Para economistas es difícil que Uruguay logre eliminar trabas agrícolas de EEUU

Los economistas Rosa Osimani y Rodrigo Arim analizaron ayer, en el programa Primera Voz, que se emite por 1410 AM LIBRE y que dirige la periodista Sonia Breccia, «los costos y beneficios» que tendría Uruguay mediante la firma de un eventual tratado comercial con EEUU.

Para Rosa Osimani, en la negociación de un Tratado de Libre Comercio (TLC) «todo el universo arancelario, todos los bienes y servicios están considerados», y aclaró que de lo contrario «se pacta en el caso de algunos bienes» que los dos países hacen «rebaja de aranceles o aumento de cuotas», y subrayó que lo que se está dando con EEUU «corresponde más bien a un TLC» que a otro tipo de acuerdo.

«Estamos en el mismo caso que se estaba negociando en el marco del ALCA y también con la Unión Europea», por parte del Mercosur, indicó la directora adjunta del Centro de Investigaciones Económicas.

Osimani explicó además que en las negociaciones EEUU planifica «la nueva agenda», mientras que los países en desarrollo hacen «reivindicaciones de los temas de la vieja agenda», que por lo general están vinculados a la eliminación de los subsidios a las importaciones y a la producción interna.

El director del Instituto Cuesta Duarte, Rodrigo Arim, consideró que «el elemento adicional es que el tipo de negociación que está llevando adelante EEUU, no sólo abarca elementos comerciales», sino que además involucra otros aspectos, como el tratado de inversiones, la protección intelectual y la reglamentación de compras estatales, que según dijo «son las medidas que generan más temores».

Esto se debe a las diferencias respecto al proceso que realizaron Uruguay y México, ya que son dos países en vías de desarrollo.

El economista agregó que en el caso del tratado que está planteado, «difícilmente Uruguay vaya a lograr eliminar algunas trabas al comercio de los bienes agrícolas», y posiblemente tenga que «aceptar» algunas proposiciones de «la nueva agenda».

Por este motivo, Arim hizo hincapié en que «hay que poner en la balanza los costos y beneficios que se puedan obtener en este proceso de negociación», ya que por más que no pueda lograr un TLC que abarque «todo el comercio, porque hay segmentos que EEUU no va a negociar», se tendrá acceso a ciertos bienes que producimos de origen agropecuario, lo cual es «una ventaja para Uruguay».

Además, el especialista dijo que hay que ver «desde el punto dinámico, cómo queda ubicado Uruguay dentro del Mercosur, luego que se firme el TLC», porque sería diferente «si nuestros vecinos aceptan» o si no lo hacen, debido a que en caso que tengamos que «abandonar» el arancel común en la región, «es más dudoso que existan ventajas en la firma del acuerdo comercial».

«El hecho de que Uruguay sea un país muy pequeño, lo hace tener más semejanzas con otros países de América Latina que con Argentina y Brasil, por lo que no hacer un TLC implica que quedemos mucho más desprotegidos que el resto de los países que ya tienen ese tipo de acuerdos con EEUU», añadió Osimani.

 

«Intención política»

Arim señaló que en el caso del TLC con Uruguay, «la intención de EEUU es esencialmente política, poner una cuña en el Mercosur», acotó el economista, y agregó que no puede decirse que China e India «estén desesperados por firmar un acuerdo con Uruguay, más bien diría que no», expresó. Consultada sobre si el eventual acuerdo con el país del norte implica una ruptura con el Mercosur, Osimani dijo que no, porque «Uruguay es un país pequeño y las economías grandes de la región lo deben comprender».

«Hoy es incompatible desde el punto de vista normativo, estando en el Mercosur, hacer un TLC con EEUU, porque implicaría un permiso especial de los socios», aunque aclaró que hay «un mecanismo de relacionamiento privilegiado bilateral entre Argentina y Brasil, que luego trasladan sus decisiones al resto», sostuvo Arim, quien además se mostró escéptico ante la posibilidad de que el Mercosur acepte en forma rápida que Uruguay logre el acuerdo.

En tanto, Osimani cuestionó la falta de información respecto a la política que va a seguir el gobierno en materia de inserción internacional. La economista dijo que el acuerdo bilateral «de alguna manera aparece como una alternativa que por lo menos tenemos que discutir, porque el Mercosur como una plataforma de apertura al mundo no ha servido».

«Uruguay ha sido básicamente un país que se ha quejado, pero no es claro cuál es la agenda que proponía o que consideraba clave para utilizar en el Mercosur», concluyó Arim. *

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