"Todo el Mercosur posible con toda la apertura al mundo necesaria"
Unos 100 comensales divididos en número casi iguales entre políticos y empresarios (no olvidemos que muchos políticos también son empresarios), algunos amigos de Atchugarry, unos pocos miembros del cuerpo diplomático y algún periodista infiltrado formaba un selecto auditorio, donde por supuesto brillaban por su ausencia funcionarios y políticos del gobierno.
Los objetivos de ambos grupos eran distintos; los políticos y periodistas obviamente pensaban en la formación de una nueva corriente política que renueve la sangre esclerosada del liderazgo colorado, (algunos informativos televisivos habían incluso anunciado que era el lanzamiento de una nueva etapa política de Atchugarry, y un semanario hasta aventuró una fórmula encabezada por él para 2009). Los empresarios estaban para escuchar lo que tuviera para decir del momento que vivimos Alejandro Atchugarry, puntal fundamental en la crisis económica de 2002 para que el país no se desmoronara, y ponderado opinólogo del presente y del futuro.
Desgarbado como siempre, pero enfundado en un impecable traje negro cruzado, que no se sabía si era para contener su cuerpo o para que se le pudiera notar, el doctor Alejandro Atchugarry, ex ministro, ex senador, ex sucesor de Jorge Batlle. Con su simpatía de siempre, se afirmó a un micrófono inalámbrico, prendió una computadora personal a un proyector y empezó ante un silencio total su conferencia.
«Estoy en un momento especial de mi vida, tengo tiempo, puedo leer y sobre todo navegar por Internet, he descubierto un mundo fantástico, democrático e integrador, ustedes no se imaginan todo lo que se puede encontrar en la red», ironizó el expositor.
Enumeró las condiciones que presentan los países exitosos, y los comparó con las condiciones que presenta nuestro Uruguay. No produjo ninguna sorpresa en el auditorio ver que indudablemente estamos lejos de los mismos
¿Por qué Uruguay?
¿Por qué Uruguay?, preguntó y luego vino un interesante análisis de las fortalezas de Uruguay, que por otra parte se pueden encontrar en la página web del Centro de Información para el inversor, según informó.
Enfatizando sobre lo estratégicamente situado que está nuestro país, a la salida de la cuenca del Plata, en la margen profunda del río, puerta natural de la Hidrovía Paraná. Paraguay, Uruguay e históricamente competidor de Buenos Aires y su provincia en esos servicios.
Entonces; ¿qué tenemos que hacer para ser un país exitoso y próspero?, preguntó el «Flaco», dejando un espacio de silencio antes de continuar y advirtiendo: «Yo no tengo la solución ni la varita mágica, lo que voy a tirar son ideas y me conformo si eso sirve para que se cree un espacio de reflexión y discusión entre todos los actores sobre qué proyecto de país queremos llevar adelante».
El eje de su conferencia se centró sobre 4 grandes objetivos:1-Crecimiento sostenido, 2- Fortalecer las ventajas comparativas de nuestro país 3-Un estado activo y eficiente, que tenga equidad y transparencia a la hora de asignar recursos y 4- Una sociedad solidaria dispuesta a invertir en políticas inteligentes de inclusión social.
«Debemos trabajar para ser un país confiable, que tenga reglas claras, con permanencia en el tiempo, elaboremos un sistema tributario favorable al trabajo nacional», afirmó Atchugarry quien incluso propuso la eliminación total del aporte patronal a todas las actividades productivas.
«Todos los países exitosos tienen movimientos sindicales fuertes, ese no es el problema, el problema es lo que se discute en las negociaciones colectivas y qué quieren los sindicatos. Tiene que haber madurez en la relación sindicatos empresarios, no se pueden centrar las relaciones sólo en la discusión sobre el salario. Los sindicatos y empresarios deben discutir también sobre la productividad, los niveles de competencia regional e internacionales, las inversiones, la capacitación permanente para acceder a las nuevas tecnologías . «Si queremos crecer con permanencia debemos tender a un pacto social, donde se negocien mejores salarios, paz social y paz laboral. Un gran acuerdo marco con las principales líneas de entendimiento proyectadas a largo plazo, no someternos a discusiones semestrales que dispersan a todos, a empresarios y sindicatos, del eje central que debe ser el crecimiento permanente.
Sólo con crecimiento permanente se puede generar riqueza, mejores salarios y mejor calidad de vida» afirmó el conferencista.
La reforma impositiva debe contemplar el crecimiento sostenido
Atchugarry, empleando además de sus dotes de orador su técnica de silencios, en un tono suave, conciliador pero a ratos apasionado, insistió en políticas a largo plazo incluso sobre el tratamiento de los presupuestos, señalando que no era bueno en las rendiciones de cuentas discutir nuevamente todo porque «eso genera inquietud y tendencia al gasto superfluo. Luego agregó: «En el Uruguay actual, de cada 3 pesos que se generan uno es para mantener al Estado y a sus servicios y esto es una carga muy pesada.
Los inversores van y vienen hacia los lugares donde tengas más ventajas comparativas, una reforma impositiva que va a tener una vigencia de 40 a 50 años debe contemplar como objetivo principal el crecimiento sostenido, debe ver primero cómo va a funcionar con la producción, dar señales de que es más conveniente trabajar en Uruguay o no».
«Todo el Mercosur posible con toda la apertura al mundo necesaria», afirmó.
Y por supuesto llegó el momento de Mercosur o TCL; ahí Atchugarry fue bastante terminante: «Nuestro país es la puerta de entrada y salida de la cuenca del Plata, región de casi 200 millones de habitantes, no podemos darle la espalda al Mercosur y a la región. Tenemos esa vocación desde los inicios de los tiempos como provincia independiente cuando Artigas impulsa la Liga Federal y la libre circulación de bienes entre las provincias adheridas, pero lo que tenemos que hacer es negociar inteligentemente.»
Seguidamente agregó: «Fíjense en Chile, hizo el mejor negocio, como país asociado tiene casi todas las ventajas de los miembros y ninguno de sus inconvenientes como ser el arancel común, nosotros no supimos negociar y eso es lo que tenemos que modificar.»
En los hechos los empresarios ya han indicado el camino, «desde el 2003 los 3/4 de nuestras exportaciones son extra región. En 2005 sólo el 22% de nuestras exportaciones fueron a la Argentina y al Brasil, el 23% a EEUU, el 18 % a la UE, el 8% a Asia y el 29% a otros países.»
«Está claro que lo que tenemos que hacer es abrirnos al mundo sin salir del Mercosur, para lo cual el gobierno tiene que buscar un acuerdo con todos los sectores políticos y sociales para poder tener una fuerza moral absoluta a la hora de negociar, tanto con los EEUU como con el Mercosur o con quien sea, con la China, la India y con mengueche si fuera conveniente.»
Finalmente, parafraseando a Felipe González resumió: «Todo el Mercosur posible con toda la apertura al mundo necesaria.»
Haciendo notar su adicción a cierta bebida cola, mientras el auditorio cenaba, Atchugarry siguió su línea de pensamiento.
«Debemos mejorar las comunicaciones y bajar sus costos, si nos queremos abrir al mundo tenemos que tener facilidades y precios adecuados en banda ancha y en telefonía.
Tenemos un diferencial muy importante en la seguridad relativa en que vivimos. Un experto en seguridad me dijo un día que la seguridad se resume en la certeza o no que tengan los delincuentes o los aspirantes a tal, de que si cometen un delito serán aprehendidos.
Y eso se logra no sólo construyendo más cárceles y con políticas de recuperación de los encarcelados, sino que tenemos que invertir
en capacitación, en equipamiento y en mejores salarios para aquellos que nos permiten gozar de ese diferencial».
Poner en práctica políticas de inclusión social
«En todos los países del primer mundo se ponen en práctica políticas de subvenciones para que las familias carenciadas puedan integrarse a la sociedad.
Digo yo, en vez de diferenciarnos cada vez más por zonas de pobres y no pobres, ¿no es hora que incentivemos con exoneraciones o subvenciones a los propietarios de las miles de viviendas que existen desocupadas en el Centro, el Cordón, la Ciudad Vieja para que las alquilen, trayendo de la periferia a estas familias en vez de legalizar la discriminación y los guetos? Recordemos que aproximadamente el 70% de los pobres son nuevos pobres, viven en los asentamientos o en la periferia pero no están determinados todavía por las microculturas de la pobreza.
Además es más barato integrarlos que llevarles el agua, el saneamiento, la luz, hacer caminería, el transporte, hacer escuelas y construirles viviendas en la periferia.
Otra cosa que debemos hacer es integrarlos al mundo; no hay nada más democrático ni más integrador que Internet. Miren en Francia, en París puntualmente, después del lío que tuvieron el año pasado con los jóvenes de los suburbios, la «Merie»(municipalidad) decidió darle a todo el mundo banda ancha gratuita, vivan donde vivan. La Argentina acaba de comprar 1 millón de computadoras del modelo barato que ha desarrollado el magnate de esta industria, Negroponte, para equipar todas sus escuelas.
Nosotros tenemos que llevar la informática y la Internet a todas las escuelas y liceos públicos del país; imagínense el salto cualitativo que ello representará.
Cuanta más gente integremos menos carne de cañón tendrá la delincuencia».
Finalmente contestó varias preguntas que oscilaron desde referencias a su gestión frente al Ministerio de Economía, hasta preguntas sobre la actitud que debía tomarse con el gobierno, pasando por las ocupaciones, los consejos de salarios, la intervención de los bancos, el aumento del gasto público, la cantidad de funcionarios públicos, el intercambio comercial con el mundo, el fracaso de la política neoliberal, el consenso de Whasington, que Atchugarry contestó siempre en el mismo tono conciliador, la sonrisa en el borde de los labios y algún silencio elocuente entre dos oraciones, rechazando la crítica sistemática hacia el gobierno en la que algún colorado lo quiso embretar: «Al gobierno hay que criticarle las cosas que hace mal, no si cambiaron o no de tal o cual posición, eso no le aporta nada al país y es tema del pasado».
Al terminar la conferencia y en el corrillo de la salida, un empresario colorado afirmó:
«Esto que propone es socialdemocracia»; el cronista no entendió muy bien si era una crítica o un elogio. *
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