"Soponcio" de Batlle
El presidente Jorge Batlle reafirmó ayer el compromiso del gobierno para aprobar el proyecto de ley sobre derecho de autor a estudio en el Parlamento. El jefe de Estado participó en la mañana de ayer en la apertura del «Taller regional para los países de América Latina y el Caribe sobre derecho de autor y derechos conexos en la era de la información», oportunidad que aprovechó para bromear sobre el gran número de pedidos que enfrenta el gobierno por cuestiones presupuestales.
Batlle sostuvo que el Poder Ejecutivo «se siente comprometido con el esfuerzo necesario para tratar lo más rápidamente posible y aprobar», el proyecto de ley sobre derecho de autor, tema que consideró «central» para la propiedad intelectual de los países. El proyecto también considera la legislación sobre los derechos de autor sobre los programas de computación, lo cual fue desglosado por los legisladores para aprobar primero.
Batlle asigna una enorme importancia a todo lo que tenga que ver con la computación. Al participar anoche del cierre del Encuentro Internacional de usuarios de Genexus, el mandatario señaló que la computación ha sido fundamental en la transformación de la sociedad. «La historia camina hoy a un ritmo completamente distinto hace diez años, diría que en el Uruguay hace cinco. (En la computadora) hay un mundo que no tiene nada que ver con lo que pasaba, incluso, hace dos meses».
Durante el acto, Batlle no perdió la oportunidad de bromear. El presidente de Artech, Breogán Gonda, al hacer uso de la palabra, miró fijamente a los ojos al presidente y dijo: «Le vamos a pedir al Estado que tome la bandera que es la de construir la imagen de un país tecnológico que necesitamos para vender los productos». Al oír la palabra «pedir», Batlle puso cara enojado, pero rápidamente sonrió. «Es que en época de presupuesto, cuando a uno le dicen ‘le voy a pedir algo’, a uno le viene un soponcio brutal, le sube la presión, y la única cosa que atina a responder es que: a palabras opositoras oídos oficialistas».
Batlle se molestó realmente el domingo, durante el cierre de la Expo Prado 2000, ante los reclamos del presidente de la Asociación Rural, Roberto Symonds. Ante estos cuestionamientos, el enojo del mandatario fue tal que ni siquiera lo saludó.
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