Planteo político en Diputados por la visita de guerrillero de las FARC
Un repentino planteo de cuestión política que sorprendió a los legisladores de las restantes bancadas porque no estuvo coordinado previamente, realizó anoche en el plenario de la Cámara el diputado del Foro Batllista Rubén Díaz.
El representante se refirió a la presencia en Uruguay del comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas, conocido con el nombre de Javier Calderón, quien dictó el miércoles una conferencia en la Facultad de Humanidades.
Díaz fue más allá del planteo en sala. Pidió que el tema de la visita del comandante de las FARC y la problemática general de Colombia sea tratado al nivel de la Comisión de Asuntos Internacionales.
«Creemos que el país tiene que estar presente en el conflicto que vive Colombia» sentenció. Consideró a las FARC como «el grupo guerrillero más significante que opera en América Latina» al mismo tiempo que insistió en que «sus operaciones son solventadas con el producto del tráfico de drogas».
«El pueblo colombiano viene sufriendo la agresión política y militar de la guerrilla, y la agresión moral y económica del narcotráfico que incumbe a Colombia pero que incumbe al mundo entero en la medida en que el narcotráfico afecta a todas las sociedades en mayor o menor grado», sostuvo, aunque omitió mencionar el accionar de los paramilitares.
Díaz reclamó también que el Parlamento se pronuncie contra las actividades de las FARC, con el mismo ímpetu con que se expidió acerca de las acciones de los terroristas vascos de la ETA.
Aseguró haberse enterado por la prensa de la presencia en el país de un miembro de las FARC. «He leído que estuvo reunido con legisladores de los que se omite el nombre. Me imagino –dijo– por qué los legisladores tendrán vergüenza de que se difunda su nombre».
El diputado forista fue interrumpido muy pocas veces en su intervención. Las únicas voces que se escucharon coincidieron en manifestar su sorpresa por el carácter del planteo que no fue coordinado en el ámbito parlamentario en forma previa.
«Yo estuve reunido con Calderón», dijeron mirando a los ojos de Díaz los diputados del Encuentro Progresistao José Bayardi y Carlos Baráibar, aunque el primero hizo una defensa más enérgica sobre la presencia del integrante de las FARC en nuestro país y acerca de la situación política y social que vive Colombia.
También hicieron uso de la palabra los diputados Carlos Pita y Sebastián Da Silva para apoyar la importancia de que el Parlamento uruguayo se pronuncie sobre la problemática de Colombia.
«El deporte favorito»
Javier Calderón, representante de las FARC colombianas, manifestó la voluntad de la guerrilla de hallar una salida política en su país; denunció el Plan Colombia y alertó contra toda idea de trasladar su experiencia a un país como Uruguay.
«El deporte favorito en Colombia no es matarnos entre nosotros, el deporte favorito es el fútbol», dijo el martes a los estudiantes de Humanidades de la Universidad de la República, el representante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) Javier Calderón.
Con esa expresión, Calderón argumentó que la violencia no es una cosa deseada por su pueblo y menos un afán del movimiento guerrillero que representa. Es, agregó, la forma de defenderse del terrorismo de Estado que ha asumido el movimiento. De ahí que las experiencias no puedan generalizarse: «No piensen ustedes que las coordenadas de Colombia son similares a las uruguayas, en mi país existe una violencia endémica desarrollada desde el poder, que ha costado sólo en lo que va de este año, 30 mil muertes y no hablo de los caídos en combate», advirtió Calderón.
Los puntos centrales de su intervención estuvieron dirigidos señalar la voluntad de una salida política a la situación y la constitución de una Asamblea Constituyente, que reforme la constitución colombiana. También a denunciar el Plan Colombia, puesto en marcha por los Estados Unidos. Este, según el representante de las FARC, es un plan contrainsurgente de siete mil millones de dólares, de los cuales mil seiscientos están destinados a la compra de armamentos.»Ese plan no es contra el narcotráfico como argumentan , sino que por el contrario está dirigido contra el pueblo en armas. La peculiaridad es que los estadounidenses pretenden involucrar a los demás países en la aplicación del mismo, y seguramente si fracasaran en ello intenten una intervención directa», sostuvo Calderón.
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