Pinochet defendió a Allende antes del golpe
Además, recomendó a la izquierda uruguaya aprender las «lecciones» del proceso chileno ante un posible gobierno del Encuentro Progresista en Uruguay.
El ex presidente del Frente Amplio (FA) brindó estos conceptos durante un homenaje a Allende organizado por la juventud de Asamblea Uruguay (AU), en el cual también participaron el diputado de ese sector Carlos Baráibar y el embajador chileno Carlos Klammer.
Ante un auditorio repleto, Seregni sostuvo que el ex presidente de ese país «fue un mártir de la guerra fría», pues su gobierno se ubica «en la parte más cruda» de ese período.
Al analizar las causas que derivaron en el sangriento golpe de Estado del 11 de setiembre de 1973, recordó el surgimiento del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), «un movimiento de violencia como otros que aparecieron por acá», según definió. El general destacó el «apartamiento de la Unión Soviética y de Cuba por parte de Allende». «No era su forma de entender la libertad de los pueblos», señaló, resaltando que desde Uruguay «nos sentíamos próximos, siguiendo una misma idea».
Seregni dijo que la UP «fue mucho más heterogénea que nuestro FA en sus peores momentos» y advirtió que durante su gobierno «Allende estuvo cercado por la extrema derecha, el centro y la extrema izquierda, que le hizo la vida imposible».
Recordó que en abril de 1973 concurrió a Chile, invitado por Allende. «Pasé una semana en Santiago, en la cual pulsé la tremenda gravedad objetiva que vivía la población chilena. Presencié ocupaciones de tierras y fábricas para ingresarlas al área social, las huelgas de camioneros, la falta de comida», expresó.
Indicó que «como presidente del FA que comprendía a la democracia cristiana», solicitó «permiso» a Allende para hacer una gestión ante esa colectividad «para lograr que se depusiera la oposición que estaban realizando», lo cual no surtió efecto. «La situación creada ya era irreversible», afirmó. «Chile se había polarizado en términos absolutos, tenemos que reconocerlo aunque nos duela; una parte importante de la población estaba contra el gobierno de la UP», añadió.
Asimismo, reveló que el ministro de Defensa de la época le facilitó contactos a nivel militar. «El gobierno de Salvador Allende le había dado participación a las Fuerzas Armadas», dijo Seregni, a lo que el embajador chileno replicó: «fue un gran error».
Tras destacar que la participación de los militares terminó en el verano de 1973, el ex presidente del FA indicó que «quería preguntarle a los comandantes de las fuerzas cómo se sentían luego de participar en el gobierno». En aquella oportunidad el general Prat estaba en el sur de Chile. De todos modos, «hubo una reunión de casi una mañana con los tres comandantes en jefe y el jefe de carabineros. Por sucesión de mando era Pinochet, jefe de Estado Mayor, quien estuvo en la reunión», apuntó. Sostuvo que «fue una reunión dura, pero como en todas las profesiones siempre hay un lenguaje». «De los cuatro que estaban presentes, el más firme defensor del presidente Allende y del cumplimiento de defensa de la constitución del gobierno era Pinochet. A esa altura, primeros días de abril, la conjura ya había avanzado», comentó.
Antes de partir a Uruguay, narró Seregni, «Allende me pidió que hablara con el presidente argentino Cámpora» para que le pidiera que no cometiera los errores cometidos en Chile. «Los desbordes de la izquierda hay que pararlos desde el primer momento. No se puede seguir con ellos, porque van creando condiciones que hacen imposible la conducción de cualquier programa», enfatizó, asegurando que «de toda la tremenda presión internacional y de lo que significaba la derecha, lo más terrible y crítico fueron las acciones irresponsables llevadas a cabo por la extrema izquierda».
Indicó además que «en América Latina se había creado una imagen totalmente errónea sobre la presunta peruanización de las fuerzas armadas uruguayas y de lo que podían significar los hechos de febrero de 1973. «Si hay que buscar acuerdos, no puede estigmatizarse a toda la gente emparejándola. Cuando hubo en Chile la necesidad de buscar apoyos en la democracia cristiana, eso no fue posible de realizar por los insultos y las descalificaciones que habían operado», agregó. A su juicio, «para una fuerza de izquierda que quiere alcanzar el gobierno y gobernar, es absolutamente imprescindible consolidar una unidad ideológica, doctrinaria y programática sobre cómo se enfocan los procedimientos a seguir». «Qué bien que viene esta revisión ideológica que fue planteada en nuestro FA en ocasión de nuestro plenario y que está en pleno proceso de realización», dijo Seregni en alusión a la propuesta presentada por Tabaré Vázquez. Seregni exigió «vivir la realidad» y «no plantear imposibles».
Compartí tu opinión con toda la comunidad