde Argentina. *

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