Sara Méndez: "Se rompió el pacto y el bloque comienza a resquebrajarse"
La ex prisionera de Automotores Orletti Sara Méndez dijo que el reconocimiento de José «Nino» Gavazzo y otros militares sobre la existencia de ese centro clandestino de torturas, y sobre los operativos encubiertos en la región, demuestra que «se rompió el pacto de silencio y se abre una grieta para iluminar a una sociedad con mucha necesidad de justicia».
Méndez dijo a LA REPUBLICA que «el solo hecho de ver a Gavazzo entrando al Juzgado me produjo una emoción muy fuerte. Sin duda que la Justicia tiene un valor reparador como ninguna otra medicina, porque lo que sucedió durante la dictadura no fue un drama de personas o individuos, sino un drama social».
Consultada por la primera confesión realizada días atrás por Gavazzo ante el juez Luis Charles, admitiendo su vinculación con centros de detención clandestinos en Argentina y con el traslado de prisioneros, Méndez dijo que «en principio hay un cambio notorio con respecto a lo que había declarado anteriormente, cuando había tomado total y absoluta distancia de la existencia de Automotores Orletti y de sus acciones en ese lugar».
«Esto es consecuencia del cambio que ha habido en el país en materia de derechos humanos, por ejemplo, con la voluntad política del gobierno de excluir determinados casos que anteriormente estaban amparados por la Ley de Caducidad».
«A partir de esta nueva situación, los acusados de esos delitos tienen que comenzar a elaborar una nueva estrategia. No hay que olvidar que Gavazzo fue una de las personas más señaladas en la mayoría de los testimonios de los sobrevivientes o de las personas que vieron a quienes hoy están desaparecidos».
«Por su necesidad de protagonismo, en los procedimientos él acostumbraba a identificarse con su nombre y apellido. Así lo hizo cuando entró a mi casa en Argentina. Ese hecho tan particular también sucede en otros secuestros, dentro y fuera del país. Sin duda que hay muchas otras personas que también jugaron un rol protagónico y con tanto sadismo como Gavazzo, pero no aparecen tan marcados porque él tenía una necesidad de ser reconocido».
«Eso lo obliga a admitir ahora determinados hechos, porque es insostenible que los siga negando», sostuvo.
«Se rompió el pacto de silencio»
Méndez dijo que hay que tener en cuenta que «estas declaraciones que se van conociendo pertenecen a personas que no están arrepentidas de nada de lo que hicieron. Por lo tanto, todas estas afirmaciones tendrán que ser comprobadas. Pero también hay que decir que se rompió el pacto de silencio que tenían. Eso significa un cambio que, junto con la investigación judicial, permitirá arrojar luz sobre todo lo que desgraciadamente aún no se sabe».
«Algunos militares, como es el caso de Iván Paulós, seguirán negando lo que ocurrió y otros continuarán reivindicando los hechos. Pero también habrá militares que no van a querer cargar con culpas ajenas y allí comenzarán las contradicciones, ingresando en la dinámica propia de un cuerpo que se fractura, contrariamente a lo que sucedía antes cuando se mantenía unido en base al silencio y la impunidad». «Hoy ven que esa situación comienza a peligrar, por ejemplo, cuando son requeridos desde otros países. La situación comienza a resquebrajarse y las actitudes de quienes hasta ahora habían formado un bloque compacto empiezan a tomar caminos distintos en lo individual». Finalmente, Méndez dijo que si bien considera importante lo que puedan revelar los militares, en lo personal apuesta fundamentalmente a la profundización de la investigación. *
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