Gulma Lucero, esposa de uno de los fallecidos, denuncia a la dirigencia colorada

Nadie ayudó a los familiares de las víctimas de Paso Pache

El 6 de noviembre de 1999, Lucero viajaba en el ómnibus que se accidentó (19 muertos) en Paso Pache al volver de Florida, donde tuvo lugar el primer acto público de la fórmula Batlle-Luis Hierro López después de la primera vuelta electoral. En el accidente falleció su esposo, Fernando Busarello, y sus dos hijos, Anetta (11 años) y Fernando (10), sufrieron lesiones que obligaron a la internación de ambos. En el siniestro, además, ella perdió las funciones de su brazo derecho. La familia concurrió a Florida acompañada de una amiga (María Victoria Calero) de Anetta, que también murió.

En los momentos posteriores a la tragedia, todos los principales dirigentes del Partido Colorado se apersonaron ante Lucero y prometieron resolver una situación por demás dramática. Pasaron los meses, el balotaje, las elecciones municipales y, salvo la atención médica de Gulma, las promesas no se cumplieron.

En tanto, la viuda y sus hijos debieron dejar el hogar que habitaban para vivir con el padre del esposo fallecido, a consecuencia de las dificultades económicas generadas por la desaparición del sustento familiar y la incapacidad manifiesta de Gulma con el brazo derecho inutilizado. Esta última contó a LA REPUBLICA que sus hijos reciben asistencia psiquiátrica en los hospitales públicos.

Entre los ofrecimientos figuraba la concesión de una pensión, tanto para la viuda como para Anetta, que padece incapacidad mental. La pensión, dijo Gulma, la descartaron pues ella tuvo, tiempo atrás, un comercio; para la perteneciente a la niña, no hay respuesta. «No faltó uno que en el velatorio o cuando colocaron el recordatorio en Paso Pache no me palmeara la espalda y repitiera que se harían cargo de la situación. Estuvieron Hierro, Batlle, Julio María Sanguinetti, todos. Junto a las palmadas afirmaban: ‘Esto es una familia'». Lucero cuenta, además, que la responsable de juntar a los participantes fue la ex diputada Yolanda Bentancor.

En la actualidad, la viuda vive con su suegro, que sólo recibe una pensión por ser un paciente renal, que debe dializarse tres veces a la semana. Prácticamente vive de la caridad de vecinos y familiares, comprando los víveres en un almacén, donde mes a mes entrega pequeñas sumas de dinero que nunca cubren el total de la deuda. Los médicos le dijeron que su brazo puede recuperarse, pero la Española, que cubrió y cubre su atención, le comunicó que los tratamientos regeneradores deberá conteárselos.

 

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