Gargano dijo que es partidario de una "mejor relación comercial con EEUU"
Con términos menos académicos y técnicos que su colega Astori, el ministro de Relaciones Exteriores Reinaldo Gargano necesitó de dos espacios de tiempo para responder las preguntas que desde las bancadas nacionalistas le hicieron llegar, aunque para el interpelante Larrañaga, en la primera hora y media utilizada por el canciller éste no respondió ninguna de las interrogantes remitidas.
«Vivimos en un mundo mundializado» (sic) aseguró Gargano al argumentar el rumbo en materia de política internacional que en el país se viene desarrollando desde el pasado 1º de marzo del 2005.
Aseguró que gracias al actual gobierno, Uruguay ha ganado respeto en el exterior «(porque) las líneas de acción en la cancillería pasan por el respeto a la autodeterminación de los pueblos, al respeto de la soberanía y a la no injerencia».
El ministro de Exteriores afirmó que él también es partidario de «una mejor relación comercial con los Estados Unidos», aclarando que «No sólo quiero venderle carne, sino muchos y más productos».
En determinado momento, ventiló un documento firmado en el año 2004 por los gobiernos de entonces de los países integrantes del Mercosur en donde se ponía de manifiesto la necesidad de avanzar y profundizar en la integración del bloque regional con la República Bolivariana de Venezuela, aunque luego la oposición se encargó de hacer notar que en ese documento firmado un 8 de julio del 2004 en una cumbre realizada en Foz de Iguazú se hablaba de Venezuela como Estado «asociado» y no como «socio pleno» del Mercosur.
Esta revisión histórica sobrevino a raíz de las observaciones que desde filas fundamentalmente del Partido Nacional se han hecho por la inserción del país caribeño al bloque regional.
Sin embargo, Gargano insistió: «Que yo sepa, en el año 2004 estaban en el gobierno el Partido Colorado y el Partido Nacional y no estábamos nosotros». Como era de esperar, esta lectura del pasado reciente de parte del canciller despertó en filas blancas las más acaloradas reacciones a tal punto que el presidente del Senado Nin Novoa reclamó silencio, respeto y «Ninguna interrupción a las palabras del señor canciller».
En la segunda parte en que Gargano intervino, habló de un memorándum elaborado por la cancillería acerca de las negociaciones bilaterales con los Estados Unidos «en donde se indica que lo único que se ha hecho hasta ahora ha sido establecer los temas que van a constituir las bases de una agenda futura susceptible de ser negociada entre las partes, pero no hay negociación. No hay negociación», repitió una y otra vez.
El ministro subrayó que además de acompañar el entusiasmo de un mejor comercio con los Estados Unidos «Con China, con Rusia, con India o con quien sea, pero lo primero será que no traiga consecuencias negativas para la economía de mi país. Y respondo de plano a la décima: yo voy a defender los esquemas de propiedad intelectual que puedan afectar a mi país con el énfasis que he puesto siempre, como la salud de los uruguayos y el precio de los medicamentos, las compras del Estado, la investigación científica y técnica y todo lo relativo al aparato productivo del país porque va a verse o puede verse afectado, se encargó de aclarar más rápido que ligero, por la aplicación de determinada normativa comercial».
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