ENTREVISTA: CARLOS GAMOU (DIPUTADO DEL MOVIMIENTO DE PARTICIPACION POPULAR)

Política exterior del FA: "No sería de descartar un plebiscito interno"

 ¿Qué conclusiones sacó de la interpelación a los ministros Danilo Astori y Reinaldo Gargano?

 En primer lugar un sabor amargo, porque fue una interpelación que lo único que buscó fue el protagonismo personal del senador Jorge Larrañaga.

También hay elementos más graves. En momentos que Uruguay se apresta a iniciar negociaciones con Estados Unidos, en momentos que la situación del Mercosur atraviesa por una situación muy difícil, es muy malo que se haga una interpelación donde se le pide al gobierno que muestre sus cartas de negociación. Cuando uno hace política primero tiene que pensar en el país y luego en los intereses sectoriales, partidarios y electorales.

 ¿Se está ante un caso particular o este tipo de oposición se está manifestando en otros campos?

 Esto está generalizado. Sabiendo la difícil relación que tenemos hoy con Argentina, hace unos días el senador Julio Lara, también del Partido Nacional, salió a hacer un show mediático de una forma muy frívola, diciendo que el Uruguay, la Dinara y su director Daniel Montiel, no respetan los acuerdos internacionales para la restricción de la pesca de la corvina. Además de que eso es falso, es de una irresponsabilidad absoluta.

Por otra parte en medio de la más furibunda campaña contra el turismo en Uruguay que desatan fuerzas de Gualeguaychú, el Partido Colorado va a interpelar al ministro del Interior, José Díaz, por la supuesta situación de inseguridad que se vive en el departamento de Maldonado.

Todos sabemos que Uruguay le vende sol, playa y tranquilidad a los argentinos que veranean en Punta del Este y Rocha. Objetivamente esta interpelación le hace el caldo gordo a las fuerzas que desde la Argentina boicotean el turismo hacia nuestro país.

Esta actitud que ha asumido la oposición no corresponde con un sistema político serio, más cuando Uruguay vive situaciones complejas con Argentina. Este no es el momento de ponerse la camiseta roja, azul y blanca, ni la corona, ni la blanca. Estos son momentos de ponerse la camiseta celeste y eso no lo está haciendo la oposición.

 ¿Los dos partidos tradicionales están coordinando sus políticas opositoras?

 No me atrevería decir coordinado, pero sin duda están coincidiendo. Parecería que ellos pensaran que lo peor es lo mejor, porque si las cosas se ponen mal, mejor para ellos porque a lo mejor tienen una mejor chance electoral. Esta es una muy mala forma de hacer política. Para nosotros lo peor es lo peor y lo mejor es solucionar los problemas. En cambio tenemos que soportar una avalancha de acusaciones que van directamente en contra de los intereses del país.

 Es notorio que hay diferencias, para algunos matices, para otros son contradicciones de fondo, en el Frente Amplio sobre el rumbo que debe tomar la política internacional. Después de la interpelación ¿cree que esas diferencias se mantienen?

 Nunca le di dramatismo a esos matices, entre otras cosas porque soy frenteamplista y hace muchos años que en la coalición cambiamos las unanimidades por la discusión interna.

Luego hacemos el análisis de esos matices y terminamos acatando todos. Por suerte no hay unanimidades, porque el FA sería una fuerza política muerta.

Cualquiera que haya leído tres o cuatro libros de la vida de grandes negociadores, sabe bien que no siempre es conveniente ir con una posición única, a la hora de negociar. Churchil no iba y le decía a EEUU, a Stalin, que tenía a toda Inglaterra detrás suyo. Iba y le decía: «Mirá, yo estoy de acuerdo contigo pero tengo ministros laboristas que me piden esto, esto y esto, dame un poco más».

¿Me entiende? Pero estas cosas no se pueden desnudar en una interpelación, para que mire todo el mundo.

A esta interpelación, no tenga ninguna duda, la estaban mirando en EEUU, en Argentina, en Brasil. ¿Qué se logró con la interpelación? No se logró absolutamente nada, salvo mostrar las cartas que tiene Uruguay en la negociación. Me parece que se le hizo muy flaco favor a la política exterior uruguaya.

 Durante la interpelación nos pareció detectar que Astori y Gargano encontraron un punto en común, que permitió acortar las diferencias. Fue en base a esta formulación: «La política exterior del gobierno se basa en el regionalismo abierto y la negociación tanto bilateral como multilateral». ¿Es así?

 Eso está en el programa del Frente Amplio, por eso ahí no podía haber ninguna diferencia. Yo participé del congreso que aprobó esa línea, y recorrí gran parte del país defendiendo el programa del gobierno en las elecciones de 2004. Creo que es una excelente síntesis de nuestro pensamiento.

 Ahora, en algún momento el Frente va a tener que decidir…

– Claro, como hacemos siempre en el Frente. Los pasos son: amplia discusión con amplia libertad, luego se resuelve de forma democrática y se acata disciplinadamente. Es de esperar que todos los frenteamplistas discutamos este tema, tomemos una resolución y todos la acaten.

 El propio Presidente llamó a que todos los partidos debatan, a la vez que adelantó que la sociedad debe participar. ¿Este debate va a ser solo en la Mesa Política del FA?

 Espero que tome una mayor envergadura. No creo que sea bueno que sea una discusión cerrada dentro de la Mesa Política o del Plenario Nacional. Yo creo que tiene que ser una discusión abierta, buscando la más amplia participación posible.

Para nosotros las políticas de Estado no solo se construyen en base a acuerdos de los partidos políticos, sino también con un gran consenso a nivel social. Estoy seguro que el FA va a estar a la altura de la discusión que el país necesita. Aspiramos a una discusión desprejuiciada.

 En noviembre hay elecciones internas del FA. Mirando el estatuto uno descubre que existe la posibilidad de hacer plebiscitos internos en la coalición de izquierdas. ¿Se podría plebiscitar esta idea de que la política exterior del FA «se basa en el regionalismo abierto», el mismo día de las elecciones?

 Es una idea, una posibilidad. El plebiscito se puede convocar por el 25% de los adherentes o los 2/5 del Plenario. Esta iniciativa no me la ha planteado nadie, pero podría ser una posibilidad.

 Usted quiere una gran consulta a los frenteamplistas…

 En toda discusión política las situaciones no se plantean en blanco y negro, porque hay unas tonalidades de gris muy grande.

 Pero la izquierda promovió varios plebiscitos…

 Cuando se está hablando de una negociación de este tipo, votar por un SI o por un NO es complicado. Primero hay que hacer una gran discusión. Luego de que se llegue a una buena síntesis, no sería de descartar un plebiscito, pero puntualizo que estoy dando una opinión estrictamente personal. *

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