Diputado nostálgico

El mes de agosto tiene algo mágico. Por lo menos para los uruguayos. En sus 31 días hay uno en el que hasta ahora se festeja la Declaratoria de la Independencia. Seguramente y por culpa de un no anunciado tornado se recordará siempre como el mes en que temblaron las raíces de los árboles. Es, si se quiere, el último mes del invierno y quien más, quien menos, se prepara para recibir a la primavera. Pero desde unos años atrás agosto contiene la marca registrada de «La noche de la nostalgia», una fiesta autóctona que se comienza a celebrar en la medianoche del 24 y se extiende hasta llegado el sol del 25.

La noche en que se difunde y se exalta la música de décadas pasadas y cada vez más lejanas ha trascendido fronteras de todo tipo, a tal punto que en este año se están promocionando fiestas en el mismo Palacio Legislativo.

En los últimos días comenzó a llegar a las direcciones de los correos electrónicos de los legisladores uno que proviene del mismo despacho del diputado del Partido Nacional por el departamento de Canelones, Richard Charamelo, y que anuncia una de las tantas fiestas nostálgicas prometidas para la noche del 24.

El e-mail fiestero del despacho del parlamentario dice: 24 de agosto, noche de la nostalgia, vivilo (sic) como nunca en (y aquí viene el nombre del establecimiento al que se invita).

La propuesta contiene, como era de esperar, la recomendación de comprar las entradas a 200 pesos cada una y que se venden en el mismo despacho de Charamelo. No se aclara si uno tiene derecho a alguna consumición tras abonar la entrada, pero sí se establece que los interesados deberán contactarse con Vanesa o con Soledad (las dos secretarias del diputado), agregando el teléfono del despacho y sus internos, para facilitar la comunicación. Y la venta. *

 

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