Vázquez: Se avanzará tan lejos como sea posible en acuerdo con los EEUU
El Presidente de la República y tres ministros (Reinaldo Gargano, Jorge Lepra y Danilo Astori), participaron ayer como oradores de la Conferencia Montevideo 2006, «Uruguay en la economía global», convocada por Council of The Americas (organización comercial fundada por el millonario Rockefeller en 1965 para apoyar el desarrollo económico y el libre comercio), y la Cámara de Comercio Uruguay-Estados Unidos.
El encuentro, que insumió casi cuatro horas, contó también como oradores, a los presidentes de las instituciones organizadoras (Susan Segal y Horacio Vilaró respectivamente), analistas de mercados (Standard&Poors), Andrés BIanchi, que fuera embajador de Chile en EEUU y participó activamente en las negociaciones del TLC entre ambas naciones, el representante comercial adjunto de EEUU para las Américas, Everett Eissenstat, Eugenio Beaufrand, vicepresidente de Microsoft Latinoamérica, Kamal Qatato, presidente de Sabre empresa norteamericana instalada en Zonamérica con un Call Center, y Juan Pablo Zucchini, de Advent International, el Fondo propietario de Banco Comercial.
El complejo de Punta Cala, donde se realizó, estuvo colmado con la presencia de numerosos ministros, políticos (sobre todo nacionalistas, como el ex presidente Luis Alberto Lacalle a quien el presidente Vázquez catalogó como «mi querido amigo», y el doctor Jorge Larrañaga, entre otros, y pocos o casi ningún representante colorado), diplomáticos, presidentes de cámaras empresariales y empresarios.
Horacio Vilaró fue quien abrió el evento instando al gobierno a «concretar un TLC con EEUU», lo que definió como «una espectacular autopista de comercio, inversión y servicios».
Segal, más cauta, recordó que «abrimos las puertas al gobierno y las empresas de Uruguay».
En este clima, llegó el turno del presidente Vázquez, de quien se esperaba una definición sobre un tema que ha elevado la temperatura de discusión en la interna del gobierno y del Frente Amplio.
Importa señalar que el único de los oradores que se refirió explícitamente a un TLC fue Vilaró, mientras que el resto optó por un impreciso «acuerdo comercial» .
Empero, el presidente Vázquez reiteró el compromiso del gobierno con el Mercosur y la integración, al igual que lo hizo Astori, pero insistió en que hasta ahora ha dado «resultados insatisfactorios». «Integrar la región no es contradictorio con integrarnos al mundo», sostuvieron ambos jerarcas, y enfatizaron que se ayuda al Mercosur obteniendo una apertura comercial porque se reducen las asimetrías hoy existentes.
Es más, Astori recordó que las importaciones de fuera del Mercosur de Uruguay y Paraguay juntas, apenas significan el 5% del total de lo que importa el Mercosur, por lo que no se puede señalar que con ello se está dañando el Mercosur, «es imposible», sostuvo.
El representante comercial de la administración Bush informó que se reunió con empresarios, senadores y representantes del gobierno, coincidiendo con todos ellos «en profundizar las relaciones comerciales, visión compartida por nuestros presidentes cuando se reunieron en mayo», y evaluó como muy positivo que se haya avanzado ya en materia de derechos de propiedad, en tecnología de la información en temas sanitarios y fitosanitarios, «nuestra relación no creo que pueda ser mejor», dijo.
Qatato, el presidente de Sabre, finalizó su alocución de una forma muy clara: «El tren está ahora en Uruguay, hay que aprovecharlo y subirse».
«El tren algunas veces pasa sólo una vez»
El presidente de la República, Tabaré Vázquez, dijo que «el tren algunas veces pasa sólo una vez», al reafirmar la convicción del gobierno nacional de que no hay que cerrar las puertas al análisis de un eventual tratado comercial con Estados Unidos.
«La historia no retrocede, no se detiene y no se repite», sostuvo el primer mandatario, al tiempo que convocó a todos los partidos políticos a resolver este asunto, porque se trata de «un tema de todos los uruguayos».
En el discurso, Vázquez recordó que esta organizacion ha realizado conferencias similares en Perú, Chile, Colombia y Brasil y tiene otras programadas en Argentina y México.
En primer lugar, el mandatario señaló que «la globalización tiene algunos rasgos indelebles».
«Este proceso de globalización pensamos que se trata de algo irreversible. Los avances científicos y tecnológicos que están en su base no tienen marcha atrás, como no tuvieron marcha atrás la rueda, la ley de la gravedad, la máquina a vapor, la electricidad o la penicilina», sostuvo.
Dijo también que se trata de «un proceso ambivalente, lleno de promesas y de posibilidades, pero también de riesgos y de siniestras paradojas». «Es un proceso polifacético, por cuanto abarca una multiplicidad de aspectos económicos, políticos, sociales, culturales, civilizatorios, etc.».
«Avanzar paso a paso y entre todos»
Desde el punto de vista económico, el proceso de globalización «tiene una extensión sin precedentes de los mercados financieros». Agregó que existe «una relación directa y vigorosa entre la productividad y la competitividad, y la capacidad de generar conocimiento, procesar información, avanzar en ciencia y tecnología, innovar, potenciar la cultura de las personas y de las empresas», entre otros aspectos.
Agregó que la conjunción e interacción de los distintos componentes de este proceso, plantea «oportunidades e incertidumbres», respecto a las cuales los seres humanos pueden adoptar dos actitudes. Por un lado, dijo, «la resignación a aceptar el proceso tal como viene, adoptando la postura de pelearnos con la realidad, pero renunciando a mejorarla; en última instancia es la resignación a transformarnos en testigos o víctimas de la historia».
La otra actitud posible, agregó, «es asumir la realidad, participar en ella, intentar gobernarla, transformarla con los pies en esa realidad y con la mirada puesta en un horizonte de paz, libertad, democracia e igualdad».
«Un horizonte hacia el cual hay que avanzar, creemos nosotros, paso a paso y, por supuesto, entre todos. Esta es la actitud del gobierno que presido», enfatizó.
«No hay fórmulas mágicas»
El primer mandatario se preguntó cómo tiene que hacer nuestro país para producir más, mejor y para ser más competitivo en un mercado internacional tan grande, dinámico y exigente.
«Creemos que no hay fórmulas mágicas, ni recetas infalibles, ni verdades reveladas, para responder esta interrogante. Hay sí, desde nuestro punto de vista, dos coordenadas que son las siguientes. Un proyecto de país, una estrategia de país, un sueño de país».
«La política comercial del Uruguay no puede estar divorciada de una estrategia de desarrollo productivo con justicia social. Para producir más y mejor, para competir internacionalmente, tiene que haber estabilidad macroeconómica y reglas de juego claras para la inversión, tiene que haber infraestructura y servicios adecuados, hay que generar empleos de calidad, hay que invertir en salud, en educación y en ciencia y tecnología», subrayó.
«Tiene que haber un Estado eficiente, en lo que le compete, pero también un sector privado dinámico, innovador y comprometido con ese proyecto de país», sostuvo el primer mandatario. Vázquez dijo que también tiene que haber «principios y pragmatismo».
«No hay que ideologizar»
«Las relaciones comerciales no son un valetodo, pero tampoco se pueden ideologizar. Quien encare las relaciones comerciales entre países con actitud mercantilista pura, con soberbia o de manera mendicante, o crea que los negocios para ser buenos tienen que ser turbios, se equivoca».
«Como también se equivoca quien, en nombre de los principios, cree que el comercio es un asunto de ideología. Se equivoca o desconoce el mundo en que vive», puntualizó.
«Estas coordenadas que acabo de mencionar determinan un campo en el cual se ubican dinámicamente la integración regional, la inserción internacional, el comercio intrabloque y nuestro comercio más allá del Mercosur».
Vázquez destacó el compromiso de nuestro gobierno en favor de la integración regional y sudamericana.
«Esto no es retórica ni patrioterismo. Para el Uruguay y para su gobierno, la integración regional es una vocación y un mandato, y actuamos en consecuencia», indicó. Recordó que nuestro país ha tenido o tiene participación decisiva en organismos como Alalc, Aladi, Mercosur, CELA, Cepal y en ámbitos globales como el GATT y la OMC, entre otros.
«Tenemos mucho para aprender en materia de integración, pero no necesitamos tutores», enfatizó.
De todos modos, dijo que la realidad indica que hay «resultados preocupantemente insatisfactorios, aunque esto no es una queja ni un reproche».
En este sentido, citó la suspensión de las negociaciones en la Ronda de Doha en la Organización Mundial del Comercio y también las dificultades en el Mercosur para dar un tratamiento adecuado a las asimetrías existentes entre los países integrantes.
«Acto de irresponsabilidad»
Vázquez abogó por redoblar esfuerzos para revertir las deficiencias y dificultades que existen en el Mercosur, pero «simultáneamente a esa tarea, que no es sencilla ni garantiza buenos resultados, ni asegura que en caso de alcanzarlo eso sea inmediato, seguiremos trabajando para consolidar, ampliar y profundizar el acceso de Uruguay y sus productos a otros mercados».
El mandatario sostuvo que el hecho de estar integrados a la región, «no es contradictorio para nada con integrarnos al mundo global de hoy».
Dijo que no tener en cuenta la integración regional para la inserción en el mundo sería «un acto de enorme irresponsabilidad y de irreparables consecuencias». Además, argumentó que en América Latina existen por lo menos 44 acuerdos comerciales documentados, tanto hacia el interior, exterior o entre los distintos bloques regionales.
Vázquez recordó que durante la reunión que mantuvo el pasado 4 de mayo en Washington con el presidente George Bush, se acordó la formación de un grupo de trabajo bilateral para «explorar» las posibilidades y mecanismos que permitan mejorar y profundizar el intercambio comercial entre ambos países. Las conclusiones se darán a conocer en una reunión a realizarse en octubre en Montevideo.
«Ni el Paraíso, ni el Infierno»
El mandatario señaló que el hecho de que Estados Unidos sea actualmente el principal destino de las exportaciones uruguayas, da cuenta de que hay un camino recorrido, «pero también señala un camino por recorrer».
«¿Estamos dispuestos a recorrer ese camino? Sí, estamos dispuestos a ello y tenemos que mejorar nuestro relacionamiento comercial con Estados Unidos», señaló el Presidente.
A continuación preguntó: «¿Cómo lo hacemos?». Y respondió: «Con principios y pragmatismo, con un proyecto de país que implica una homeóstasis, y perdonen el término médico, entre nuestro derecho al desarrollo como nación, nuestro compromiso con la integración regional y nuestra necesidad de acceder, de insertarnos en el espacio económico globalizado actual y futuro».
«No son agendas diferentes y menos aun contradictorias. Son capítulos complementarios de una misma agenda, que se llama Agenda Uruguay», subrayó.
Acerca de cuán lejos está este objetivo, Vázquez sostuvo que dependerá de «la actitud, capacidad y contenidos de la negociación entre las partes».
Textualmente, respondió: «Tan lejos como sea posible en las coordenadas establecidas, y esa posibilidad está relacionada con la aptitud, capacidad y contenido de negociación entre las partes».
Finalmente, el Presidente se preguntó «por qué», y respondió: «Porque impulsamos un proyecto de país integrado en sí mismo, pero también integrado al mundo».
Agregó que «los acuerdos comerciales no vienen con garantía de éxito, ni son los planos para construir la felicidad perfecta, pero son instrumentos que ayudan a lograr los objetivos que soberana y razonablemente tiene un país como el nuestro en la economía global». «Los acuerdos comerciales, cualquiera sea su denominación, no son ni un atajo al Paraíso, ni un camino al Infierno. Son un recurso, una herramienta, un instrumento para acceder a mercados grandes, dinámicos y exigentes». «Yo no tengo vocación de sigla y creo que nadie la tiene. Ni siquiera los campeones o especialistas en TLC, ACR, APC, ATA u otras siglas que refieren a las distintas modalidades de acuerdos comerciales, pero yo no estoy dispuesto a cerrar puertas, ni a descartar a priori, explorar caminos que en el contexto de una agenda de país conduzca a que las uruguayas y uruguayos frenteamplistas, blancos, colorados, independientes, cívicos o sin definición política, tengan la posibilidad de ejercer plenamente el inalienable e ineludible derecho a edificar sus propias vidas a partir de su propio trabajo».
«Este tema no lo resuelve solo una fuerza política, este tema lo resolvemos entre todos los uruguayos».
«Construir la realidad es una tarea delicada y pertinaz, pero es también una hermosa tarea que nos compete a todos en todos los órdenes y momentos de la vida, y esta conferencia es uno de esos órdenes y de esos momentos».
«Si la jornada de hoy es fructífera y de aquí salen ideas y propuestas, esta conferencia, lejos de pasar a la historia como otro más de los tantos seminarios inocuos que hay a diario en el mundo, coadyuvará a construir la realidad que la sociedad uruguaya desea, necesita y merece».
«Recordemos que la historia no retrocede, la historia no se detiene, pero tampoco se repite. El tren algunas veces pasa una sola vez», concluyó. *
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