El ex intendente Antía y el diputado Casaretto se disputan el liderazgo a nivel departamental

Convulsionada interna blanca en Maldonado

Varias figuras del Partido Nacional, en realidad, se encuentran en la cresta de la ola por una serie de denuncias formuladas en su contra, las que, en casos procuran ser neutralizadas con ataques hacia la izquierda, como ocurriera con una reciente denuncia formulada contra el secretario general del municipio de Maldonado, doctor Enrique Pérez Morad, en relación a una licitación de la intendencia, que en su momento no fue secreto para nadie cuando se concretara hace unos 8 meses atrás.

Para viejos dirigentes nacionalistas, el año pasado el PN parecía consolidarse como una férrea y seria oposición a la izquierda, tanto a nivel departamental como nacional; con permanentes reclamos realizados a través de los dos diputados blancos de Maldonado: el doctor Federico Casaretto y Nelson Rodríguez, éste último promotor de los primeros llamados a sala al ministro del Interior, doctor José Díaz, por el tema de la frágil seguridad en éste departamento.

Por su parte, el doctor Federico Casaretto comenzó a destacarse «en solitario» por su accionar muchas veces mediático, en el que siempre insistió en su cristalinidad y en la defensa de los gobiernos blancos, al tiempo de criticar severamente a la administración municipal encabezada por Oscar De los Santos.

 

Algo cambió

Sin embargo, todo pareció cambiar a partir del momento que Casaretto sostuvo un duro debate radial con el empresario y periodista Esteban Valenti, con quien se habían cruzado acusaciones en forma indirecta durante mucho tiempo. Aquel viernes 28 de julio se transformó en un punto de inflexión en la interna departamental blanca, o mejor dicho, el detonante de una realidad que estaba escondida: los blancos no estaban tan unidos como parecía.

El primer indicio de esas profundas diferencias, fue el intempestivo ingreso del ex intendente y actual senador de la República, ingeniero Enrique Antía, a los estudios de la emisora FM Gente donde se había desarrollado el debate, para insultar a Valenti en una actitud que luego el propio Antía justificó por «estar cansado de tantos agravios». El diputado Casaretto, que no fue partícipe del incidente, llamó luego desde su domicilio a Valenti para disculparse por lo ocurrido con Antía y marcar claramente distancia, lo que incomodó a no muy pocos nacionalistas, algunos de los cuales interpretaron la actitud del ex intendente como un desborde por su pérdida de protagonismo frente al verborrágico legislador.

En aquel momento varias cosas más quedaron en evidencia. Una que el supuesto monolítico accionar de los blancos en este departamento no era tal, porque ni siquiera las máximas autoridades departamentales a través de la Comisión Departamental del Partido Nacional (CDPN) dieron su opinión respecto a lo ocurrido; acaso muchos dirigentes y militantes felicitaron a Casaretto por el supuesto «triunfo» en el debate con Valenti, y otros tantos hicieron lo propio ante la actitud del Senador Antía. El partido como tal, no fijó posición.

Connotadas figuras como el ex intendente municipal y presidente de la CDPN, Luis Eduardo Pereyra, o el ex diputado herrerista Ambrosio Rodríguez, primer suplente de Antía a la reelección, se llamaron a silencio.

Empero, a partir de allí no fueron pocas las voces que desde la interna misma del nacionalismo señalaron a Casaretto como el responsable de las fisuras que estaban quedando a la vista. Insistieron en que está acelerando demasiado sus pasos en pos de un liderazgo a nivel departamental; que se había convertido en demasiado mediático y que eso no era lo mejor para el partido.

Con esta brecha a la vista entre los principales dirigentes del PN a nivel departamental, cosa que no se refleja al menos con claridad en la Junta Departamental de Maldonado, donde los 15 ediles parecen por el momento transitar por el mismo camino sin acusar las repercusiones por las diferencias que «hay arriba», comenzó a gestarse un duro ataque mediático que, volvió a juntar en varios puntos al diputado Casaretto y al Senador Antía, pero sin dudas para empeorar las cosas. Otra de las incógnitas es el misterio que gira en torno a ambas figuras y su relación con Diego Trujillo, un dirigente sin trayectoria política reconocida pero que sin embargo fue suplente de Casaretto en la Junta Departamental de Maldonado en la anterior legislatura, y ahora es también su primer suplente, pero en la Cámara Baja.

Ante las fuertes denuncias, Casaretto reaccionó inmediatamente desvinculándose de Trujillo, quien habría tenido demasiado que ver en la campaña política y las finanzas que llevaron al joven médico a ser la figura más votada entre los blancos de éste departamento en las últimas elecciones, y dio a conocer una carta en la que solicitaba la renuncia de éste como su primer suplente.

Al mismo tiempo, no sólo se generaron reacciones contrarias a la actitud del legislador, sino que éste mismo, marcó una distancia enorme con otros dirigentes de su propio partido; incluso con el diputado Nelson Rodríguez, quien llegó a ocupar una banca en el Parlamento por la misma lista que Casaretto.

No fueron pocas las críticas que volvieron a dejar desacomodado a Casaretto. Por ejemplo la del dirigente y ex edil Cristian Estela quien defendiendo a Diego Trujillo, y le dijo a Casaretto que «si le gustó comer duraznos que se trague la pelusa», en clara alusión a que no puede desvincularse de un hombre que sin dudas, tuvo demasiado que ver en su triunfo en las urnas. También el edil blanco Francisco Jiménez puso al descubierto un profundo malestar y disparó una catarata de críticas contra la conducta política de su correligionario Casaretto.

Es más, distintos dirigentes blancos consultados respecto a la inclusión de Trujillo como primer suplente de Casaretto, increíblemente dijeron no tener nada que ver y no saber como se dieron «los acuerdos». Entre ellos el profesor Jorge Casaretto, edil y padre del legislador quien dijo no tener conocimiento de los acuerdos que llevaron a Trujillo a esa privilegiada posición política, cosa considerada curiosa cuando incluso un nieto suyo es ahijado del polémico Trujillo.

En ese mar revuelto, los asesores de Antía y Casaretto habrían intentado un acercamiento entre las dos figuras para encontrar «salidas concertadas» a la crisis interna, pero en realidad de ese o esos encuentros, solamente habrían surgido más diferencias y acusaciones.

 

Contraataque hacia la izquierda

Hace casi dos semanas, un grupo de ediles del PN encabezado por la escribana Magdalena Zumarán, radicó una denuncia policial contra el secretario general del municipio doctor Enrique Pérez Morad, acusándolo de «conjunción del interés público con el privado», en ocasión de la firma de un convenio entre la IMM y «La Emergencia», servicio de asistencia médica móvil que es propiedad de la Asistencial Médica Cooperativa de Maldonado, en la que trabaja Pérez Morad. La denuncia, fue tomada desde el municipio de Maldonado, como una maniobra política para neutralizar los severos cuestionamientos que han recaído en las últimas semanas sobre Antía y Casaretto, y fundamentalmente por la relación de ambos con Diego Trujillo. Llama poderosamente la atención que la denuncia se radique en este momento, 8 meses después de concretada la licitación mencionada, y en coincidencia con esta crisis blanca que, como señalamos, está involucrando a las principales figuras nacionalistas.

Mientras todo esto ocurre, cabe recordar que el Senador Antía está además cuestionado por la posesión de campos del Instituto Nacional de Colonización en el departamento de Lavalleja, aunque al mismo tiempo espera el avance del juicio que le entablara al intendente de Maldonado, Oscar De los Santos.

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