ENTREVISTA: DAISY TOURNE (SOCIALISTA, DIPUTADA DEL FRENTE AMPLIO)

Tourné: "Hay compromiso para que la reforma tributaria financie sistema integrado de la salud"

ANTONIO PIPPO

 

El polémico proyecto  sobre el aborto

-Este semestre, y posiblemente el próximo, serán decisivos, tal como están planteadas las cosas, para definir en el Parlamento varias iniciativas del gobierno consideradas fundamentales. Podríamos hablar de reformas estructurales. Sin embargo, voy a empezar por un tema que tal vez reúna más dificultades que otros: ¿en qué está el proyecto de ley de Salud Reproductiva, también llamado, tal vez mal llamado, de despenalización del aborto?

 

-Se presentó nuevamente el 8 de marzo de este año. Y acordamos que su discusión comenzara por el Senado. Lo redefinimos, detallamos mucho más la parte que tiene que ver con la defensa de la salud sexual y reproductiva, vinculando a los ministerios de Salud Pública y de Educación y Cultura para que el Estado se involucre con la cuestión, más allá de los artículos que tienen que ver con la despenalización del aborto, que también están incluidos.

 

Está bien, pero es un proyecto que tiene una característica muy clara  y admito estar haciendo tal vez una simplificación- de separación de dos grandes temas. Lo que son estrictamente, incluso desde el punto de vista preventivo, políticas de salud reproductiva…

 

-Que son sumamente necesarias…

 

-…Y el tema específico del aborto. Por tanto estoy obligado a plantearle, si esta última parte sigue estando en el proyecto, ¿qué se hace si el presidente se mantiene firme en su posición de vetar toda ley en ese sentido?

 

-Bueno, buscaremos levantar el veto. Voy a decir la verdad: tengo un compromiso, fundamentalmente con la condición de ser mujer y conocer de cerca las cosas que padecen las mujeres. No estoy a favor del aborto y desearía que fuera descartado por un método de planificación familiar, pero no puedo esconder la cabeza debajo de la tierra e ignorar las cosas que pasan en este país, cómo se trafica, se comercializa y se vulneran todos los derechos. Es una experiencia dura, pero a la que muchas mujeres se ven enfrentadas, incluso por la propia hipocresía de la sociedad. A mí no me alcanza con culpar a las mujeres y penalizarlas. Por eso me afilio a un proyecto bien amplio, que dé otras oportunidades que desestimulen la práctica del aborto.

 

-En el terreno hipotético, usted dice «levantar el veto»…

 

-Pero en realidad no lo vamos a levantar…

 

-¿Porque no habrá votos?

 

-No habrá votos. Más o menos uno ve la situación. En la legislatura pasada yo participé de las discusiones sobre este proyecto. En Diputados lo aprobamos, votando pelo a pelo, votación nominal y por un hocico. Llegó al Senado y naufragó. La composición de la Cámara de Diputados puede ser que arroje un resultado positivo; en la Cámara de Senadores surge la duda. Este es un tema que atraviesa a todos los partidos políticos y hay libertad de acción en todos.

 

-Pero por eso mismo, ¿no se ha pensado en alguna estrategia que pudiera evitar esa situación creada a partir de un eventual veto presidencial?

 

-El problema es que acá no hay, a diferencia por ejemplo de Brasil, lo que se llama «referéndum consultivo». Acá el referéndum es contra las leyes. Podría impulsarse una iniciativa popular, pero en definitiva terminaría en el Parlamento donde se tendría que votar.

Ahora, yo creo que cuanto más se debatan estas cosas y más se ventilen, más se sincera el tema. Eso es importante. Se avanza de a poquito. Mire: hay un estudio que dice que más del 63% de la población uruguaya apoyaría este proyecto

 

Equidades de género y otras

 

Quedándonos en problemas de mujeres  perdóneme que lo diga así sé que usted ha participado de diversos esfuerzos por lograr una mayor equidad de género. A las cosas que ya se han obtenido, ¿hay agregado algún paquete legislativo más?

 

-Sí, sí. Yo estoy presidiendo la Comisión de Equidad y Género de Diputados y hemos aprobado el proyecto de Ley de Igualdad de Oportunidades entre Hombres y Mujeres en el Uruguay. Declara de interés público la equidad entre los géneros y le da al Instituto Nacional de la Mujer el cometido, conjuntamente con un Consejo Coordinador, de formular un plan de acción a todos los niveles, elaborado en un máximo de 180 días, para eliminar las múltiples barreras discriminatorias que aún existen en el empleo, en el estudio, en fin. Hay que avanzar en muchas cosas.

 

-¿Esto tiene que ver con algunas formas de cuotificación?

 

-Ese es otro proyecto. Este caso no se refiere a las cuotas sino a las políticas macro del Estado, que incluyan una visión que contenga a la mujer. ¿Por qué? Porque en la salud no se puede pensar lo mismo para varones que para mujeres, hay que diversificarlo. En el empleo las mujeres tienen los peores lugares, las peores remuneraciones. ¿Qué está pasando? Hay que buscar políticas que eliminen eso. En todo lo que refiere a la atención de las cosas domésticas, de la casa, la sobrecarga, va sobre las mujeres. No hay ningún paliativo, consideración o reconocimiento a esa tarea, que es invisible y además no remunerada. Ahora, en cuanto a la participación política está también presentado el proyecto…

 

-Ahí sí aparecen las cuotas…

 

-Sí, tiene que ver con lo que se llama la herramienta de la cuota.

 

-Siguiendo con el tema de la equidad, usted hizo recientemente un interesante planteo vinculado a una suerte de discriminación, que a mi juicio es básicamente cultural, que genera el escaso, por no decir nulo acceso al trabajo de personas que han llegado a los 40 años y más, al margen de sus capacidades específicas.

 

-Es interesante que usted lo plantee desde la óptica de la equidad, porque yo pretendí que así se entendiera. ¿Qué quiere decir? No podemos darle a todas las situaciones un tratamiento idéntico, porque eso no privilegia a los que están más desfavorecidos. Hay que dar tratamientos distintos. ¿Qué observo yo? Primero, una infinita cantidad de llamados para cargos en el Estado, cosa que no sucedía en gobiernos anteriores. Y después, las bandas etarias privilegian el ingreso de los jóvenes, cosa con la que estoy de acuerdo, porque hay que enraizar en este país a la juventud y que se meta y trate de cambiar las cosas, que mucho se necesita. Pero hay una generación que ha sido muy castigada. Es la que estudió en la dictadura, que la padeció de niños, que luego sufrió el desempleo, la falta de oportunidades, la precarización, etcétera. Es la generación de entre los 40 y los 50. Incluso, un poco más. Esa generación ha sido terriblemente castigada…

 

-Y muchos siguen siendo jefes y jefas de hogar aún con hijos a cargo…

 

-Todos tienen responsabilidades familiares, sean varones o mujeres. Y no consiguen empleo. Son gente joven, pero vieja. Joven para jubilarse y vieja para trabajar. Aquí habría que tener un criterio de equidad entre los tantos llamados y el perfil de los cargos, reservar un porcentaje, un cupo para esa generación.

 

-¿Esto requeriría alguna solución legislativa?

 

-No es necesario. Los llamados los hacen los directorios de los entes autónomos. Ellos mismos, sin ninguna ley, lo pueden resolver. Yo recibí una visión bastante cercana a ésta del director del Puerto, Puntigliano. El está analizando la posibilidad de que los llamados se hagan proporcionalmente a las cifras de desempleo del INE seg

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