Actual presidente de la Fundación Chile expuso sobre el modelo trasandino y la apertura comercial

Ex funcionario de Allende elogia a los TLC y la economía de mercado

«Sin los TLC, chiquitos y solos, el único destino de Chile era la pobreza», dijo Garretón, actual presidente de Fundación Chile, en una conferencia sobre el modelo chileno y la apertura comercial, al que asistieron el subsecretario de Economía uruguayo, Mario Bergara, y los ministros de Industria, Jorge Lepra, y de Vivienda, Mariano Arana. «Cuando se hace un TLC, y se plantean exigencias ideológicas, eso es un tema del que las plantea, pero que uno lo cumpla o no, es un tema del propio país», añadió y aseveró: «Chile firmó un TLC con Estados Unidos pero no apoyamos su guerra en Irak». La conferencia de Garretón fue realizada en momentos en que Uruguay avanza conversaciones con Washington con miras a un acuerdo de libre comercio, cuya pertinencia ha generado divergencias en el seno del gobierno de Tabaré Vázquez y de la coalición oficialista de izquierda Frente Amplio. «Nuestro gran problema es no quedar fuera del mundo», enfatizó, añadiendo que «los TLC son absolutamente claves» y aunque «los TLC pueden plantear algún riesgo, el peor riesgo es no correr ninguno». Garretón estimó que la economía de mercado «es un compromiso con la humanidad, no un tema ideológico», añadiendo que «el 80% de la disminución de la pobreza se explica por el crecimiento económico y no por las políticas redistributivas». No obstante, reconoció que la distribución del ingreso en Chile sigue siendo desigual, pero señaló que en los sucesivos gobiernos de la Concertación Democrática, en el poder desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), se «optó por el crecimiento porque eso permitió bajar la población que estaba por debajo de la línea de pobreza, pasándola del 40% al 18%».

Garretón, actual presidente de Fundación Chile expuso ayer sobre «El modelo chileno, la apertura comercial y la inversión productiva».

Al iniciar su oratoria dijo que él no es un «analista imparcial», se definió como un «actor de estos treinta años convulsos» de Chile y aseguró que fue Augusto Pinochet quien lo llevó al trabajo con las empresas privadas. Declaró ser militante del Partido Socialista en su país y abogó por una «comunidad de la memoria» la cual para él es clave para una nación, «pero está en construcción», afirmó.

En un análisis de más de una hora del modelo chileno y su apertura comercial, Garretón se refirió a uno de los temas económicos más importantes que se discute hoy en Uruguay, el Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos.

Expresó que «los uruguayos tendrán que mirar cuál va a ser su política en un acuerdo» de esas características el que su país ya firmó entre los años 2001 y 2002.

Contó que al firmar tales acuerdos la curva de las importaciones chilenas cambió y el crecimiento de la economía fue mucho más rápido, no obstante eso destacó otros factores de crecimiento como la exportación de materias primas, en otros sectores y el haber acordado otros acuerdos comerciales, de otro tipo, con otros países de forma particular, hoy los tiene con la Unión Europea y con China.

«Nosotros somos un país muy chico con dieciséis millones de habitantes, y la verdad que pensar que podemos vivir con nuestro mercado interno es imposible. Hoy en día Chile exporta cerca de cincuenta mil millones de dólares al año y si no existiera esa cifra, la verdad que cada chileno tendría como tres mil dólares menos de ingreso personal. En ese sentido para Chile la alternativa global no es encerrarse sino que es salir; si China decidió abrirse que tiene dos mil millones de habitantes, imagínate el caso chileno», afirmó.

Lejos de hacer recomendaciones Oscar Guillermo Garretón en el auditorio de la Torre de las Telecomunicaciones en Montevideo disertó ante un público variado, donde se destacaba la presencia del ministro de Industria y Energía, Jorge Lepra así como el subsecretario de dicha cartera, Martín Ponce de León y representantes de todos los partidos nacionales Garretón dedicó una hora y cuarenta y cinco minutos a contar la experiencia chilena a partir del proceso de izquierda que Chile comenzó a vivir. *

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