Hallaron arsenal en subsuelo de embajada de Uruguay en Brasilia: debió ser destruido
El pequeño arsenal encontrado estaba compuesto por varios rifles de asalto en desuso y granadas ya vencidas, y nunca había figurado en los inventarios de la sede diplomática. Las fuentes confirmaron que los pertrechos pertenecían al Ejército uruguayo, y que, «probablemente», habían sido ingresados durante la época de la dictadura (1973-1985). El hallazgo tuvo lugar a mediados del año pasado en un subsuelo de la agregaduría militar.
El embajador Pedro Vaz, un funcionario de carrera designado por Tabaré Vázquez, fue el responsable de este descubrimiento. A partir de este hecho, la Cancillería ordenó un inventario en cada agregaduría militar de Uruguay en todo el mundo.
En un primer momento se pensó en la repatriación del armamento, pero «por razones de seguridad» se procedió a su destrucción. Las autoridades brasileñas fueron informadas en todo momento de este hallazgo e, incluso, colaboraron con su eliminación.
Junto a las armas, fue encontrada documentación que intentaba justificar su existencia en la embajada. Una fuente consultada señaló que «en la época existía la presunción de que podía producirse un ataque» contra la sede diplomática uruguaya, para lo cual «había que elaborar un plan defensivo». De hecho, durante 1973 se habían producido acciones de «copamiento» en los consulados de Uruguay en Porto Alegre y San Pablo, por parte de activistas de izquierda. En Montevideo se producían los secuestros del embajador británico, Geoffrey Jackson, y del cónsul brasileño, Aloysio Dias Gomide.
La fuente recordó que el propio edificio de la embajada de Uruguay en Brasilia fue construido con un criterio defensivo con gruesas paredes de concreto, por arquitectos uruguayos.
LA REPUBLICA consultó a un diplomático uruguayo que revistó en la embajada de Uruguay en Brasil hacia fines de los sesenta y hasta mediados de los setenta. Sobre el hallazgo, el informante no se mostró sorprendido y sostuvo que era «común» en aquellos años de violencia política que en las embajadas se «autorizara» algún tipo de armamento «defensivo». Agregó que, en lo personal, había sufrido «tres atentados» contra su vida, de los que había escapado de forma milagrosa. *
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