"Acuerdo amistoso" por las plantas, sólo en caso que Argentina pierda en La Haya
El Colegio de Abogados organizó ayer un coloquio sobre Derecho Ambiental en donde cuatro de los integrantes de la delegación uruguaya que participó del juicio contra Argentina en La Haya contaron sus experiencias, y dieron sus puntos de vista en torno al diferendo por la instalación de las plantas de celulosa en Fray Bentos.
El primero en hacer uso de la palabra fue el ex integrante de la Comisión Administradora del Río Uruguay, doctor Edison González Lapeyre, quien se refirió a la evolución del Derecho Internacional relativo a ríos y cuencas fluviales internacionales.
En parte de su alocución, González Lapeyre señaló que «nunca se pensó que se podría llegar a la instancia de la Corte Internacional de Justicia con la Argentina» e incluso sostuvo que el juicio en La Haya «ha dejado un sabor amargo porque entre uruguayos y argentinos no cabe este tipo de litigios».
En ese contexto, González Lapeyre reflexionó: «Yo a pesar de que soy muy optimista (sobre el resultado del fallo final), abogo por una solución amigable y de diálogo porque creo que incluso ganando podemos perder».
En esta sintonía también expuso el doctor Roberto Puceiro Ripol -miembro de la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya- quien señaló: «Todos pensamos que la mejor manera de solucionar el problema con Argentina debe ser de forma amistosa. Porque haber ido a la Corte Internacional de Justicia fue un error histórico de los dos países».
Consultado por LA REPUBLICA, Puceiro Ripol dijo que «siempre se está a tiempo de detener el proceso en La Haya, pero el tema es la arrogancia de los argentinos».
Por su parte, el doctor Alberto Pérez Pérez, ex decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de la República, dijo: «Ojalá se llegue a un acuerdo amistoso entre los gobiernos, pero eso sólo sucederá el día que el gobierno argentino se convenza de que va a perder» el litigio en La Haya.
Acto seguido, Pérez Pérez dijo que «los argentinos nunca entendieron, antes de la parte provisional (votación por la cual 14 jueces se inclinaron a favor de Uruguay y uno sólo a favor de Argentina) que iban a perder, hasta que vieron la abismal diferencia entre las presentaciones».
El asesor de la delegación uruguaya en La Haya dijo que «Uruguay tiene que ganar en el terreno de las leyes porque en otro terreno no podemos enfrentarnos a semejante potencia».
Mejor estrategia
El doctor Puceiro Ripol sostuvo en su intervención que «Uruguay y Argentina utilizaron dos estrategias distintas y la nuestra fue la más adecuada porque se probó que (con la construcción de las plantas) no había un daño inminente en cuanto al medio ambiente, se probó que el daño del que hablaba Argentina no era grave e irreversible, se probó que la no suspensión de la construcción de las plantas no haría más grave el litigio y también se probó que somos grandes protectores del medio ambiente y no necesitamos que nos den clases en esa materia».
Por su parte, los argentinos «presentaron a Uruguay como un gran violador del medio ambiente en el mundo y además basaron su presentación en relación a una supuesta violación del Estatuto del Río Uruguay y a la eventual contaminación que podrían generar las plantas de celulosa; sin dudas eligieron el camino más complicado», sentenció Puceiro Ripol.
Medio Ambiente versus Desarrollo Social
Por su parte, el restante miembro asesor de la delegación uruguaya en La Haya que habló fue el doctor Marcelo Cousillas entre otras cosas, Asesor Jurídico de la Dirección Nacional de Medio Ambiente-, quien sostuvo que «los controles de impacto ambiental que se realizaron en nuestro país, en base a una de las legislaciones más avanzadas del mundo en la materia, tendrían que haber tenido demasiados errores como para que la posición argentina se viera beneficiada».
En su exposición, Cousillas alertó que «seguramente la confrontación entre el derecho al cuidado del Medio Ambiente y el derecho al desarrollo social, será el punto de debate de fondo en las próximas instancias porque la Corte debe desarrollar jurisprudencia en este tema», y está claro que el juicio entre Uruguay y Argentina va a ser tenido muy en cuenta para diferendos a futuro.
En otra parte de su exposición, Cousillas señaló que Uruguay ganó la primera instancia en La Haya «porque nos plantamos allá (Europa) con la cabeza de allá y no con la de acá».
En cuanto a «la cocina» de la presentación uruguaya en La Haya, fue Pérez Pérez quien más detalles brindó y explicó que no se dejó nada librado al azar.
En tal sentido, se tomó el recaudo de que los juristas que nos iban a defender (el italiano Luigi Condorelli y el irlandés Alan Boyle) tuvieran buen manejo del inglés y del francés, porque en la corte no se puede hablar otro idioma.
Además calificó como «un gran acierto» la elección del estudio jurídico del estadounidense Paul Reischler, quien en su época le ganó un juicio a su propio país cuando defendió a Nicaragua.
Otra de las claves para ganar la primera instancia fue «la excelente síntesis a la hora de argumentar que hizo Héctor Gros Espiell» y otro de los elementos que dejaron bien parado al Uruguay «fue que el juez ad hoc que eligió nuestro país no fue un uruguayo, sino un español, que además fue secretario de la Corte desde 1977 hasta que se jubiló.
Mientras, ellos escogieron a un juez argentino que no convenció a ninguno de los demás jueces cuando votó a favor de su país», concluyó Pérez Pérez. *
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