Una caja con CD movilizó a la Prefectura y al Ejército en la represa de Salto Grande
Próximo a las 13 y 30 de ayer, LA REPUBLICA fue informada de que algo sucedía en el predio de la represa de Salto Grande. Al llegar al lugar se pudo comprobar que efectivos del Ejército Nacional procedían a cargar una paquete de aproximadamente 50 centímetros de base por otro tanto de alto, embalado con un papel de color blanco.
Allí LA REPUBLICA pudo saber acerca de la llegada del misterioso paquete y que por no reconocer al remitente se había disparado el operativo de seguridad y contingencia que está previsto para estos casos.
Todo empezó en la mañana de ayer, cuando el funcionario encargado de recolectar la correspondencia concurrió al correo y levantó, entre otros, un paquete destinado a la represa y con el nombre del ingeniero Ramón Vela. Llegado al predio de Salto Grande, se comienza a repartir la correspondencia y cuando le llega el turno de entregar el paquete al ingeniero Vela, éste manifiesta que no conoce el remitente ni estaba esperando envío alguno desde Suecia. Este hecho, descrito en los manuales de seguridad, hace funcionar la alarma y de ahí en más pasa a depender de los responsables de seguridad de la Comisión Técnica Mixta.
Aislado el paquete, se comunica al prefecto del Puerto de Salto, capitán de fragata (CP) Luis Tabó, el que se hace presente y toma a su cargo el operativo. La primera medida fue retirar a un lugar apartado el paquete y es así que se llega junto a unos árboles que están distante unos 500 metros del edificio donde hasta hace poco funcionaba el casino, detrás del alambrado perimetral que delimita la zona de exclusión. Tomadas estas precauciones, el prefecto se comunica con Montevideo solicitando la presencia de personal especializado del servicio de explosivos del Ejército. Esta gestión provoca que concurra al lugar un equipo perteneciente al Batallón de Infantería Nº 7 con asiento en nuestra ciudad, cuyos integrantes, luego de las primeras pericias, suben el paquete al camión.
En caravana, encabezada por el automóvil del jefe de Seguridad de la Represa de Salto Grande, Carlos Gelpi, y seguido por un jeep perteneciente al Ejército, el camión y una camioneta de la Prefectura Nacional Naval en la que viajaba el prefecto del Puerto, se inicia el traslado por la ex ruta 3. Al llegar a la altura de la Avenida Trillo, los vehículos militares doblan a la izquierda, lo que confirma la primera versión recibida, en el sentido de que sería «volado» el paquete por precaución.
La expectativa estaba centrada a esta altura en cuál era el verdadero contenido del paquete, cosa que no podíamos averiguar en el lugar, ya que la orden era esperar la llegada del equipo especializado en explosivos que vendría de Montevideo, los que teóricamente harían la voladura. A esta altura, se había enterado a la Justicia competente, quienes seguían el caso de acuerdo con los procedimientos establecidos. Mientras tanto, dentro del recinto de la Comisión Técnica Mixta los técnicos en computación revisaban todos los mails recibidos, para determinar si existía algún antecedente que permitiera llegar al remitente.
Esta medida, sobre las 16 y 30 horas, dio resultado y sirvió para aclarar todo. Un ingeniero había hecho contacto con la Asociación Internacional que nuclea a los profesionales y le había solicitado el material. Cuando éste estuvo pronto para ser enviado, este solicitó que fuera enviado a Salto Grande y a nombre del ingeniero Vela, solo que olvidó decirle a este último lo que había dispuesto. A este hecho se agregó, que en los comentarios previos se suponía que el material solicitado, que eran estudios técnicos que llegaban en soporte electrónico CD, serían enviados desde Estados Unidos, y al venir desde Suecia, como señalamos al inicio, desorientó totalmente al ingeniero Ramón Vela.
Ahora, el paquete está a la espera de que la Justicia finalice el trámite y lo libere, y la gente del ente binacional, totalmente tranquila porque fue una falsa alarma que sirvió para comprobar que los mecanismos de seguridad funcionaron con prontitud y sin fallas. *
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