Llamadas al Director

Que Mendieta explique la diferencia entre proscribir y prescribir

Señor Director:

Le traslado mi inquietud a Mendieta y le pido que nos dé una explicación de porqué proscribir y prescribir son dos cosas distintas. Quiero saber bien esto, porque el hecho es que los periodistas televisivos están confundiendo ya de una manera desopilante. No es lo mismo estar proscripto que prescripto, son cosas distintas. Lo oigo decir alegremente a cada rato en una forma disparatada. Traslado a Mendieta. Chau. Teléfono: 4805…

El Director: Sin perjuicio de sugerir a Mendieta que dedique una de sus columnas al asunto, le diré, estimado lector, que la confusión semántica que usted apunta es una de las tantas que se cometen en todas las latitudes y que se debe a que ambos verbos se diferencian solamente en una vocal. En la voz proscribir y su sustantivo proscripción está la idea de prohibición: un ciudadano proscripto es alguien que no puede ejercer sus derechos cívicos. En cambio prescribir significa preceptuar, ordenar, recetar; y en su segunda acepción, extinguirse un derecho, un delito o una deuda.

 

La autenticidad de Mujica y la arrogancia del Cuqui

Señor Director:

Dios los crías y ellos se juntan. En tevé, sentaditos Batlle y el Cuqui, los dos aristócratas, escuchaban a un israelí defendiendo su desigual guerra. Cuqui es arrogante; en cambio, Mujica es un grande que lo que le importa es trabajar para ayudar a su gente. No tiene tiempo ni de mirarse al espejo. No queremos que cambie, lo amamos así, como es, auténtico. Cuqui: a usted le sobra el tiempo para lucirse en tevé, no dice, no hace nada. ¿Para qué corno se muestra con su esponjada cabellera gris perla? Basta de nabolandia, el dúo no se alegra con dos grapas, sí con dos damajuanas de whisky. ¿Cuándo el Sancho le va a decir «no jodas» al Quijote? Muchas gracias.

Teléfono: 4098…

El Director: Cumplo con publicar su llamada, estimada lectora. Sin duda se trata de dos estilos tan diferentes que pueden considerarse antitéticos. Sin embargo, tanto uno como otro tienen en común una esencial uruguayez que los hermana.

 

Que los argentinos controlen la contaminación de sus fábricas

Señor Director:

Quiero decirle al pueblo argentino, principalmente al de Gualeguaychú, que apenas son unos gatos locos que no llegan a 80.000 personas. En Fray Bentos andaremos en los 70.000 habitantes. ¿Por qué no se fijan en González Catán donde el municipio vierte la basura sin la carpeta que no contaminen las aguas subterráneas? Tienen problemas con el agua porque están con arsénico, plomo, zinc y no sé cuantas cosas más y alrededor hay unas 600.000 personas. El centro atómico de Ezeiza, el que hace el agua pesada para las dos plantas atómicas que tiene Argentina, está vertiendo el uranio y ha contaminado toda la zona que comprende a varios municipios que son el de La Matanza, Esteban Etcheverría y Ezeiza. Más o menos ahí hay 1.600.000 personas. Todas esas personas no pueden tomar agua de ahí porque está contaminada. Si son tan defensores del medio ambiente, Greenpeace y todos los argentinos que miren eso, que ellos mismos se están matando y están matando al resto. Por favor, piensen primero en ustedes. Las plantas pasteras nuestras no van a contaminar. Teléfono: 5086…

El Director: Lo que usted señala, estimado lector, es incontrastable. Creo los hermanos argentinos bien podrían detenerse a reflexionar sobre esa realidad y empezar a preocuparse por las brutales agresiones al medio ambiente que sufren en su propio territorio.

 

Una rectificación a la crítica de libros

Señor Director:

Esto es para que se lo haga llegar lo posible a su crítico literario. El domingo pasado hablando de un libro de Milton Fornaro, dice que en 1993 publicó una antología de cuentos policiales uruguayos llamado «La muerte hace buena letra». En realidad no es así. Eso es una experiencia colectiva de varios escritores, entre ellos Benedetti, Silvia Lago, Zuleica Ibáñez y también Milton Fornaro, novela en la que hicieron un capítulo cada uno. Es un trabajo colectivo. Sería interesante que él lo buscara y lo leyera. Simplemente quería hacer esa acotación y muchas gracias. Teléfono: 9084…

El Director: Es muy acertada su rectificación, estimada lectora. «La muerte hace buena letra» es una novela colectiva y no una antología de cuentos policiales. Le agradezco la puntualización.

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