Afirmó que aspira a un Uruguay "sin exclusiones" y que "hay lugar para el debate de ideas y creencias"

Vázquez dijo que su administración está "comprometida" con la laicidad

El presidente de la República, Tabaré Vázquez, fue el orador principal del panel que ayer disertó, en el Salón Azul de la Intendencia de Montevideo, sobre «el concepto auténtico de la laicidad». El mitin tuvo lugar en momentos en que estalló una polémica en torno a distintas visiones sobre la historia nacional reciente, los límites de la laicidad y la libertad de opinión (ver página 2) y fue organizado por el departamento Pastoral Social-Cáritas de la Conferencia Episcopal del Uruguay y por el Centro de Estudio y Difusión de la Doctrina Social Cristiana, en el marco de la semana nacional de doctrina social de la Iglesia.

El presidente Tabaré Vázquez, que fue el orador que inauguró el mitin, dijo en su exposición que su administración está «comprometida con el estricto respeto al Estado laico y a la libertad de cultos religiosos, establecidos en el artículo 5º de la Constitución de la República».

En ese contexto, el presidente Vázquez dijo que «sin dudas hay lugar para el debate de ideas e incluso de creencias, porque sólo los fundamentalistas le temen al diálogo y no es mi propósito coartar o condicionar ese debate, sino todo lo contrario».

Sin embargo, el Presidente de la República señaló que, a su juicio, «ese debate sobre la laicidad, más que situarse en términos de religiosidad o no religiosidad, de clericalismo o anticlericalismo, tendría que ubicarse en el plano de la ciudadanía como fundamento para la construcción democrática de la nación».

En tal sentido, Vázquez dijo que «sería redundante hacer referencia a las inexcusables responsabilidades que tiene el Estado y los gobiernos en la vigencia de un marco jurídico que garantice la laicidad y en la existencia de un contexto social favorable a la misma», pero de todos modos señaló: «Queremos un Uruguay entre todos, sin exclusiones, porque quien discrimina ejerce la peor de las violencias; la violencia que duele en la razón, pero que sobre todo duele en el alma», reflexionó el Presidente.

En su alocución, Vázquez afirmó que a su criterio «la laicidad es un espacio de encuentro sobre bases de libertad, tolerancia e igualdad, espacio en el que hay creyentes, agnósticos y ateos, y esto lejos de ser un cambalache constituye un marco de convivencia sustancialmente democrático».

Según Vázquez, ese marco «implica una actitud de reconocer en el otro a un semejante, de respetarnos mutuamente y de respetar todos las mismas reglas, de asumir que no hay igualdad sin pluralidad y de comprometerse para que todos y cada uno tengan la oportunidad de construir su propia vida y coadyuvar al bien común, en libertad y con razón». Vázquez concluyó que para él «la laicidad no es una reliquia, ni una isla, ni un camino con un único predeterminado o inexorable final. En tal sentido es una condición para la convivencia de todas las posibles culturas y como expresión de un método más que de un contenido».

Luego de la exposición de Vázquez tomó la palabra el escritor Carlos Maggi y elogió la disertación de Vázquez.

La secretaria general de la Universidad Católica del Uruguay, doctora Susana Monreal, expresó: «Yo me pregunto si la crisis cultural, de esperanza y de confianza de la sociedad uruguaya no tiene alguna vinculación con que en el año 2009 se cumplan 100 años de educación sin Dios».Los restantes integrantes del panel eran el experto en laicidad, Lic. Víctor Chávez y el secretario general de la Conferencia Episcopal del Uruguay, monseñor Luis del Castillo. *

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